¿No se entiende la frase “no hay más tiempo”?
por Diana Cordero
Hemos llegado casi al final de la Cop 26. De nuevo para nada. O peor, con el agravamiento de la situación climática y con lo que empeorará de aquí en más, es poco menos que catastrófico el resultado de esta cumbre.
¿Acaso nos sorprende? Claro que no pero… ¿Acaso por el hecho de que fuera lo esperado no debemos denunciarlo y exigirle a esta caterva de irresponsables y corruptos que frenen esta carrera loca hacia el colapso?
La gente no les importa. Eso está claro. No podemos depender de ellos/as para poder sobrevivir. Y por otro lado se plantea una duda muy válida: ¿Estamos en condiciones objetivas para autogestionarnos en esta crisis? ¿Existe la suficiente conciencia colectiva sobre la real situación en la que nos encontramos?
El tiempo se acaba. Basta de soluciones mentirosas, propuestas vanas, fantasías tecnológicas inexistentes. Al pie del abismo y empezando a transitar el tiempo del colapso. Ni más, ni menos.
En esta lucha constante de denunciar y concienciar sobre esta crisis climática, energética y social volvemos a la carga. Os presento el texto del economista y pensador portugués Grazia Tanta, en un artículo contundente “Glasgow- Cop 26: Barra libre de cervezas” que ha cedido a Kaosenlared para su traducción, publicación y la posibilidad realizar una versión en audio. La imagen del artículo corresponde a Gruñido Grr. titulado “No queda tiempo…”.
Decir que el tiempo se acaba no es un eslogan, ya no puede serlo, es el llamado de atención imprescindible que también lanzamos desde aquí. La Cop 26 de este año se presta para ello más que nunca. Y el título del artículo de Grazia Tanta, nos viene como anillo al dedo. Tal la conclusión de nuestro autor elegido: “En cuanto al calentamiento global, el tema desaparecerá de la agenda cuando se cierre la reunión de Glasgow. Los capitalistas y sus pares seguirán mostrando un razonable desinterés, más centrado en la revalorización de los valores en bolsa. Y las clases políticas mantendrán el calentamiento global en la agenda, a baja temperatura, como una forma de presionar a los gobiernos.”
No queda tiempo. Ya es evidente, lo vemos y palpamos en nuestra vida cotidiana. ¿Acaso necesitamos más pruebas de ello? Solo falta que reaccionemos, pero seguramente eso es algo muy complicado y que debo entender que podría no suceder.
Decir que el futuro está en nuestras manos suena a lugar común. Y paradójicamente, de eso se trata. Decir que está en “Nuestra manos” implica sí o sí, en manos del colectivo, no solo a través de acciones individuales que no incidirán en un cambio de sistema, de vida, de pensamiento. Que podemos hacer entre todas y todos a través de la autoorganización y el apoyo mútuo.
Mientras tanto, lo dicho, rozando el abismo y entrando en las primeras fases del colapso.
Diana Cordero – Redacción web
Grazia Tanta presenta:
Glasgow- Cop 26: Barra libre de cervezas
1 – El espectáculo de los mandarines – COP 26
Resulta absolutamente evidente que la COP 26 no pasa de un número mediático para convencer a los ingenuos de que los grandes y pequeños mandarines nacionales presentes en Glasgow harán algo sustantivo en el capítulo medioambiental. Con menos atención de los medios, en agosto se llevó a cabo un evento apoyado por la Alianza de Científicos Mundiales con más de 15.000 signatarios, de 160 países, en apoyo de la siguiente declaración: Científicos mundiales advierten de una emergencia climática.
