28 septiembre 2019

La cuestión de “liberar” las fuerzas productivas


La importancia de la tautología

La Trinchera

Leí la carta de Yunier Mena varias veces. Conversé y di mis criterios sobre ella en las redes sociales, así como en otros escenarios; creo que en ellos ya planteé lo que podía decir al respecto. A continuación expongo algunas de esas ideas bajo el deseo de que puedan ser parte de la construcción de la que todos somos parte.


Señalo también, que a pesar de que la misiva no está dirigida de modo directo a mí, todo aquel que la lea sabrá que su redacción apunta a incentivar el diálogo. Por eso, perdonen los destinatarios formales que asuma hacer públicas mis valoraciones devenidas de la lectura del texto.



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“La necesidad de liberar las fuerzas productivas (…) eso nos llevaría al capitalismo o a un capitalismo con nombre de socialismo”. Ese argumento acapara el centro de mi atención y le señalo que parte de un error de concepto.

Si bien nadie está obligado a adherirse a al paradigma marxista, y los diferentes de este no son inferiores, y dado que el intercambio está planteado alrededor de categorías propias del marxismo, todo lo que apuntaré en estas líneas, es desde dicha corriente.

Las fuerzas productivas (FP) son aquellas capacidades productivas –o el potencial- que se tiene en la vida en sociedad. Estas, son: la capacidad productiva del hombre, la de la naturaleza, y de lo que estos en combinación crean -la capacidad de los medios de producción.

Es aconsejable ver lo anterior en contexto y evitar maneras esquemáticas. Por ejemplo, un río que está a 10 kilómetros de una ciudad y que no existe forma de que conecte con ella o que no forma parte de su dinámica de producción–aunque sea como un elemento integrante de su cultura-, entonces no puede contarse como una FP de la ciudad hipotética; o tal vez sí, pero en determinados aspectos –y ya eso es otro debate.

Es necesario dejar claro que producción acá –al menos en Marx- no es la acepción económica –en el sentido estricto de la ciencia económica moderna-, sino producción como totalidad, como universo que comprende –por llamarlo de otra forma- lo material y espiritual. En otros pocas palabras, producción de realidad. Así puede verse desde momentos muy tempranos de la obra de Marx.

Por tanto, “liberar las FP” no es más que el aprovechamiento racional, óptimo, etc –en dependencia de cómo se asuma- de las capacidades productivas de la sociedad. Lo que puede ser, desde replantear la organización social del trabajo, invertir más en algún sector, mirar más hacia los recursos naturales, reorganizar el uso de la fuerza de trabajo, la formación de esta, y un sinnúmero de factores y acciones, siempre que incidan con signo positivo sobre la producción social. Para crecer, mejorar, desarrollar, es necesario entonces, “liberar”; término que parece que sonar raro, pero que se puede cambiar por : “emplear de manera eficiente” las FP.

En el caso cubano, nos mantenemos muchas veces por debajo de lo que se puede hacer dado el potencial, por las relaciones sociales de producción (RSP) en la que se ve envueltas las FP (trabas, burocratización, rigidez, esquemas atrasados y descontextualizados, desconocimiento o mal empleo de técnicas y herramientas, dogmas político-ideológicos, u otras tantas). Esa relación -dialéctica- entre FP y RSP, se llama modo de producción (MP), y cuyo fundamento son las relaciones de propiedad.

El Marx que hablaba y se quedaba solo en términos generales del MP, era un joven en edad y teoría. Como instrumento, el MP poco sirve si no se despliega. Sin eso, queda a la profundidad de la tautología. En buen cubano, ¿cómo se come eso del MP, cómo se ve? De ahí que para hablar del correspondiente al capitalismo, lejos de quedarse en lo general abstracto, expuso el alemán la lógica del auto-movimiento del MP que se imponía. La economía política de Marx no iba entonces de decir el qué del MP, sino su cómo; eso no se puede olvidar. Ese cómo, es conocer la organización interna como sistema de mediadores. Lo que llama la atención -al menos a quienes les compartía estas líneas mientras estaban en proceso- es el hecho de que “liberar las FP” es, un slogan muy general; y como todo lo general, dice casi nada.

“Liberar la capacidad del hombre, de la naturaleza, y de lo que el primero crea en combinación con la segunda”, puede ser casi cualquier cosa. Si abarca diversas políticas o acciones sostenidas que sean favorables al bienestar social –como se mencionó arriba-, tal frase es equivalente a decir: “mejorar la economía”, “mejorar el país”, “optimizar las capacidades”, u otras expresiones que indiquen la mejor ejecución posible dado con lo que se cuenta. Vaya, lo que siempre nos decimos. Y es que, siendo estrictamente consecuentes con una economía política, ese discurso no dice más que lo evidente que “debe” ser el movimiento de una categoría.

Por lo que, buscando un poco más la rigurosidad a la altura de la práctica política, económica, cultural y sistémica que se requiere hoy en Cuba, un debate o los pronunciamientos sobre cómo mejorar la situación actual, requeriría superar la generalidad ya planteada y caer en su especificidad histórico-concreta cubana. Ejercicio este, por cierto, que debe llevarse con el riesgo de lo que puede descubrirse.

Por desgracia, esto no es un intercambio teórico. Sin embargo, es peligroso desconocer que la concepción que se tiene del mundo es prisma para relacionarse y proyectarse hacia este, por tanto, de la acción transformadora. No es lo mismo luchar contra la explotación al estilo del socialismo utópico o de la Liga de los Justos, que con la objetividad devenida de la comprensión no enajenada del sistema –como la del Capital.

La tautología es bienvenida siempre se que sea útil como punto de partida. Ya eso es algo, pero se necesita ir más allá. El “liberar”, sigue necesitando un cómo.


https://www.rebelion.org/noticia.php?id=260924

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