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Una experiencia de brutalidad contra integrantes del FNLS


Testimonio de Roberto Mendoza



Exterminar organización de carácter independiente, entre los objetivos del Estado Mexicano


El Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), exige justicia por la ejecución extrajudicial de nuestro compañero Humberto Morales Sántiz desde pasado 28 de febrero; crimen perpetrado por el grupo paramilitar Los Petules, quienes son la punta de lanza de la represión para cometer crímenes de Estado y de lesa humanidad contra el pueblo organizado, en este caso contra la organización.

Nos asiste la razón y en nuestro legítimo derecho de tener acceso a la justicia y la verdad, protestamos con acciones políticas de masas y a través de la denuncia política evidenciamos la política represiva del Estado mexicano y su responsabilidad en el cometido de crímenes de lesa humanidad. Aunque mediáticamente niegue una y otra vez su responsabilidad, en los hechos sus fuerzas represivas lo evidencian porque son los que perpetran las detenciones desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales contra todo descontento popular, sin importar el sector al que pertenezca.

Ya se leía en algunas notas periodísticas el 27 y 28 de junio que “Forenses argentinos exhumarán restos de niño de 13 años ejecutado en Ocosingo" [1] y, “Antropólogos argentinos exhumarán restos de estudiante” [2] entre otros; en este contexto el FNLS desarrolló actividades de denuncia política para informar al pueblo del crimen de Estado y en este marco el trabajo que el EAAF realizaría para determinar la causa de la muerte de Humberto.

El 29 de junio desde temprana hora integrantes del FNLS decidimos realizar actividades de denuncia y exigir a través de un volanteo juicio y castigo por la ejecución extrajudicial del compañerito Humberto y se garantice el trabajo de exhumación del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

Eran no más de las 8:30 de la mañana cuando la policía llegó con una consigna clara, reprimir y detener a cuanto pudieran sin importar sexo o edad, les daba igual, la indicación de sus superiores fue detener a integrantes del FNLS. Sin mediar palabra inmediatamente cerraron la circulación vial, en menos de un minuto se formaron y comenzaron a reprimir mientras el comandante daba indicaciones de detener y decía: “agarren a esos hijos de la chingada”, entre los comandantes estaba J. A. SILVA y M. SALINAS E.

Los policías inmediatamente hicieron uso de gases lacrimógenos, daban de toletazos y golpes a todos los compañeros que detenían; a varios nos rodearon entre 3 a 7 policías, como la indicación era reprimir hicieron uso de todo para detenernos, algunos compañeros fueron encañonados con el fusil de la policía, nos arrastraron y nos subieron a las patrullas con el número 40037, 50027.

Fueron como 3 o 4 policías lo que logran detenerme, entre toletazos, golpes con los escudos y patadas, una vez que me tiran al suelo se acercan otros dos y en esas condiciones me patean y con el tolete me golpean en todo el cuerpo; en la espalda y cabeza es donde más llegue a recibir los golpes, mientras decían “este es el pendejo que estaba de hablador” y me arrastran hacia la patrulla donde tenían a dos compañeros. Sobre la patrulla los policías seguían golpeando a los compañeros y a mí, les decía “no tienen por qué tratarnos de esa forma, solo estábamos compartiendo volantes para informar al pueblo de la situación en las comunidades” y más me golpeaban en el rostro.

“No alcance a ver el número de patrulla al que nos subieron, entre ellos iban la compañera Adriana, David, Pancho y una persona físicamente ajena a la manifestación pero sensible a la causa que al cuestionar a los policías de la chingaque nos metían, los policías se fueron contra el propinándole golpes y más golpes, le rociaron gas en el rostro, explicó que él no formaba parte de los manifestantes, cierto, ésta persona solo estaba de paso y que más adelante la policía decidió liberarlo. Mientras a nosotros nos sometían con golpes para ponernos boca abajo y asegurar que prive la incertidumbre entre nosotros durante el traslado. La camioneta al que nos subieron iban seis policías del Mando Único.

