PIA.- Los enfrentamientos en Libia entre los llamados grupos Fayr (Amanecer) y Al-Karama (Dignidad) allanaron el camino para que el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), que hasta ahora no se consideraba una gran amenaza, pueda hacerse con el control de una gran parte del país. Mientras tanto, Estado Unidos, Francia y el Reino Unido pueden aprovecharse de la situación actual para una intervención destinada a llevar al poder a un gobierno proccidental.
En las últimas semanas, los integrantes de Daesh que operan en Libia han tomado el control de la ciudad de Derna, en el noreste del país. Durante los enfrentamientos entre la Unión Soviética y las milicias de Al-Qaeda, Derna era utilizada como centro de reclutamiento desde donde se enviaban fuerzas a Kandahar (Afganistán), por lo que también es conocido como “la pequeña Kandahar”. Derna posee una importancia estratégica por su acceso al mar Mediterráneo y por contar con amplias reservas de petróleo. EIIL también ha ocupado una gran parte de Sirte, la ciudad natal del exdictador libio Moamar Gadafi, y ha tomado control sobre los edificios de la radio y televisión en esta ciudad. Las fuentes locales también han informado de la presencia de algunos miembros de Daesh en Misrata, en el noroeste de Libia.
Algunos analistas políticos indican que el EIIL en Libia se habría formado por los restos de las fuerzas leales a Gadafi, dado que ha surgido en las zonas pertenecientes a la tribu del exdictador. Los integrantes del EIIL han lanzado varios ataques contra la rama de Al-Qaeda en Libia, llamada Ansar al-Sharia, por lo que se puede decir que los ocupantes de Derna, Sirte y Misrata no están relacionados con Al-Qaeda. La pregunta principal sigue siendo quiénes están detrás del surgimiento del EIIL en Libia.
Los enfrentamientos entre los grupos armados Fayr y Al-Karama durante los últimos meses han terminado por dividir Libia en tres regiones: 1) Trípoli, la capital de Libia, 2) la ciudad oriental de Bengasi, 3) las zonas sureñas controladas por las tribus. Ahora, tras los recientes acontecimientos en el lugar de nacimiento de Gadafi, Libia pasa a dividirse en 4 regiones. Esta situación crítica pone en dura el futuro del estratégico país de Libia. El grupo rebelde Fayr (Amanecer Libio), que ha tomado el control de Trípoli, está integrado por los miembros del ex Congreso General del Pueblo de Libia, la organización de los Hermanos Musulmanes (HHMM), el grupo armado Ansar al-Sharia, vinculado a Al-Qaeda y las fuerzas de Misrata. Este grupo, que tiene un gobierno débil en el noroeste de Libia, sostiene ser el único gobierno legítimo. Asimismo, el grupo Fayr combate con el ejército dirigido por el general retirado de Libia Jalifa Haftar.
Bengasi es la sede del grupo armado Dignidad o Al-Karama. Los diputados del nuevo Parlamento libio, el gobierno de Tobruk (extremo noreste del país) y el ejército dirigido por el general Haftar son los miembros del grupo Dignidad. Bajo las órdenes del general Haftar, han tratado de dominar la capital libia y se han enfrentado al grupo Fayr. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la mayoría de los países europeos apoyan al gobierno de Tobruk. Los enfrentamientos en Libia han aumentado la desconfianza entre las partes del conflicto y han impedido resolver los problemas de Libia, mientras que, después de las elecciones parlamentarias y la presencia del general Haftar buscando reestablecer la seguridad del país, la situación casi podría mejorar.
Luego de estos conflictos, surgió un nuevo grupo en el este de Libia. Durante los últimos días Qatar y Turquía han destacado el poder del grupo takfirí EIIL (Daesh, en árabe) y especialmente Catar ha registrado falsas conquistas para este grupo terrorista. Asimismo, desde Turquía se está tratando de crear un nuevo grupo, el Daesh en Libia. Según informa la cadena de noticias Albawaba, el primer ministro reconocido por occidente denunció recientemente que Turquía está enviando armas a distintos grupos en Trípoli y en la cadena Sky News Arabia, con sede en Abu Dhabi, denunció a Qatar de injerencia en los asuntos internos de Libia y de haber enviado armas por vía aérea a un grupo armado que controla el aeropuerto de Trípoli. Según la cadena catarí Al-Jazeera, Daesh ya ha conseguido capturar algunas ciudades de Libia. Sin embargo, expertos libios indican que las ciudades mencionadas por Al-Jazeera no existen. Más allá de quien tenga razón, lo que queda fuera de duda son los esfuerzos de algunos países para cambiar la situación de Libia en su favor.
Turquía y Qatar, debido a sus acciones políticas tanto durante el período de Gadafi como luego de su derrocamiento, son detestados por la opinión pública dentro de Libia. Turquía, que en principio estaba en contra de la invasión de la OTAN sobre Libia, pasó a apoyar los bombardeos luego de que EEUU le garantizara a Erdogan que los contratos en construcción que llegaban a 30 billones de dólares se mantendrían aún sin Gafadi. El primer ministro libio, como respuesta a la injerencia de Turquía en la crisis libia, el pasado 22 de febrero, anunció que revisará “todos los proyectos concedidos a compañías extranjeras y excluir a las compañías turcas de todos los proyectos en el Estado libio.