Para la solemnidad que se pretendía otorgar a la conferencia de Glasgow, esta comenzó con un error que revelaba una gran ignorancia. Los promotores presentaron un vídeo sobre la extinción de los dinosaurios y no pensaron que esos animales murieron en un clima frío luego del impacto de un meteorito; y no con el calentamiento global como el que estamos presenciando. El meteorito de esa época fue reemplazado hoy por el capitalismo. Y si un demente piensa aplicar una solución radical para enfriar el clima, es suficiente con generar una… guerra nuclear; las bombas y los vehículos para lanzarlas están en constante renovación…
La COP26 muestra claramente su espíritu oligárquico al considerar, casi exclusivamente, la presencia de representantes de países, de ámbitos gubernamentales, con el… natural aislamiento de miles de ONG dedicadas a recabar información y a colocar en el terreno opciones que los gobiernos, desde lo alto de sus pedestales de oligarcas, no las consideram y mucho menos se dignan a aplicarlas. El 3 de noviembre, de miles de ONG presentes en Glasgow, ¡solo cuatro fueron acreditadas! La dicotomía entre el conjunto de las clases políticas presentes en la conferencia y las ONG, originada a partir de iniciativas sociales, muchas de las cuales creen ingenuamente que esas clases políticas, bajo el efecto de un soplo divino, serán las encargadas de enterrar al capitalismo y de redimirse, como ascetas, en una frugal vida conventual …
Para los oligarcas nacionales, el mundo les pertenece, aunque algunos sean más iguales que otros…; y la gente común no puede mezclarse con los oligarcas, se quedan en la puerta. La joven Greta Thunberg [1] retrató muy bien esta situación: “Esto ya no es una conferencia climática, es un festival pra lavar la imagen verde del Norte global”; Por lo tanto esta situación merece todo el radicalismo crítico, mostrándose como espejo de lo que es el capitalismo y, en este contexto, se debeb ejercer toda la oposición que sea necesaria hacia las clases políticas que, por regla general, son un problemas en sí mismas, y únicamente para las personas ingenuas son factores de resolución constructiva.
La clase política global, ante una oposición tan débil como la que emana de partidos y grupos ecologistas, ni siquiera se esconde; por el contrario, no le preocupa ocultar su imagen de derrochador imprudente, ni el exhibicionismo y la soberbia propia de quienes saben lo pobre que es el entendimiento y el desempeño de las víctimas del sistema económico y político dominante. Como se refleja en Glasgow… Veamos algunos ejemplos.
Hace unos días, del 29 al 31 de octubre, en Roma, en la reunión del G20, grupo formado por los países con mayor poder económico del mundo, el socio Maserati puso 40 coches a disposición de los mandarines (leer jefes de Estado y de Gobierno) para su uso durante el cónclave.
Para participar en la COP26, llegaron 400 jets privados a Glasgow, cada uno con un mandarín (¡el aventón no está planeado!) Todos “llenos de entusiasmo” para participar en el circo. Se sabe que emiten 13.000 t de CO2, equivalente al consumo de 1600 escoceses durante un año, según el Sunday Mail!
Aún en Glasgow, el entusiasmo de Biden era tan grande que dormitaba un poco durante una sesión … Días antes, Biden (algunos lo llaman Zombiden) desembarcó en Roma para una sesión del G20, en su Cadillac One, un mastodonte con un motor de 8100 cc. , muy ecológico porque… consume sólo de 29 a 64 litros de gasolina cada 100 kilómetros (!) y que circulaba en procesión con más… 84 carros por la seguridad del individuo. Pero sería injusto que nos restringiéramos al comportamiento del limitado Biden ya que Ursula von der Leyen, más mesurada, solo usó su jet privado en 18 de sus 34 viajes oficiales, incluyendo en uno de ellos un recorrido de… 50 km, entre Viena y Bratislava.
Biden sabe que tiene poco margen de maniobra en el Congreso para aplicar 555.000 millones de dólares al cambio climático. Por el contrario, en los EE. UU., los sectores de combustibles fósiles han recibido $ 3 mil millones en los últimos seis años. Curiosamente, el mismo Biden facilitó un aumento del 900% en el carbón enviado a China mientras buscaba limitar las ventas de gas de Rusia y Qatar para reemplazarlas con gas de esquisto, ¡cuya extracción es un crimen ambiental! [2]. Hace años observamos en un artículo de National Geographic una situación muy extraña… En un lugar cercano a una de estas extracciones, en Estados Unidos, cuando se acercó una cerilla encendida desde el agua que salía de un grifo, el líquido producía pequeñas llamas.
Hace unos tres años circulaban diariamente 300.000 aviones comerciales, además de los ejercicios totalmente nefastos e inútiles realizados en el contexto de maniobras militares. Además de otras operaciones específicas con un propósito útil, entre militares, en Portugal, solo registramos como digna la coordinación realizada por Gouveia e Melo en el ámbito de covid.
Una fiesta tan nutrida en Glasgow parece estar destinada a presentar una novedad: la creación del primer impuesto global (“impuesto al carbono”) por parte de los Estados, recaudado por los respectivos mandarines locales, quienes, por supuesto, serán los responsables de transmitir esta carga fiscal para el pueblo.
