31 marzo 2015

Cumbre de Panamá: Escenarios posibles

Por Osvaldo Rodríguez Martínez*


Panamá (PL) El escenario que se perfila actualmente para la VII Cumbre de las Américas se torna indefinido aún, porque podría ser el lugar para la unidad ideal del continente, como aspiran muchos, incluidos los anfitriones panameños, o el entorno de una nueva confrontación con Estados Unidos.

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Lo cierto es que distará de ser una reunión sin trascendencia, donde la foto de familia, cenas y diálogos bilaterales amigables sean la cotidianidad.

Tres Presidentes son foco de atención de la prensa continental y sus diversos enfoques e interpretaciones: los de Cuba y Venezuela, de un lado, y el de Estados Unidos, en el otro.

El anuncio el pasado 17 de diciembre del descongelamiento de las relaciones Cuba-Estados Unidos, marcó un alivio para la región, que por primera vez vio la posibilidad de la reconciliación, o al menos el diálogo distendido, entre posiciones antagónicas de más de medio siglo.

Conversaciones posteriores y la decisión de ambos países de abrir embajadas en el corto plazo, alimentaron la esperanza de que en la cita de Panamá estuvieran al menos zanjadas las más evidentes discrepancias, y por qué no, la posibilidad de que el Istmo fuese el lugar del encuentro entre el presidente cubano Raúl Castro y su homólogo Barack Obama.

Pero lo que analistas califican de "torpeza diplomática" dio al traste con la buena marcha de los acontecimientos: el decreto presidencial de Obama considerando a Venezuela una amenaza para la seguridad de su país.

Ante este hecho, Latinoamérica y el Caribe reaccionaron cerrando filas junto a Venezuela, y tal vez un cálculo errado de la ultraderecha regional fue pensar que Cuba, obnubilada con el acercamiento a su adversario político, tomara distancia de su aliado natural.

Error craso. La posición firme de la isla, expresada antes en declaraciones, se escuchó una vez más en Caracas, en voz del propio presidente cubano, Raúl Castro, durante la reciente Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA): 

"El imperialismo estadounidense ha ensayado, sin éxito, prácticamente todas las formas de desestabilización y subversión contra la revolución bolivariana y chavista, para recuperar el control de la mayor reserva petrolera del planeta y asestar un golpe al proceso integrador y emancipador, que tiene lugar en nuestra América".

Y una sentencia ratificó la postura histórica: "Estados Unidos debería entender de una vez, que es imposible seducir o comprar a Cuba, ni intimidar a Venezuela, nuestra unidad es indestructible".

En el mismo escenario, el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, alertó que las amenazas de Washington pueden ser preludio de una invasión y debemos evitar que eso ocurra en este país, afirmó.

Otras voces lúcidas se siguen escuchando con posiciones que van desde la condena, hasta el llamado a la cordura del gobierno de Estados Unidos, que otra vez está saboreando la amargura del aislamiento.

También se habla de diversas acciones, denunciadas en un reciente artículo del diario local La Estrella, que pudieran sabotear el buen desarrollo de la Cumbre de Panamá y sus foros colaterales.

Leamos: "Otro elemento clave para entender el laberinto que rodea la Cumbre, es el papel injerencista de la Casa Blanca que pretenderá usar una â��avanzadillaâ�Ö de la derecha venezolana y cubana para meter ruido inefectivo".

Acusaciones reportadas desde Perú ratifican tales pretensiones, y en este caso el informe del diario Uno comenta sobre una organización juvenil local financiada por Estados Unidos, que prepara actos de provocación contra Cuba y Venezuela en el marco de la próxima cita en Panamá.

ENFRENTAMIENTOS ANUNCIADOS 

Los foros continentales paralelos, auspiciados por la Cancillería panameña y la Organización de Estados Americanos (OEA), se vislumbran como centros de confrontación entre organizaciones de la sociedad civil, jóvenes, rectores de universidades y empresarios.

Visiones diametralmente opuestas protagonizarán un enfrentamiento entre quienes defienden el neoliberalismo, la propiedad privada, el éxito individual y los valores del capital, y los que propugnan la participación colectiva, el papel del Estado, la preocupación por las mayorías y la reducción de la pobreza.

Algunas reuniones nacionales, preparatorias a los encuentros de la Cumbre, auguraron el avance de temas escabrosos que pudieran resultar conflictivos en su tratamiento.

El vilipendiado término "democracia" será enarbolado por banderas de diferentes colores y su interpretación también constituirá motivo de criterios contrapuestos, entre las que se apellidan representativa y participativa.

Incluso, en el foro de la sociedad civil panameña hubo serios cuestionamientos a que el documento base del encuentro fue elaborado en la sede de la OEA, en Washington.

Los anfitriones tratarán de presentar a los más de 12 mil visitantes al Panamá bonito, próspero, seguro, a los barrios más desarrollados de la capital, al Canal Interoceánico y las reservas naturales, como ejemplo de logros neoliberales.

Evitarán mostrar las profundas desigualdades y la extrema pobreza que se esconde en lo más intrincado de las comarcas indígenas, mientras que transnacionales les arrebatan sus tierras ancestrales para la minería y la generación eléctrica, sin que ello represente algún beneficio comunitario.

Otros encuentros convocados fuera del programa oficial, la Cumbre de los Pueblos y la de los Pueblos Indígenas, deben ser ejemplos de la unidad de quienes no tienen voz o al menos de los que en muchos países se quejan de que los gobiernos respectivos intentan ocultar sus reclamos.

AGENDA NEUTRAL PROPUESTA 

La Cumbre de las Américas es una oportunidad para tratar de encontrar puntos de negociación que permitan mejorar la situación del continente, declaró a Prensa Latina el académico panameño Rubiel Cajar.

Las realidades van a obligar a Estados Unidos a cambiar su política hacia América Latina y el Caribe, porque están dadas las condiciones para sentarse a negociar y olvidar las prácticas de los golpes blandos y de la guerra de baja intensidad, dijo.

El profesor universitario explicó que el cambio será difícil, porque en la norteña nación hay sectores que no han superado la etapa de la guerra fría, pero el escenario político del continente cambió, aseveró.

Acerca de los temas que analizará la Cumbre, consideró que no tienen mucha relación con la realidad geopolítica del continente y sus problemas centrales, por lo que no pueden esperarse resultados en ese sentido.

Panamá se presenta como nación neutral, tomando en cuenta los conceptos relacionados con la explotación del Canal, que requiere de esa posición para el uso de todo el orbe, aunque realmente eso se abandonó después de la invasión estadounidense de 1989, en que el país se alineó a la política de Estados Unidos, afirmó.

Tal vez la mejor conclusión de lo que puede esperarse en abril próximo, la escribió el diario La Estrella de Panamá: 

"Si el tema de Cuba no avanza a la velocidad necesaria para la Cumbre en Panamá, y si el caso de Venezuela continúa creando un cerco solidario regional -previsible tras la postura de Unasur- la Cumbre se convertiría en el escenario de la nueva â��guerra fríaâ�Ö entre Washington y América Latina".

* Corresponsal de Prensa Latina en Panamá.
Em/npg/orm

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=3659391&Itemid=1

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