La Habana (PL) Los temores de una guerra comercial se exacerban hoy tras la entrada en vigor de las tarifas arancelarias a las importaciones de acero y aluminio dispuestas por Estados Unidos.
Desde este viernes, tres de los principales socios comerciales de Washington: la Unión Europea (UE), México y Canadá, deberán pagar tarifas del 25 por ciento por sus exportaciones de acero a Estados Unidos y del 10 por ciento las de aluminio.
El secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross, alegó que dichas medidas responde a la falta de resultado de las negociaciones durante los últimos dos meses, pese a que los afectados las consideras injustificadas.
Aunque el ejecutivo norteamericano adoptó en marzo pasado las mencionadas tarifas, hasta ahora había eximido del gravamen a la UE, México y Canadá.
Ante tal situación, esos socios de la potencia norteña anunciaron medidas y la búsqueda de llegar a entendimientos al amparo de las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, dijo que 'estos aranceles son una afrenta a la larga alianza de seguridad entre Canadá y Estados Unidos'.
Después, Trudeau anunció que impondrá aranceles al whisky, el jugo de naranja, mermelada de fresa, papel de baño y bolsas de dormir, entre otros productos estadounidenses, así como al acero y el aluminio en varias formas.
Por su parte, México decidió imponer 'medidas equivalentes' contra diversos productos de Estados Unidos, y aseguró que estarán en vigor mientras el gobierno del presidente Donald Trump no elimine los aranceles impuestos.
La UE solicitó consultas con el país norteño por el tema de las tarifas aduaneras para ambos metales, en el marco de la solución de disputas de la OMC.
En el documento entregado a la OMC, la Unión fundamentó que las medidas de Washington 'afectan de manera adversa' exportaciones europeas y van en contra de obligaciones y derechos establecidos en el ámbito de esa institución multilateral.
La primera ministra británica, Theresa May, dijo sentirse 'profundamente amargada por la decisión no justificada de EE.UU.' y aseguró que tanto Londres como Bruselas continuarán el trabajo conjunto para defender a sus productores.
En opinión del ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, una posible guerra comercial terminará penalizando el crecimiento y en consecuencia el empleo y la prosperidad tanto en Estados Unidos como en Europa.
Los temores también aumentan entre empresarios norteamericanos, pues salvo el sector siderúrgico, la mayoría de las compañías consideran potenciales daños a sus producciones e inversiones.
Durante un discurso pronunciado el 31 de mayo en una reunión del Consejo de Ministros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el director general de la OMC, Roberto Azevêdo, expresó que el sistema multilateral de comercio proporciona un entorno estable y previsible que ayuda a impulsar el crecimiento económico.
Azevêdo se pronunció por fortalecer y salvaguardar el sistema para que siguiera siendo apropiado y respondiera a las necesidades de los miembros de la OMC y ayudara a los gobiernos y a las empresas a satisfacer las demandas de una economía mundial en rápida evolución. Entretanto, China y Estados Unidos abrieron hoy en Beijing la tercera ronda de negociaciones sobre su diferendo comercial y económico, en pleno resurgimiento de las tensiones, porque Washington rompió uno de los acuerdos pactados en la cita anterior.
Ambas potencias el mes pasado sostuvieron par de reuniones sobre el tema y la última terminó con varios consensos, los principales de ellos, fueron no desatar una guerra comercial y cesar de imponerse mutualmente alzas arancelarias sobre las respectivas importaciones.
Empero, este 30 de mayo la administración Trump rompió lo pactado 10 días antes y anunció tarifas del 25 por ciento -con un valor de 50 mil millones de dólares- sobre productos del gigante asiático que contengan tecnología de importancia industrial, incluidos los relacionados con el plan 'Hecho en China 2025'.
lma/mfb
El secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross, alegó que dichas medidas responde a la falta de resultado de las negociaciones durante los últimos dos meses, pese a que los afectados las consideras injustificadas.
Aunque el ejecutivo norteamericano adoptó en marzo pasado las mencionadas tarifas, hasta ahora había eximido del gravamen a la UE, México y Canadá.
Ante tal situación, esos socios de la potencia norteña anunciaron medidas y la búsqueda de llegar a entendimientos al amparo de las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, dijo que 'estos aranceles son una afrenta a la larga alianza de seguridad entre Canadá y Estados Unidos'.
Después, Trudeau anunció que impondrá aranceles al whisky, el jugo de naranja, mermelada de fresa, papel de baño y bolsas de dormir, entre otros productos estadounidenses, así como al acero y el aluminio en varias formas.
Por su parte, México decidió imponer 'medidas equivalentes' contra diversos productos de Estados Unidos, y aseguró que estarán en vigor mientras el gobierno del presidente Donald Trump no elimine los aranceles impuestos.
La UE solicitó consultas con el país norteño por el tema de las tarifas aduaneras para ambos metales, en el marco de la solución de disputas de la OMC.
En el documento entregado a la OMC, la Unión fundamentó que las medidas de Washington 'afectan de manera adversa' exportaciones europeas y van en contra de obligaciones y derechos establecidos en el ámbito de esa institución multilateral.
La primera ministra británica, Theresa May, dijo sentirse 'profundamente amargada por la decisión no justificada de EE.UU.' y aseguró que tanto Londres como Bruselas continuarán el trabajo conjunto para defender a sus productores.
En opinión del ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, una posible guerra comercial terminará penalizando el crecimiento y en consecuencia el empleo y la prosperidad tanto en Estados Unidos como en Europa.
Los temores también aumentan entre empresarios norteamericanos, pues salvo el sector siderúrgico, la mayoría de las compañías consideran potenciales daños a sus producciones e inversiones.
Durante un discurso pronunciado el 31 de mayo en una reunión del Consejo de Ministros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el director general de la OMC, Roberto Azevêdo, expresó que el sistema multilateral de comercio proporciona un entorno estable y previsible que ayuda a impulsar el crecimiento económico.
Azevêdo se pronunció por fortalecer y salvaguardar el sistema para que siguiera siendo apropiado y respondiera a las necesidades de los miembros de la OMC y ayudara a los gobiernos y a las empresas a satisfacer las demandas de una economía mundial en rápida evolución. Entretanto, China y Estados Unidos abrieron hoy en Beijing la tercera ronda de negociaciones sobre su diferendo comercial y económico, en pleno resurgimiento de las tensiones, porque Washington rompió uno de los acuerdos pactados en la cita anterior.
Ambas potencias el mes pasado sostuvieron par de reuniones sobre el tema y la última terminó con varios consensos, los principales de ellos, fueron no desatar una guerra comercial y cesar de imponerse mutualmente alzas arancelarias sobre las respectivas importaciones.
Empero, este 30 de mayo la administración Trump rompió lo pactado 10 días antes y anunció tarifas del 25 por ciento -con un valor de 50 mil millones de dólares- sobre productos del gigante asiático que contengan tecnología de importancia industrial, incluidos los relacionados con el plan 'Hecho en China 2025'.
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