“Por supuesto, la incertidumbre, el temor priva entre los detenidos por la larga lista que ha dejado la política de terrorismo de Estado en el país, mas de 300 mil detenidos desaparecidos y más de 200 mil ejecutados de manera extrajudicial, los policías seguro son entrenados para torturar física y sicológicamente como muchos policías lo hicieron durante el traslado”, uno de ellos decía, “hubiéramos agarrado a todos esos pendejos de una vez para exterminarlos, comandante ¿a dónde los llevamos?, si los llevamos en la casa el pedo va ser más grande”. ¿A qué casa se refería este jefe policíaco?, ¿habrá hecho referencia a las casas de seguridad o mazmorras donde acostumbran llevar a luchadores sociales, campesinos, estudiantes para torturarlos? En ese momento no estábamos exentos de ningún crimen de Estado.

“En ningún momento nos informaron donde nos trasladaban o estábamos, nos enteramos una hora más tarde y es que fueron más de 30 minutos nos mantuvieron sobre la patrulla sin movernos para que después de ese tiempo simularan revisión médica en su intento por acelerar todo proceso y fincarnos responsabilidad armando expedientes incriminatorios”, “nos encontrábamos en las instalaciones de la Fiscalía del ministerio público de Chiapa de Corzo con la presencia de más de 100 elementos de la policía municipal y estatal”. No resguardaban a criminales, las corporaciones policíacas afuera de la fiscalía permanecían para intimidar a 13 integrantes del FNLS que exigen justicia a 4 meses de la ejecución extrajudicial de Humberto Morales por el Estado.

¿Por qué tanta saña? ¿Por qué tanta indolencia? ¿Por qué el coraje, el odio hacia los que luchan por mejores condiciones de vida para los trabajadores del campo y la ciudad? Estamos seguros de que la pobreza y miseria golpea a la gran mayoría del pueblo mexicano, el desempleo, el hambre, el nulo acceso a una salud pública afecta a todos por igual y estas condiciones de vida de opresión y explotación históricas de gran parte del pueblo mexicano dan razón nuestra lucha, sin embargo, en manos del Estado recibimos el trato inhumano, la represión.

Pasaron no menos de 30 horas de batalla para nosotros desde el momento en que nos reprimieron y detuvieron arbitrariamente hasta la hora en que producto de la movilización inmediata fuimos liberados. Tortura sicológica mientras nos encontrábamos en las garras asesinas del Estado mexicano, cada actitud, cada gesto y acción que policías, fiscales, guardias muestran hacia sus presas inocentes son de tortura porque en todo momento te mantienen en incomunicación, preguntas y más preguntas acerca de tus datos generales, fotografías que cualquier policía o fiscal intentaba tomarnos, seguramente con estos datos el Estado mexicano busca armar expedientes incriminatorios.

En todo momento un policía te persigue hasta al baño como si uno fuera el peor criminal como lo son ellos al asesinar a estudiantes, campesino, maestros, o al detener y desaparecer a luchadores sociales, defensores de los derechos humanos.

Todo el proceso es en sí una tortura, física y sicológica. Desde la detención con los golpes que los policías propician, las mentadas e insultos a la persona, hasta los trámites burocráticos y argumentos leguleyos con que determinan tu inocencia o culpabilidad.

A los integrantes de organizaciones populares, los elementos policíacos y funcionarios responden con mayor despotismo, prepotencia. Cuatro horas pasaron para conceder una llamada, sin embargo, esto no fue por la buena voluntad del fiscal, sino por la presión que las acciones políticas de masas ejercían sobre el gobierno para nuestra libertad inmediata.

Testificamos a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) de todas las vejaciones físicas y sicológicas que los cuerpos policíacos nos propiciaron, cada uno de los golpes, y esperamos que ante los ojos de la CEDH humanos constituya elemento para determinar una sola violación a los derechos humanos en contra nuestra, ya que de las quejas por intentos de ejecución extrajudicial, intentos de detención desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales a dos de nuestros compañeros del ejido El Carrizal municipio de Ocosingo por policías y paramilitares no exista ningún llamado al gobierno del estado para un alto a la agresión.

