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La OEA sigue siendo el ‘Ministerio de las Colonias’ de EEUU (+Opinión)



Publicado por Norellys Alastre

Escrito por: Vicky Peláez

En todos estos años, la OEA cumplió celosamente con la consigna de su creador, el presidente Harry S. Truman de ser baluarte de la lucha contra el comunismo en el continente y activo participante en la Guerra Fría contra la Unión Soviética y China.

Los tiempos cambian y ya no existen realmente ni el comunismo ni el socialismo pero el ‘Ministerio de las Colonias’ sigue intacto como incondicional servidor de los intereses de Washington y sus corporaciones para proteger y salvaguardar el ‘patio trasero’ de sus amos, luchando contra todos los intentos de nacionalismo, progresismo y populismo en América Latina y el Caribe. Es la OEA la que se quedó muda frente al asesinato en Bogotá de Jorge Eliécer Gaitán (1948), de Salvador Allende (1973), del presidente de Granada, Maurice Bishop (1983) etc, y jamás se pronunció sobre la extraña muerte en accidentes aéreos del presidente de Panamá, (1981) y del presidente de Ecuador, Jaime Roldós (1981).

Igualmente el ‘Ministerio de las Colonias’ avaló con su silencio el golpe de Estado contra Rómulo Gallegos en Venezuela (1948), Carlos Arosemena en Ecuador (1963), Joao Goulart en Brasil (1964), Juan Velasco Alvarado, Perú (1975), Manuel Zelaya, Honduras (2009), Fernando Lugo, Paraguay (2012), Dilma Rousseff (2016). La OEA apoyó la invasión de Playa Girón en Cuba en 1961, expulsó a Cuba de la organización en 1962 y obligó la ruptura de los países de la región con la mayor de las Antillas.

Sin embargo, la OEA se sentía a gusto y apoyaba vergonzosamente a dictadores como Marcos Pérez Jiménez (Venezuela), Manuel Odría (Perú), Gustavo Rojas Pinilla (Colombia), Rafael Leónidas Trujillo (República Dominicana), Anastasio Somoza (Nicaragua), Alfredo Stroessner (Paraguay), Augusto Pinochet (Chile), Alberto Fujimori (Perú) y un sinnúmero de otros dictadores que convirtieron la historia de América Latina en una tragedia y facilitaron su sumisión incondicional a Washington. La descolonización de Puerto Rico, por el que murieron tantos boricuas, es un tema intocable para la OEA igual que la guerra de Malvinas (1982), cuando se violó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), al no apoyar EEUU a un país miembro, sino al Reino Unido, una nación extra regional. Según Rafael Correa, “debido a aquella violación del (TIAR), la OEA debió desaparecer durante la guerra de las Malvinas”.

Después del triunfo del populismo venezolano encabezado por Hugo Chávez y el avance del bolivarianismo en América Latina y el Caribe, la OEA fue instruida por el Departamento de Estado de Estados Unidos para lanzar una agresiva campaña contra todos los Gobiernos progresistas latinoamericanos y en especial, contra Venezuela, el país más rico en recursos energéticos del continente. Desde que Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales en 1998, el ‘Ministerio de las Colonias’ ha alentado a la derecha venezolana a usar chantaje, falsos positivos, presión económica y financiera, sabotaje y la violencia para hacer fracasar el chavismo y de esta forma hacer retornar a Venezuela a su lugar en el ‘patio trasero’ estadounidense.

Actualmente, Venezuela ha entrado en una etapa culminante de una ofensiva contra la democracia promovida por el Departamento de Estado de Estados Unidos y su aliado incondicional el secretario general de la OEA, Luis Almagro. La alianza contra el actual Gobierno de Venezuela incluye Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia y el Perú. También siguen sus pasos los países de la América Central y del Norte como Panamá, Honduras, Costa Rica, Guatemala, México, EEUU y Canadá. Cinco países caribeños: Bahamas, Barbados, Dominica, Guayana y Jamaica completan este grupo.

Por suerte, Venezuela no está sola en esta escalada injerencista de la OEA. Bolivia, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Haití, Antigua y Barbuda, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y Surinam están apoyando el Gobierno de Nicolás Maduro contra todos los intentos de Washington de poner fin al chavismo en Venezuela. Ya son más de dos años que Estados Unidos está propagando la idea de que Maduro es prácticamente un “cadáver político” que ha perdido el apoyo de su pueblo. Pero a pesar de todas estas declaraciones y la “embestida criminal” de EEUU y sus aliados, la mayoría del pueblo venezolano sigue apoyando el curso chavista, de lo contrario la oposición ya lo hubiera sacado del poder a Maduro.

Ni los generosos aportes financieros estdounidenses y de sus satélites europeos están sirviendo a la oposición para derrocar al Gobierno bolivariano. Según los datos oficiales del Gobierno estadounidense, el Congreso norteamericano destinó en 2014 unos cinco millones de dólares a la oposición, las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) aportaron entre 2013 y 2014 unos 14 millones de dólares, a la vez, la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) destinó al antichavismo 6,5 millones de dólares en 2016.

