Hillary Clinton saluda a empleados del casino Mirage en Las Vegas durante su paso por Nevada.
Imagen: AFP
La ex primera dama y ex senadora decidió encabezar un acto en Tempe, Arizona, un estado en el que en 15 de las 16 elecciones presidenciales celebradas en los últimos 64 años se impusieron los republicanos.
Pese a que la brecha en las encuestas presidenciales casi desapareció en los últimos días, la candidata demócrata Hillary Clinton ayer dio una fuerte muestra de confianza al elegir hacer campaña en un estado históricamente republicano, Arizona, mientras su rival, Donald Trump, continuó buscando los votos latinos de Florida, uno de los estados más disputados.
La ex primera dama y ex senadora decidió encabezar un acto en Tempe, Arizona, un estado en el que en 15 de las 16 elecciones presidenciales celebradas en los últimos 64 años se impusieron los republicanos. En los últimos tres comicios, la ventaja de los conservadores fue de un promedio de nueve puntos porcentuales.
En medio de una polémica con el FBI que amenaza con afectar su imagen pública, Clinton visitó Arizona, un estado sureño, fronterizo con México, apenas horas después de encabezar otro acto en Las Vegas, Nevada, uno de los estados claves de esta elección. Clinton decidió hacerse presente en la ciudad de los casinos 48 horas antes del cierre de la votación anticipada. En Estados Unidos, 37 de los 50 estados permiten a sus ciudadanos sufragar antes de la jornada electoral, con el objetivo de facilitar el acceso al voto. Según la cadena de noticias CNN, al día de hoy en Nevada votaron unas de 511.000 personas, de las cuales el 43 por ciento son demócratas, y un 37 por ciento republicanos.
En esta recta final, la elección de los estados en donde se realizarán los principales actos de campaña no es inocente.
En estos últimos días, la candidata demócrata busca ampliar su base de votos incluso en estados en los que no tiene la victoria asegurada. Todo vale para garantizarse los 270 votos del colegio electoral necesarios para convertirse en el próximo presidente o presidenta de Estados Unidos.
A la espera de la aparición de Clinton en Arizona, y volcado casi de lleno a la campaña, el presidente Barack Obama encabezó ayer un acto en la ciudad de Chapel Hill, Carolina del Norte, con la intención de captar los votos en uno de los estados oscilantes, donde hay aún un resultado incierto.
“Ustedes pueden elegir a la primera mujer presidenta, tienen la oportunidad de hacer historia” señaló el mandatario, que además llamó a los estadounidenses a movilizarse para evitar que el candidato republicano, Donald Trump, llegue a la Casa Blanca. Según advirtió, “el destino de la República” está en juego. “Si Hillary gana en Carolina del Norte, ganará”, prometió el presidente saliente.
A diferencia de la búsqueda de votos encarada demócratas en territorios adversos, Trump buscó ayer nuevamente consolidarse en Florida, un estado que podría sellar su suerte el próximo martes 8 de noviembre.
Con el voto latino en mente –el 25 por ciento del estado es hispano–, el magnate continuó con su operativo de seducción para conquistar al denominado Estado Soleado, un distrito sin el cual sería improbable ganar las elecciones presidenciales.
Envalentonado por su ascenso en las encuestas, el empresario inmobiliario encabezó ayer un acto en Miami, donde rodeado de pancartas de “Latinos por Trump” y “Cubanos por Trump”, apeló al voto de origen cubano más tradicional y deslizó la posibilidad de dar marcha atrás con el acercamiento entre Washington y La Habana, iniciado por Obama y defendido por Clinton. “Vamos a tener el acuerdo que la gente de Cuba, aquí y allá, merecen”, aseguró sin precisar si rompería relaciones con la isla en caso de llegar a la Presidencia.
La semana pasada el magnate recibió un reconocimiento de la Asociación de Veteranos de Bahía de los Cochinos, en una nueva muestra de sus fuertes lazos con algunos de los sectores de exiliados anticastristas.
Trump volvió ayer a insistir en sus propuestas agresivas y persecutorias contra los inmigrantes sin documentos, un discurso que no incomoda a todos en las comunidades cubana y puertorriqueña, ya que se trata de inmigrantes hace tiempo asentados legalmente en el país. El magnate volvió a prometer la deportación de todos los indocumentados del país, que se calculan en 11 millones, y señaló que sacará a todos los “inmigrantes ilegales criminales del país” y que “miles de personas han muerto a manos de indocumentados”.
Este discurso xenófobo de Trump también cae muy bien entre sectores blancos extremistas. Ayer una revista nacional vinculada al Ku Klux Kan, Los Cruzados, hizo público su apoyo a Trump, lo que provocó, por primera vez, un repudio explícito por parte de la campaña presidencial republicano. Como ya es costumbre, Trump se refirió una y otra vez al “sistema torcido y corrupto”, a la “prensa deshonesta” y a la “torcida Hillary Clinton” y llamó a sus seguidores a trabajar en el último tramo de la campaña como “si estuvieran perdiendo”.
La mayoría de los encuestadores y demógrafos coinciden en que la única posibilidad que tiene Trump para ganar el próximo martes es que los ciudadanos blancos sin estudios universitarios salgan a votar en masa y amplíen significativamente la base de participación habitual de las elecciones presidenciales anteriores.
Por otra parte, el clima político se ha enrarecido en Estados Unidos con las sospechas de muchos líderes demócratas, entre ellos su candidata Hillary Clinton, de que el FBI estaría intentando influenciar en su contra, una posibilidad que ayer llegó a deslizar, aunque indirectamente, el propio presidente, Barack Obama.
La campaña demócrata y la propia Clinton no dudaron en criticar la decisión del FBI de reabrir la investigación tan cerca de los comicios e, incluso, cuestionaron los motivos de James Comey, el director del FBI.
La tensión entre el oficialismo y el FBI recrudeció la noche del martes luego que la cuenta de Twitter del archivo histórico de esa fuerza de seguridad federal publicara 129 documentos desclasificados de una investigación que realizaron hace 17 años contra el entonces presidente y actual esposo de la candidata demócrata, Bill Clinton.
La investigación se concentró en la decisión del entonces mandatario de indultar al multimillonario estadounidense Marc Rich, condenado por fraude impositivo. Duró seis años años y concluyó sin que el FBI presentara cargos contra el ex presidente.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-313305-2016-11-03.html
Periódico Alternativo publicó esta noticia siguiendo la regla de creative commons. Si usted no desea que su artículo aparezca en este blog escríbame para retirarlo de Inmediato

No hay comentarios.:
Publicar un comentario