De la fiscalía de Chiapa de Corzo a la Procuraduría General de Justicia del Estado fuimos trasladados con más de 200 elementos policiacos alrededor de las 12:45 de la madrugada del día viernes 30 de junio donde siguieron los cuestionamientos y sorpresas de algunos por no ser precisamente “delincuentes” a los que con gran operativo se custodiaba, eran en su mayoría universitarios, campesinos o campesinas que exigían justicia para un niño ejecutado. ¡Justicia! ¡Nada más! ¿Por qué montar un gran operativo para integrantes de una organización que exige justicia por sus compañeros ejecutados o desaparecidos de manera forzada?

Fuimos testigos de una represión por consigna política del gobierno mexicano contra este esfuerzo organizativo de carácter independiente que ha denunciado y señalado que la detención desaparición forzada, la ejecución extrajudicial las comete el Estado mexicano a través de las fuerzas policíaca militares y paramilitares, que el Estado mexicano es responsable por comisión, omisión y aquiescencia de los miles de crímenes de lesa humanidad en el país y en particular de la ejecución de nuestro compañero Héctor Sántiz López de 26 años en septiembre de 2015, Humberto Morales Sántiz el 28 de febrero del año en curso y de la detención desaparición forzada de Fidencio Gómez Sántiz el 05 de marzo de 2016 en la cabecera municipal de Ocosingo, Chiapas.

Señalar a los responsables materiales e intelectuales de estos crímenes contra el pueblo no es un delito, mucho menos un crimen; señalar a las fuerzas policíaca militares y paramilitares como los perpetradores tampoco es un crimen, evidencias y testimonios son muchos, son los autores materiales de miles de crímenes en el país como es el caso de la detención desaparición forzada de los dos luchadores sociales Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya el 25 de mayo de 2007 en la ciudad capital de Oaxaca, de Fidencio Gómez, de Daniela y Virginia Ortiz, la de los normalistas de Ayotzinapa y miles más.

Ante el estado de derecho oligárquico, toda denuncia de las víctimas, organizaciones populares y defensores de los derechos que señalen a los responsables materiales e intelectuales de tales crímenes se les persigue, hostiga, criminaliza y reprime como a un criminal por que se desenmascara una política de Estado que es transexenal.

Para el gobierno de Velasco Coello informar al pueblo con volantes, realizar mítines de denuncia, conferencias de prensa y toda actividad política que desenmascare el rostro criminal de su gobierno es sinónimo de peligro a sus intereses que inmediatamente hay que responder con represión y hacer uso de la violencia ya sea con las detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales o detenciones desapariciones forzadas que se configuran en crímenes de lesa humanidad que en Chiapas el número de víctimas va en aumento. En ningún momento resuelve las exigencias populares.

Lo que hicimos no es un acto delincuencial ni aborrecible, por el contrario, las víctimas de esta política de terrorismo de Estado denunciamos el crimen de Estado contra nuestro compañero Humberto Morales Sántiz.

Nuestra libertad se debe a la solidaridad incondicional del pueblo, de organizaciones solidarias, de defensores de los derechos humanos, de activistas, de personalidades honestas, de la combatividad en las acciones políticas de masas de nuestros compañeros en las regiones donde tenemos presencia y arraigo, de la denuncia inmediata y llamados a nivel nacional e internacional, a toda solidaridad un saludo fraterno y combativo.

Al pueblo que en identidad de clase nos ha cobijado y solidarizado en todo momento en las exigencias políticas de presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos en el país, en particular con la de nuestro compañero Fidencio Gómez Sántiz y la de los dos luchadores sociales Gabriel Alberto Cruz y Edmundo Reyes, así como nuestra exigencia de castigo a los autores materiales e intelectuales de la ejecución de Héctor Sántiz López y del menor Humberto Morales Sántiz ambos del Ejido El Carrizal municipio de Ocosingo, agradecemos la solidaridad y su combatividad al abrazar y hacer suya una bandera de lucha del pueblo víctima del terrorismo de Estado.

Notas:



¡Ni perdón, ni olvido! ¡Castigo a los asesinos!

¡Juicio y castigo a los autores materiales de la ejecución extrajudicial de nuestro compañero Humberto Morales!

¡Presentación con vida de nuestro compañero Fidencio Gómez Sántiz!

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo


https://www.rebelion.org/noticia.php?id=229057




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