Por supuesto, esto no afectará mucho a los emporios de combustibles fósiles; saben muy bien que el automóvil es el elemento más querido de las familias, que se sacrifican para tener un vehículo disponible en la puerta de su casa. La experiencia demuestra que el aprecio por el automóvil es tan grande que la gente común aceptará pagar, resignada, cualquier aumento de impuestos que pueda gravar la propiedad de un vehículo y su circulación. Por otro lado, ninguna persona sensata creerá que las clases políticas anularán los intereses de sus empresas nacionales en el campo de la venta de automóviles y combustibles, imponiendo limitaciones y cargas fiscales a quienes, por tradición, financian a los partidos dominantes y a sus patrones.
La OMS, que no ha sido brillante en la lucha contra el coronavirus, incluso con el apoyo económico sustancial de Gates, presenta, en tiempos de la COP26, una propuesta para reducir los accidentes y las muertes en la carretera, que se orientan, por año, respectivamente, en 50 y 1,3 millones de personas (Plan Mundial para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial). Este plan tiene como objetivo reducir los límites de velocidad a 30 km / h en las zonas urbanas, a 80 km / h en las localidades ya 100 km / h en las autopistas. Según el director del Departamento de Determinantes Sociales de la Salud de la OMS, Etienne Krug, los más de 50 M que han muerto en las carreteras desde que se inventó el automóvil superan claramente en número a los que murieron en los cuatro años de la Primera Guerra Mundial (20 M).
El entorno económico dominante se centra en aumentar las ganancias, aumentar la producción, las exportaciones, la competencia, el consumo empedernido fomentado por la publicidad; así como en la reducción de la intervención directa de los trabajadores y trabajadoras, en la reducción de los costos de producción o, de la relación salario / beneficio. El Plan OMS, enfrentado al entorno económico real, tendría que implicar un cambio profundo en el paradigma económico, en una implicación política apenas visible en el contexto global del economicismo, de clases políticas corruptas capturadas por intereses económicos. Sobre todo, exige un fuerte activismo de las propias poblaciones a favor de la salud y el bienestar de todos, lo que pondría de manifiesto la inutilidad de las clases políticas, financiadas por los Estados y por entidades con intereses ocultos; una alternativa para la construcción de modelos de representación política efectivamente democráticos con la anulación de la existencia de oligarquías políticas, como las presentes en la COP26.
2 – ¿Contra la irracionalidad inherente al capitalismo? Ni siquiera…
Los elementos antes mencionados apuntan a cambios profundos a desarrollar en la movilidad humana, tanto en las largas distancias como en los movimientos actuales, de corta distancia y, sobre todo, en los desplazamientos casa / trabajo, especialmente cuando se acompañan de caminos triangulares que involucran escuelas o guarderías. Las soluciones contemplan la reducción de tiempos y la dimensión de los desplazamientos casa / trabajo a través del transporte público, sin emisión de gases y, en detrimento y discriminación del transporte en coche cuando, además, se realiza con el conductor como único pasajero. Y se podría ir aún más lejos, mezclando lugares de trabajo con áreas residenciales para reducir las rutas de desplazamiento en el transporte o incluso cubrir estas rutas a pie.
Es completamente irracional pasar un tiempo desmesurado en el transporte público, lleno de gente, con el aire saturado y embotellado en el tráfico, en el conocido stop-and-go; es irracional pasar una cantidad considerable de tiempo en una fila interminable de autos, al ralentí, liberando gases tóxicos a la atmósfera, por la mañana y al final de la tarde, pasando por una escuela o un jardín de infancia; es irracional la baja inversión em trayectos ferroviários movidos a eletricidade: es irracional la construcción de edificios enormes con varios apartamentos por piso, con gastos de ascensor y escaso espacio para estacionar, aunque sea gratuito y, no pago a una autarquia o a una empresa. El aumento constante de las áreas urbanas y suburbanas viene siempre antes de una planificación cuidadosa de la red de transporte, y estas terminan adaptándose al trazado de las calles, a disposición de los edificios, sin ninguna planificación ni racionalidad por parte de las autoridades locales minadas con negocios turbios entre mandarines y promotores inmobiliarios.
La concentración de actividades económicas en áreas urbanas, a veces gigantesca, atrae constantemente población, contribuyendo al agotamiento de las áreas rurales, con poca actividad económica y cobertura sanitaria reducida, ajustada a una población envejecida, con aldeas desiertas y casas cerradas, cuando no en acelerada degradación. Es decir, una ocupación dicotómica y regresiva del territorio.
