
Luis Britto García / Resumen Latinoamericano, 16 de mayo de 2022
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Incontables recursos aplica Estados Unidos para forzar su hegemonía en Nuestra América.
A ello contribuyen su Doctrina Militar; su Sistema Hemisférico de Seguridad; su cuerpo de Doctrinas y Resoluciones legitimatorias de la intervención; una batería de Tratados Internacionales entreguistas; su espionaje estratégico y sociológico; su intento de restringir la talla de los ejércitos latinoamericanos y caribeños; el plan de reducirlos a meras policías antidrogas; sus programas de adiestramiento de nuestras oficialidades; sus Ejercicios Conjuntos con ellas; sus instructores destacados para instilar adhesión a los intereses e injerencias estadounidenses; las masivas ventas de armamentos; la constitución de Fuerzas Interamericanas de Intervención; la injerencia disfrazada de ayuda humanitaria; la subordinación a la OEA y a la OTAN, el acoso y bloqueo mediante países cómplices, la ocupación del espacio aéreo, los conflictos de baja intensidad, la Guerra de Cuarta Generación; la provocación de secesiones. Y como si ello fuera poco, la instalación de bases militares, a las cuales el Presidente George W. Bush llamó en 2002 «uno de los símbolos más profundos del compromiso estadounidense con nuestros aliados y amigos».
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No hablaba por hablar: Estados Unidos mantiene 6.000 bases militares en su territorio y unas 800 en 135 países, de las cuales 76 están en América Latina y el Caribe. Como residuo de sus intervenciones o anuncio de las venideras, el Imperio enclava un cinturón de estos «profundos símbolos» en Nuestra América. La soberanía que los antepasados conquistaron a sangre y fuego es entregada por gobiernos serviles entre tratados complacientes y brindis claudicantes. Con la ejecución de los acuerdos sobre el canal de Panamá fue desocupada la base Howard en 1999; no tardaron ser instaladas 12 más. América Latina y el Caribe sigue siendo una región ocupada: restan al Comando Sur las bases de Guantánamo en Cuba, una docena en Puerto Rico, entre ellas la de Vieques, 3 en Honduras, entre ellas la de Soto Cano, donde se fraguó el golpe contra Zelaya; la de Comalapa en El Salvador; 8 en Perú, entre ellas las de Iquitos, que domina la Amazonia, así como las de Santa Lucía Huallaga, Santa Lucía y Palmapampa.
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En lugar de disminuir, su número aumenta: a principios del Tercer Milenio instala Estados Unidos las nuevas bases aéreas Reina Beatriz en la isla de Aruba y Hato Rey en la de Curazao, como respuesta a las negativas del presidente Chávez a permitir la instalación de bases en Venezuela. Estos enclaves cumplen el cometido estratégico que le asignaron los Países Bajos al ocuparlas en 1634: flanquear las costas venezolanas y facilitar incursiones contra ellas; entonces para el tráfico de esclavos, ahora bajo la excusa del control del narcotráfico.
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No podía ser olvidada la vecina Colombia, escenario de interminable intervención. En ella funcionan 9 bases, entre ellas Las Tres Esquinas y la de Larandia: de hecho, todos los aeropuertos colombianos operan como bases donde las aeronaves militares estadounidenses se guarecen, reparan y recargan. El Comando Sur opera asimismo 17 bases terrestres de radares: cuatro con sede en Colombia, tres en Perú, y varias móviles o de ubicación secreta en los Andes y el Caribe. Las autoridades estadounidenses sostienen que los delitos del personal de tales bases no pueden ser juzgados por las leyes y los tribunales del país huésped. Alegando la deshonrosa condición de país ocupado, Colombia ha sido aceptada como Aliado Especial extra-OTAN, lo que la privilegia para comprar los excedentes de armas estadounidenses y almacenar las reservas bélicas de dicho país.
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Comentario aparte merece la base de Manta, en Ecuador, que dominaba uno de los puertos fundamentales de un país petrolero, la frontera con la convulsionada Colombia y la estratégica cuenca del Putumayo. Tras ímprobos esfuerzos Rafael Correa logró su cierre: quizá ello desencadenó la intervención estadounidense en el golpe apoyado por la Confederación de Naciones Indígenas que casi le cuesta la vida al Presidente. Su sucesor Lenin Moreno, también apoyado por la CONAIE, entregó a Estados Unidos como base militar las inapreciables islas Galápagos, patrimonio de la humanidad por su biodiversidad incomparable y por ser el sitio donde Charles Darwin concibió el monumento intelectual de la Teoría de la Evolución.
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La progresiva ocupación castrense norteña de América Latina no olvida al Cono Sur. Estados Unidos hizo lo posible y lo imposible por derrocar al Presidente electo Juan Domingo Perón e instalar en su lugar atroces dictaduras militares, con un saldo estimado de treinta mil argentinos asesinados. En 1981 Argentina intentó recuperar las islas Malvinas; Estados Unidos se negó a apoyarla, incumpliendo el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y permitió que las islas fueran ocupadas por el Reino Unido, potencia sometida a la OTAN, alianza militar a su vez sometida a los yankis. Quizá en agradecimiento por esta traición incalificable, el gobierno argentino de 1998 se convirtió en «Aliado Especial Extra-OTAN de Estados Unidos» (junto con Brasil y Colombia), y el actual abdica de su soberanía permitiendo al Comando Sur estadounidense la construcción de una base militar en Neuquén, casualmente cerca del yacimiento petrolífero de Vaca Muerta.