Los empresarios, banqueros e inversionistas nacionales no se quedan atrás de sus amos estadounidenses en su empeño de patrocinar la derecha venezolana. El dueño de la Empresa Polar, Lorenzo Mendoza, cuyo capital es de 1,5 mil millones de dólares, según la revista Forbes, se ufana en declarar que “está en guerra” contra el chavismo sin revelar que ha recibido del Estado bolivariano unos cinco mil millones de dólares preferentemente para sus negocios en el territorio nacional y que también fue galardonado por su “audacia empresarial”.

Por mucho dinero que tenga la oposición de la extrema derecha, su deficiente capacidad ideológica no le permite encontrar un camino diferente al de la violencia con la cual la dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), de los partidos Voluntad Popular y Primero Justicia está obsesionada. A pesar de que se autoproclamen a pertenecer a una “derecha pacífica y democrática”, terminan adorando sus armas de terror: armas de fuego, artefactos explosivos, botellas con agua congelada, cócteles molotov, aceite derramado en las vías públicas, agua hirviente, catapultas, guarimbas.

Su arsenal “democrático” está aumentando día a día con aportes académicos y universitarios. El intelectual y profesor universitario Tulio Hernández, por ejemplo, instigó a los jóvenes opositores a través de twitter a “lanzar materos” contra los chavistas. Las guarimbas han sido utilizadas por la extrema derecha especialmente contra instituciones educativas y de salud. Resulta que para los estudiantes universitarios guarimberos una jornada de violencia no es completa sin ensañarse contra una biblioteca, como ocurrió el pasado 20 de abril cuando los opositores, al estilo nazi, atacaron la recién reinaugurada biblioteca Oscar Palacios Herrera. También les encanta quemar guarderías infantiles, centros de alimentos y unidades de transporte público.

Recientemente los terroristas guarimberos atacaron el hospital materno infantil de El Valle en Caracas. Cuando vino la policía para defender la institución pública, los medios de comunicación globalizados tanto nacionales como extranjeros empezaron a denunciar al Gobierno por ordenar disparar sus armas contra los niños en hospitales. La campaña de la manipulación mediática ha llegado ya a extremos en que la verdad es reemplazada deliberadamente por la mentira y la fantasía. Son escasos los medios que tienen honestidad de reconocerlo.

Al menos la agencia de noticias internacionales Reuters tuvo que pedir disculpas por haber publicado una mentira con solo escribir un titular que decía: “Un camarógrafo es detenido durante protestas en Altamira, Caracas, el 26 de abril del 2017”. La verdad era que un policía estaba auxiliando al camarógrafo lesionado por un objeto contundente lanzado por uno de los protestantes. Sin embargo, el portal venezolano La Patilla, a pesar de este desmentido, siguió propagando la noticia denunciandolo. “Silencio a la fuerza: detenciones arbitrarias para reprimir a la libertad de expresión en Venezuela”. Y así sigue día a día tratando de elucubrar Washington como doblegar al chavismo presionando a su cipayo Luis Almagro para que su ‘Ministerio de las Colonias’ haga más fuerte y agresiva su campaña antibolivariana, sin percatarse de que el recrudecimiento de la violencia haría incrementar el rechazo popular al vandalismo y al terrorismo “guarimbero”.

Frente a la creciente injerencia internacional contra el presidente Maduro no le quedó otra alternativa al Gobierno bolivariano que presentar su renuncia a la membresía en la OEA. Lo curioso es que el ‘Ministerio de las Colonias’ tiene la facilidad de expulsar a uno de sus miembros rebeldes en cuestión de horas, mientras que la salida voluntaria de un país de la Organización tendría que pasar por un proceso que dura no menos de dos años. También frente al sabotaje de la oposición a la labor del Gobierno en la Asamblea Nacional, el presidente Nicolás Maduro tomó una decisión, de acuerdo a la Constitución Bolivariana, de convocar una Constituyente Popular cuyos 500 asambleistas serán elegidos por sectores sociales y por comunidades.

En fin, cada Gobierno tiene el derecho de rebelarse, pues como escribió el filósofo Roberto Mangabeira Unger, “es falso que un país pueda prosperar por una política de buen comportamiento, ninguna nación prosperó así en el mundo, mucho menos Estados Unidos que fue el más rebelde de todos”.

¡Ojalá que el pueblo de América Latina lo entienda y es hora para los países como Ecuador, Bolivia y Nicaragua de retirarse del ‘Ministerio de las Colonias’ pues también están en la mira de Washington y su seguro servidor Luis Almagro! Todo es cuestión de tiempo.

La Radio del Sur

https://laradiodelsur.com.ve/2017/05/08/la-oea-sigue-siendo-el-ministerio-de-las-colonias-de-eeuu-opinion/


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