Las energías limpias se dividen en dos grupos
Algunas requieren una infraestructura pesada y costosa, operando en una lógica contractualde mercado, entre productores y consumidores, con la presencia inevitable de una carga tributaria incrementada para alimentar a las clases políticas, siempre deseosas de utilizar la maquinaria estatal, no retrayéndose de favores y otros actos corruptos. . Se basan en la lógica mercantil y tienden a ser invasivas: torres eólicas, hectáreas cubiertas con paneles solares, que requieren redes de transporte con pérdidas inherentes en el camino.
La segunda versión consiste en la fácil adaptación a una vivienda unifamiliar o un grupo de inquilinos en un edificio de tamaño medio, con capacidad de producción para autoconsumo, sin impuestos pero con interferencia parcial de las grandes empresas eléctricas, en periodos de baja producción. En Portugal, la intervención de la troika en 2013/15 introdujo un tipo de IVA del 23%, el mismo que se utiliza para consumos suntuosos como para bienes de primera necesidad, como la electricidad consumida en los hogares; esta situación se incluye en la acción de un Estado depredador, recaudando una carga tributaria inconmensurable y revelando una realidad en la que se pueden crear, mantener pero raramente reducir impuestos. Y, cuando se reduce, es porque se encontró una compensación en otro impuesto.
La ligereza de las clases políticas ante la situación está asociada al desprecio por la masa humana por parte de los capitalistas, especialmente los poderosos, como Bezos [3] o Gates; o de políticos ineptos como Biden o Boris. Temerosos de cualquier actitud más dañina hacia sus importantes cadáveres, solo se sienten seguros, en compañía de sus compañeros, siempre rodeados de policías y guardias de seguridad.
La prensa común vive en una relación de concubinato con la clase política; juntos constituyen un par de animadores de la multitud. Los miembros de la clase política necesitan que los medios de comunicación difundan constantemente sus habilidades, sus discursos, su presencia en lugares públicos, el aplauso de los cabrones; y viceversa, los medios de comunicación, para vender la publicidad que paga los costos, se despliega en la recolección y difusión de opiniones, promesas, críticas de la oposición, por parte de los mandarines; cuanto más tensa es una disputa política, más el tema interesa a los medios de comunicación. La clase política y la prensa constituyen dos mundos osmóticos donde el vacío, la mentira, son los principales elementos colocados en la prensa en general o, retransmitidos por televisión, para los más mediáticos, las 24 horas del día, intercalados con concursos, series idiotas o llenas de violencia y fútbol americano; y, en el último caso, se trata de un tema de contenido efectivo extremadamente estrecho, compuesto por rivalidades y conflictos exacerbados, entre gerentes ansiosos por obtener dinero de las transferencias de jugadores.
Es evidente que los capitalistas y las clases políticas siempre se han mostrado displicentes ante las transformaciones que conducen, a una mala calidad del aire, frente a las enfermedades, ante los agotadores desplazamientos dentro de las áreas urbanas, en la destrucción y el envenenamiento de los suelos agrícolas, etc. todo en pos de su productivismo, de su ansia por el crecimiento del PIB o, de la acumulación del capital, si se prefiere.
Decir displicencia o ligereza es, de hecho, muy … ligero. Ambos grupos -capitalistas y clases políticas- son feroces defensores del llamado mercado libre, aunque su funcionamiento, en las principales áreas de negocio, ha sido controlado por empresas u oligopolios de enorme tamaño y poder. El impulso por una valoración constante en las bolsas de valores domina los grandes emporios mundiales y este impulso repercute en los niveles más bajos de negocio. Por otro lado, esta valoración incorpora miles de millones de unidades monetarias ficticias para que dichos mercados financieros estén siempre en expansión. Y la misma lógica siguen los gobiernos que deslumbran a las personas, tomando como objetivo el crecimiento infinito del PIB, encubriendo, en el medio, el estancamiento o débil evolución de la renta real del trabajo [4].
En cuanto al calentamiento global, el tema desaparecerá de la agenda cuando se cierre la reunión de Glasgow. Los capitalistas y sus pares seguirán mostrando un razonable desinterés, más centrado en la revalorización de los valores en bolsa. Y las clases políticas mantendrán el calentamiento global en la agenda, a baja temperatura, como una forma de presionar a los gobiernos. En cuanto a los grupos ecologistas, o se convierten en partidos como los demás, tal el caso de los Verdes alemanes, entrando en el gobierno alemán, como hace años en la guerra de la ex Yugoslavia; o se contentan con presentar tecnologías creativas para posponer el momento de un colapso mayor, sin tocar el modelo global de gestión capitalista o incluso el modelo representacional, oligárquico y autoritario.