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Al respecto, sintetizamos argumentos irrefutables del pedagogo Gustavo Cirigliano, de la profesora Elsa M. Bruzzone del Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA), y del documento elaborado por la Multisectorial «No a la Base Yanqui en Neuquén», de organizaciones sociales, sindicales, políticas y de Derechos Humanos de la provincia: Que América Latina y el Caribe ha sido declarada Zona de Paz y es por tanto contradictoria la instauración en ella de bases militares de potencias ajenas a la región. Que la Constitución de la República Argentina prohíbe la instalación en su territorio de bases militares foráneas. Que tales enclaves al principio invaden, como en Neuquén, con la excusa de prestar «ayuda humanitaria». Que pasan de ello a autoclasificarse como FOL (lucha antidrogas) y luego a redefinirse como CSL (De Seguridad Cooperativa). Que ocupan Zonas Económicas «ricas en recursos naturales estratégicos» o «bienes comunes: tierras fértiles, agua dulce, minerales, hidrocarburos, biodiversidad». Que su verdadero y oculto objetivo es operar como bases de apoyo y proyección geoestratégica, favorecer a las compañías foráneas en la explotación de recursos no renovables y proteger las vías para exportarlos.
Graves e inenarrables sacrificios nos costó la Independencia. Nuestra América no debe volver a ser nunca un continente ocupado.
Fuente: Rebelión
De: El ExtremoSur
DENUNCIAN INTERNACIONALMENTE CONSTRUCCION DE BASE NORTGEAMERICANO EN NEUQUEN
Por Alberto Mas
En el seminario que se desarrolló en Guantánamo, Cuba, se denunció la construcción de una base norteamericana en Neuquén, reafirmaron el principio de que las Islas Malvinas son argentinas y reclamaron la restitución del territorio cubano ocupado por EE.UU en la bahía de Guantánamo.

Delegados del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba (MAS Cuba) presentaron ante el VII Seminario por la Paz y contra las Bases Extranjeras que sesionó en Guantánamo, Cuba, la denuncia de la construcción de una base norteamericana en la provincia de Neuquén, en la zona petrolífera y gasífera de Vaca Muerta.
En el nombrado seminario se expuso el documento elaborado por la Multisectorial «No a la Base Yanqui en Neuquén, conformada por organizaciones sociales, sindicales, políticas y de Derechos Humanos de la provincia.
La provincia de Neuquén, productora de petróleo y gas, se ubica en el noroeste de la Patagonia argentina, y según el informe elaborado por la Multisectorial, tomando como base los trabajos efectuados por la Agencia de Información de Estados Unidos, allí se ubica la segunda fuente mundial de gas y la cuarta de petróleo en el yacimiento de Vaca Muerta, donde para extraerlo se debe utilizar la técnica del fracking (fractura hidráulica)
Actualmente, en un lugar de gran importancia estratégica, sobre la autovía que pasa por Vaca Muerta, en el ejido de la ciudad de Neuquén y muy próximo al Aeropuerto Internacional de Neuquén, se están construyendo estructuras y edificios que corresponden a una donación del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos.
El objetivo de esta construcción es tener instalaciones norteamericanas para «ayuda humanitaria» para casos de catástrofe en un predio propiedad de la Provincia.
Es mundialmente conocida cual es la «ayuda humanitaria» que produce Estados Unidos, invasiones, ejecuciones masivas, bombardeos, golpes de estado, todo lo necesario para defender los intereses norteamericanos donde se instalan.
La sociedad neuquina se opone a esta instalación con marchas, actos, concentraciones, incluso frente a la Casa de Neuquén en la capitalina Buenos Aires, caravanas vehiculares frente a la construcción.
Como parte de estas acciones, la Multisectorial presentó una Acción de Amparo, aún no respondida por el gobierno de la Provincia, que no cumple con los pedidos de informes judiciales, ni muestra los convenios firmados con el Comando Sur.
Es significativo también el silencio del Gobierno Nacional con este tema, ya que se trata de la relación con un Estado extranjero con el agravante de estar relacionado a la instalación de una base militar del país que pretende dominar las relaciones políticas y económicas de nuestro continente con la clara determinación de apoderarse de todos los recursos naturales existentes, fundamentalmente el gas y el petróleo.
Malvinas y Guantánamo
En el mismo Seminario por La Paz y Contra Las Bases Militares Extranjeras, los delegados del MAS Cuba hicieron un desarrollo histórico avalando política y jurídicamente que las Islas Malvinas son argentinas y denunciando que actualmente se ha constituido en una base operativa de la OTAN.
También se señaló el papel que juegan en la estrategia de control imperial del Atlántico y de los cruces bioceanicos (Beagle y Panamá) el eje de las bases militares instaladas en Guantánamo y Malvinas, por lo que las causas de Malvinas y Guantánamo, exceden el marco de reclamos individuales de Argentina y Cuba, es una necesidad de América Latina y el Caribe el de recuperar estos territorios ilegalmente ocupados, si pretendemos avanzar en la unidad de la Patria Grande y construir un mundo mejor, más equitativo y más justo y más igualitario.
Finalmente se reafirmó que América Latina y el Caribe son zona de Paz, y para que así sea es una necesidad imperiosa la eliminación de la totalidad de las bases militares en el continente.
FUENTE: El Extremo Sur
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