Por lo tanto, Qatar y Turquía no están en condiciones de pujar por la conformación de gobiernos favorables por la vía política, por lo cual intentan crear grupos terroristas para acomodar sus intereses en el país. Para seguir con el ejemplo de Turquía, cabe decir que Erdogan se negó a firmar un comunicado con 10 países árabes en Jeddah, donde se llamaba a la respuesta conjunta contra la amenaza del terrorismo.
Por otro lado, Occidente sostiene que la única solución para la crisis de Libia es la intervención internacional. Durante los últimos meses, los países europeos, en lugar de ayudar a establecer un gobierno integral, abarcativo y responsable en Libia, apoyan a un determinado partido, colaborando con la consolidación de la violencia armada. Francia y el Reino Unido han enviado decenas de toneladas de armas pesadas a las zonas orientales de Libia. Occidente busca consolidar sus intereses en Libia y no presta atención a los derechos y necesidades de ese pueblo.
Los intentos de Occidente para usufructuar la crisis en Libia se revelan en el plan expuesto por Abu Bakr Baira, presidente de la Cámara de Representantes de Libia, un individuo que depende de Occidente. Baira declaró que la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha instado a diferentes grupos a presentarse en Marruecos para participar de una mesa de diálogo, y citando al portavoz de la ONU manifestó que el objetivo principal de la reunión sería el establecimiento de un “Gobierno de Unidad Nacional”. Pero el acto de celebrar la cita en Casablanca significa que en Libia todavía no existe un lugar seguro para dialogar, y tampoco existe una autoridad u organismo que pueda encargarse de conducir esas conversaciones y llevar a los libios hacia ese “Gobierno de Unidad Nacional”; mientras que los cabecillas de tribus, los líderes religiosos y las figuras que encabezaron la Revolución contra Gadafi todavía viven en Libia.
Por otra parte, si bien la cumbre se planea en Casablanca, Túnez, El Cairo o la sede de la Unión Africana (UA) también podrían acoger la cita. Occidente, encarnado en la ONU, rechaza el rol de cualquier organismo o poder regional, organizaciones islámicas, árabes o africanas, para solventar la crisis libia. Consideran que ellos son la carta de salvación.
Sin embargo, saben muy bien que la nación libia guarda gran rencor en su contra, al menos desde la ocupación del país por parte de Italia en 1911. Asimismo, hace 84 años, los libios fueron testigos del ahorcamiento de su prominente líder religioso, Omar Mojtar, por defender su patria, a manos de los europeos. Y como hecho más reciente, los libios recuerdan las resoluciones del Consejo de Seguridad por el cual se habilitó a la OTAN para bombardear y destruir su país. Queda claro que los libios no consideran las propuestas europeas o estadounidenses como solución a su problema, aunque Occidente considere que el pueblo libio, por haber vivido los últimos 4 años en una profunda crisis, está dispuesto a aceptar sus nuevos planes.
Desafortunadamente, las organizaciones responsables de ayudar al pueblo libio, como la Liga Árabe, la Organización de Cooperación Islámica y la Unión Africana, han demostrado su incompetencia y su ineficacia en esta tarea. Según los objeivos de su formación y su carta fundamental, dichas organizaciones deberían haber intervenido en la crisis hace 4 años. No lo han hecho. Pero todavía podrían hacerlo.
La Liga Árabe sería capaz de restablecer la estabilidad en Libia utilizando su importante fuerza militar y de seguridad que tiene a disposición. La Organización de Cooperación Islámica podría defender la identidad religiosa y la coexistencia del pueblo libio a través de una iniciativa ofrecida por los líderes religiosos. La Unión Africana podría formar comités políticos, advertir a los grupos libios sobre los peligros de seguridad y participar junto a los libios para alcanzar a un acuerdo. Pero ninguno de ellos hizo algo hasta el momento.
Para encontrar una razón, hay que empezar por considerar que desde hace muchos años algunos países dominan estas organizaciones, entre ellas, principalmente, Arabia Saudí, Egipto y Turquía. Puntualmente respecto a la crisis libia, estos tres países disputaron allí sus intereses, con resultados sangrientos, causando la muerte de decenas de miles de ciudadanos libios. Así, durante la crisis, Egipto no reconoció a Bengasi ni a Trípoli. Sin embargo, recientemente Al Sisi envió tropas a Libia, violando la integridad territorial, luego de que 21 trabajadores egipcios fueran masacrados por fuerzas del EIIL de Libia. Por su parte, durante la crisis, Arabia Saudí apoyó a los grupos terroristas como el Grupo de Combate Islámico Libio (GCIL) y luego al Grupo de Lucha Islámica Libio (GLIL) liderado por Abdelhakim Belhadj, con el fin de evitar el restablecimiento del orden público.
Actualmente, además de los planes terroristas o colonialistas sobre Libia, se plantean nuevas conspiraciones contra la seguridad de ese país. Dentro la comunidad islámica existe capacidad para resolver los graves problemas, sin tener que depender de las prescripciones de occidente ni de los modelos recomendados por los faraones árabes.
http://www.noticiaspia.org/descontrol-en-libia/

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