http://grazia-tanta.blogspot.com/2021/11/glasgow-as-canecas-de-guiness-e-os.html
[1] Greta terá aprendido que não há diálogo construtivo com os altos nomes da classe política? Recordamos a seu (inútil) encontro de há uns dois anos com Obama, o promotor das guerras de destruição na Líbia, na Síria e no Iraque; o mesmo Obama que aparece com a pureza de uma pomba, no conclave da COP26, tal como se apresentou como pomba da paz, a merecer o Nobel, pouco antes de decidir invadir a Líbia , a proceder à desestruturação da Ásia Ocidental e a validar o golpe de estado no Egipto para colocar no poder o ditador al-Sisi.
[2] Os elementos factuais contidos nos parágrafos anteriores são na sua maioria provenientes de https://informacaoincorrecta.com (G20 e COP26: WYSIWYG)
[3] Bezos não encontrou nada mais inteligente do que pagar uma fortuna por quatro minutos de viagem suborbital https://www.globalcitizen.org/en/content/jeff-bezos-space-flight-money-better-uses/
[4] O primeiro-ministro português propôs recentemente um aumento, para 2022, do salário mínimo, de € 700 para € 705, isto é + 0.71%, o que se situa abaixo da inflação prevista (0.9%). Trata-se do miserabilismo de um Portugal dos pequeninos.
Traducción: Diana Cordero
En Portugués:
Glasgow – as canecas de Guiness e os COPos à solta
1 – O espetáculo dos mandarins – a COP 26
2 – Contra a irracionalidade imanente ao capitalismo? Nem por isso…
1 – O espetáculo dos mandarins – a COP 26
Torna-se absolutamente evidente que a COP 26 não passa de um número mediático para convencer os ingénuos de que os grandes e pequenos mandarins nacionais presentes em Glasgow irão fazer algo de substantivo no capítulo do ambiente. Com menos mediatismo, celebrou-se em agosto um evento apoiado pela Alliance of World Scientists com mais de 15.000 signatários, de 160 países, em apoio à seguinte declaração: World Scientists Warning of a Climate Emergency.
Para a solenidade que se pretende dar à conferência de Glasgow, esta começou com um erro revelador de uma crassa ignorância. Os promotores apresentaram um vídeo sobre a extinção dos dinossauros e não pensaram que aqueles animais morreram perante um clima a esfriar depois do embate de um meteorito; e não com um aquecimento global como aquele a que se assiste. O meteorito de então, foi substituído hoje, pelo capitalismo. E, se algum demente pensar em aplicar uma solução radical para esfriar o clima, basta gerar uma… guerra nuclear; as bombas e veículos para as lançar estão em constante apuro…
A COP26 mostra claramente o seu espírito oligárquico ao considerar, quase em exclusivo, a presença de representantes dos países, das esferas governamentais, com o … natural afastamento de milhares de ONG’s que se dedicam a colher informação e a colocar no terreno opções que os governos, no alto dos seus pedestais de oligarcas, não consideram, de per si e, menos ainda, se dignam a aplicar. No dia 3 de novembro, entre milhares de ONG presentes em Glasgow, somente foram acreditadas quatro! É bem clara a dicotomia entre o conjunto das classes políticas presentes na conferência e as ONG, provenientes de iniciativas da sociedade, muitas das quais acreditam ingenuamente que aquelas classes políticas, sob o efeito de um sopro divino, se encarregarão de enterrar o capitalismo e de se redimirem, quais ascetas, numa vida frugal de convento…
Para os oligarcas nacionais o mundo pertence-lhes, mesmo que uns sejam mais iguais que outros…; e, as pessoas comuns, não se podem misturar com os oligarcas, ficam à porta. A jovem Greta Thunberg[1] retratou muito bem essa situação – “Esta já não é uma conferência sobre o clima, é um festival de lavagem da imagem verde para o Norte global”; assim, essa situação merece toda a radicalidade crítica, evidenciando-se como espelho do que é o capitalismo e, nesse contexto, merece toda a oposição que é necessário fazer às classes políticas que, em regra, são problemas em si e, só para os ingénuos, construtores de resoluções.
A classe política global, perante uma oposição tão débil como a proveniente dos partidos e grupos ecologistas, nem sequer se esconde; pelo contrário, não tem qualquer preocupação em esconder a sua imagem de estouvados gastadores, nem o exibicionismo e a arrogância própria de quem sabe ser parca a compreensão e a atuação das vítimas do sistema económico e político dominante. Como é espelhado em Glasgow… Vejamos alguns exemplos.
Uns dias atrás, de 29 a 31 de outubro, em Roma, na reunião do G20, um grupo formado pelos países com maior poder económico do mundo, a parceira Maserati colocou 40 automóveis à disposição dos mandarins (leia-se chefes de Estado e de Governo) para utilização durante o conclave.
Para participar na COP26 chegaram a Glasgow 400 jatos particulares, com um mandarim cada um (a boleia não está prevista!) todos “plenos de entusiasmo” para participar no circo. Ao que se sabe, emitiram 13000 t de CO2, o equivalente ao consumo de 1600 de escoceses durante um ano, de acordo como o Sunday Mail!
Ainda em Glasgow, o entusiasmo de Biden foi tão grande que esteve a dormitar um pouco durante uma sessão… Dias antes, Biden (há quem lhe chame Zombiden) desembarcava em Roma para uma sessão do G20, no seu Cadillac One, um mastodonte com um motor de 8100 cc, muito ecológico pois… consome apenas 29 a 64 litros de gasolina por cada 100 quilómetros (!) e que circulou num cortejo com mais… 84 carros para a segurança do indivíduo. Mas, seríamos injustos se nos limitássemos aos comportamentos do limitado Biden pois Ursula von der Leyen, mais comedida, só usou o seu jacto privado em 18 das suas 34 viagens oficiais, incluindo numa delas um percurso de… 50 km, entre Viena e Bratislava.
Biden sabe que tem pouca margem no Congresso para aplicar $ 555000 M às mudanças climáticas. Pelo contrário, nos EUA, os setores dos combustíveis fósseis receberam $ 3 B nos últimos seis anos. Curiosamente, o mesmo Biden facilitou um aumento de 900 % no carvão enviado para a China ao mesmo tempo que pretendia limitar as vendas de gás russo e qatari para as substituir por gás de xisto, cuja extração é um crime ambiental![2]. Anos atrás observámos num artigo da National Geographic uma situação estranhíssima… Num local próximo de uma dessas extrações, nos EUA, quando se aproximava um fósforo a arder da água que saía de uma torneira, o líquido produzia pequenas labaredas.
Há uns três anos circulavam diariamente 300000 aviões comerciais, para além dos exercícios totalmente nefastos e inúteis levados a cabo no âmbito das manobras militares. Para além de outras operações pontuais com uma finalidade útil, entre os militares, em Portugal, só registamos como meritória a coordenação exercida pelo Gouveia e Melo no âmbito do covid.
Tão nutrida festa em Glasgow parece destinar-se a apresentar uma novidade – a criação do primeiro imposto global (“taxa de carbono”) por parte dos Estados, cobrados pelos respetivos mandarins locais que, se encarregarão de transmitir essa carga fiscal aos povos, naturalmente.
Claro que isso não afetará muito os empórios dos combustíveis fósseis; eles sabem bem que o automóvel é o elemento mais querido das famílias, que se sacrificam para ter um veículo disponível à porta de casa. A experiência mostra que o apreço pelo automóvel é tão grande que a plebe aceitará pagar, resignada, qualquer aumento dos impostos que venham onerar a posse de um veículo e a sua circulação. Por outro lado, ninguém sensato irá acreditar que as classes políticas se irão sobrepor aos interesses das suas empresas nacionais no âmbito do automóvel e da venda de combustíveis, impondo limitações e sobrecargas de impostos a quem, por tradição, financia os partidos dominantes e os seus chefes.
A OMS que não tem sido brilhante no combate ao coronavírus, mesmo com o substancial apoio financeiro de Gates apresenta, em tempos de COP26 uma proposta para reduzir os acidentes e os óbitos na estrada que se pautam, por ano, respetivamente, em 50 e 1.3 milhões de pessoas (Plano Global para a Década de Ação pela Segurança no Trânsito). Nesse plano aponta-se para a redução dos limites de velocidade para 30 km/h nos meios urbanos, para 80 km/h nas localidades e de 100 km/h nas autoestradas. Segundo o diretor do Departamento de Determinantes Sociais da Saúde da OMS, Etienne Krug, as mais de 50 M que morreram nas estradas desde que o automóvel foi inventado, suplantam claramente os mortos nos quatro anos da I Guerra Mundial (20 M).
O ambiente económico dominante é focado no acréscimo do lucro, no aumento da produção, da exportação, da concorrência, do consumo inveterado fomentado pela publicidade; bem como na redução da intervenção direta dos trabalhadores, na redução dos custos de produção ou, do ratio salários/lucros. O Plano da OMS confrontado com o ambiente económico real teria de implicar numa alteração profunda do paradigma económico, num envolvimento político pouco divisável no contexto global de economicismo, de classes políticas corruptas capturadas pelos interesses económicos. Sobretudo, exige um forte ativismo das próprias populações a favor da saúde e o bem-estar de todos, o que tornaria evidente a inutilidade das classes políticas, financiadas pelos Estados e por entidades com escusos interesses; uma alternativa de construção de modelos de representação política efetivamente democráticos com a anulação da existência de oligarquias políticas, como as presentes na COP26.
2 – Contra a irracionalidade imanente ao capitalismo? Nem por isso…
Os elementos atrás referidos apontam para alterações profundas a desenvolver na mobilidade humana, quer nas longas distâncias como nas movimentações correntes, de curta distância e, sobretudo nos movimentos pendulares casa/trabalho, para mais quando acompanhados por percursos triangulares que envolvem escolas ou creches. As soluções contemplam a redução dos tempos e da dimensão dos percursos casa/trabalho através de transportes públicos, sem emissão de gases e, em prejuízo e discriminação do transporte automóvel quando, para mais é efetuado tendo o condutor como único passageiro. E, poder-se-ia ir mais além, mesclando os locais de trabalho com zonas habitacionais no sentido de reduzir os percursos pendulares em transportes ou mesmo, percorrer esses percursos a pé.
É completamente irracional passar um tempo desmesurado em transportes públicos, repletos de gente, com o ar saturado e engarrafados no trânsito, no conhecido pára-arranca; é irracional permanecer uma parcela considerável de tempo numa interminável fila de automóveis, em marcha lenta, a libertar gases tóxicos para a atmosfera, de manhã e ao fim da tarde, com passagem por uma escola ou infantário; é irracional o baixo investimento em percursos ferroviários movidos a eletricidade: é irracional a construção de prédios enormes com vários fogos por piso, com gastos de elevador e escasso espaço para o parqueamento, mesmo que gratuito e, não objeto de pagamento a uma autarquia ou a uma empresa. O constante aumento das áreas urbanas e suburbanas surge sempre antes de um planeamento cuidado da rede de transportes e, estes acabam por se adaptar ao traçado dos arruamentos, à disposição do edificado, sem qualquer planeamento ou racionalidade por parte de autarquias minadas de negócios escusos entre mandarins e promotores imobiliários.
A concentração das atividades económicas em áreas urbanas, por vezes gigantescas, atrai população constantemente, contribuindo para o esvaziamento de áreas rurais, com pouca atividade económica e cobertura sanitária reduzida, ajustada para uma população envelhecida, com aldeias desertas e casas fechadas, quando não em degradação acelerada. Isto é, uma ocupação dicotómica e regressiva do território.
As energias limpas dividem-se em dois grupos.
Umas, exigem infraestruturas pesadas e caras, funcionando numa lógica contratual, de mercado, entre produtores e consumidores, com a inevitável presença de uma carga fiscal acrescida para alimentar classes políticas, sempre ávidas do uso da máquina estatal, não recuando perante favores e outros actos corruptos. Baseiam-se na lógica mercantil e tendem a ser invasivas – torres eólicas, hectares cobertos de painéis solares, exigindo redes de transporte com inerentes perdas no percurso.
A segunda versão consiste na fácil adaptação a uma habitação familiar ou um conjunto de inquilinos num prédio de média dimensão, susceptíveis de produção para autoconsumo, sem carga fiscal mas com uma interferência parcial de grandes empresas elétricas, em períodos de baixa produção própria. Em Portugal, a intervenção da troika em 2013/15 introduziu uma taxa de 23% de IVA, a mesma que se utiliza para consumos sumptuários como para bens de primeira necessidade, como a eletricidade consumida nas habitações; essa situação inclui-se na ação de um Estado predador, cobrador de uma carga fiscal desmesurada e, reveladora de uma realidade em que os impostos podem ser criados, mantidos mas raramente reduzidos. E, quando reduzidos, é porque foi encontrada uma compensação num outro imposto.
A ligeireza das classes políticas perante a situação associa-se ao menosprezo pela multidão humana por parte dos capitalistas, mormente os poderosos, como Bezos[3] ou Gates; ou de políticos ineptos como Biden ou Boris. Temerosos de qualquer atitude mais lesiva das suas importantes carcaças, só se sentem seguros, na companhia dos seus pares, sempre rodeados de polícias e seguranças.
A imprensa comum vive numa relação de mancebia com a classe política; em conjunto constituem uma dupla de entertainers da multidão. Os membros da classe política precisam dos media para uma divulgação constante das suas capacidades, dos seus discursos, das suas presenças em lugares públicos, dos aplausos dos basbaques; e, vice-versa, os media, para venderem a publicidade que paga os custos, desdobram-se na recolha e divulgação de opiniões, promessas, críticas à oposição, por parte dos mandarins; quanto mais crispado for um diferendo político, mais o assunto interessa aos media. Classe política e imprensa constituem dois mundos osmóticos onde a vacuidade, a mentira, constituem os principais elementos colocados na imprensa em geral ou, transmitida na tv, para os mais mediáticos, 24 horas por dia, intercalados por concursos, séries idiotas ou pejadas de violência e futebol; e, neste último caso, trata-se de um tema de conteúdo efetivo extremamente estreito, feito de rivalidades e conflitualidades exacerbadas, entre dirigentes ávidos do dinheiro das transferências de jogadores.
É evidente que os capitalistas e as classes políticas sempre tiveram uma atitude de ligeireza perante as transformações que desembocam, um pouco por todo o lado, em má qualidade do ar, nas doenças, nas esgotantes deslocações dentro das áreas urbanas, no esgotamento e envenenamento dos solos agrícolas, etc. tudo, na seguimento do seu produtivismo, da sua ânsia pelo crescimento do PIB ou, da acumulação de capital, se se preferir…
Dizer ligeireza é, de facto, muito… ligeiro. Ambos os grupos – capitalistas e classes políticas – são defensores ferozes do mercado, dito livre, mesmo que o seu funcionamento, nas principais áreas de negócio, venha sendo controlado por empresas ou oligopólios de enorme dimensão e poder. A pulsão para uma constante valorização dos títulos nas bolsas, domina os grandes empórios globais e, essa pulsão repercute-se nos escalões inferiores do empresariato. Por outro lado, essa valorização incorpora biliões de unidades monetárias fictícias para que os ditos mercados financeiros se mantenham sempre em expansão. E, a mesma lógica é seguida pelos governos que encandeiam os povos tomando como objetivo o crescimento infinito do PIB, encobrindo, de permeio, a estagnação ou a fraca evolução dos rendimentos reais do trabalho[4].
Quanto ao aquecimento global, o assunto irá sair da agenda quando fechar o encontro de Glasgow. Os capitalistas e seus pares continuarão a apresentar um razoável desinteresse, mais focados na valorização dos títulos na bolsa. E, as classes políticas manterão o aquecimento global na agenda, em lume brando, como modo de mostrar pressão sobre os governos. Quanto aos grupos ecologistas, tornam-se partidos iguais aos outros, como os Verdes alemães, a entrar no governo alemão, como anos atrás na guerra na antiga Jugoslávia; ou, contentam-se em apresentar tecnologias criativas para adiar o momento de um colapso de grandes dimensões, sem tocar no modelo global de gestão capitalista ou sequer no modelo de representação, oligárquico e autoritário.
Este e outros textos em:
http://grazia-tanta.blogspot.com/
http://www.slideshare.net/durgarrai/documents
[1] Greta terá aprendido que não há diálogo construtivo com os altos nomes da classe política? Recordamos a seu (inútil) encontro de há uns dois anos com Obama, o promotor das guerras de destruição na Líbia, na Síria e no Iraque; o mesmo Obama que aparece com a pureza de uma pomba, no conclave da COP26, tal como se apresentou como pomba da paz, a merecer o Nobel, pouco antes de decidir invadir a Líbia , a proceder à desestruturação da Ásia Ocidental e a validar o golpe de estado no Egipto para colocar no poder o ditador al-Sisi.
[2] Os elementos factuais contidos nos parágrafos anteriores são na sua maioria provenientes de https://informacaoincorrecta.com (G20 e COP26: WYSIWYG)
[3] Bezos não encontrou nada mais inteligente do que pagar uma fortuna por quatro minutos de viagem suborbital https://www.globalcitizen.org/en/content/jeff-bezos-space-flight-money-better-uses/
[4] O primeiro-ministro português propôs recentemente um aumento, para 2022, do salário mínimo, de € 700 para € 705, isto é + 0.71%, o que se situa abaixo da inflação prevista (0.9%). Trata-se do miserabilismo de um Portugal dos pequeninos.
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