París, 4 jun (PL) El expresidente francés Nicolás Sarkozy (2007-2012) sigue hoy en las inmediaciones del colimador de la justicia, en momentos en que continúan abiertas investigaciones que de alguna manera lo involucran.
Especialistas señalan que su futuro político se encuentra amenazado, sobre todo por sus aspiraciones de presentarse a las presidenciales de 2017.
La policía liberó anoche a seis de sus colaboradores durante su mandato, entre ellos dos exsecretarios generales del Elíseo, Claude Guéant y Xavier Musca. Estas personas pasaron la mayor parte del miércoles detenidos en un caso relacionado con la realización de unos sondeos.
Los magistrados investigan si hubo favoritismo, desvío de fondos públicos, complicidad y ocultación de dichos delitos, al tiempo que averigua porqué y cómo el Elíseo encargó tantas encuestas en tiempos de Sarkozy, más de 300, y sobre los temas no directamente políticos.
El Tribunal de Cuentas detectó las primeras irregularidades en materia de gastos en sondeos presidenciales en 2009.
La pesquisa tardó tres años en poder avanzar porque la fiscalía de París se oponía a ello con el argumento de que la inmunidad del jefe de Estado era extensible a sus colaboradores, hasta que el Tribunal Supremo dictaminó lo contrario en diciembre de 2012.
Otro hecho que involucró recientemente el nombre de Sarkozy en el tema judicial tuvo lugar el 7 de mayo cuando el Tribunal de Apelación de París consideró legales las escuchas telefónicas al exjefe de Estado.
Tras ser validado dicho método en el caso abierto contra él por corrupción activa, tráfico activo de influencias y encubrimiento de violación del secreto profesional, sus abogados comunicaron que proseguirá la presentación de un recurso ante el Tribunal Supremo.
Las escuchas, empleadas por los investigadores y cuestionadas por el exmandatario, permitieron descubrir un presunto tráfico de influencias entre él, su abogado Thierry Herzog y un magistrado.
Se sospecha que Sarkozy y Herzog intentaron corromper al juez Gilbert Azibert para obtener informaciones confidenciales sobre otra instrucción en la que estaba implicado el primero.
Sarkozy preside actualmente la antigua conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), partido rebautizado recientemente como Los Republicanos.
El pasado 1 de abril, el exmandatario fue declarado "testigo asistido", tras ser interrogado como parte de la investigación abierta por irregularidades en sus gastos de campaña de las elecciones de 2012.
El escándalo estalló en mayo de 2014, tras las revelaciones de que la compañía gala Bygmalion emitió facturas por varios millones de euros imputadas a las convenciones de su partido, la UMP, cuando en realidad el dinero había sido empleado para mítines del entonces inquilino del Elíseo.
La manipulación estaba dirigida a encubrir la violación del límite legal de gastos en la contienda de 2012, en la cual el entonces mandatario fue derrotado posteriormente por François Hollande.
Según la ley, en la campaña se podían utilizar 22,5 millones de euros y, de acuerdo con distintas versiones, en realidad fueron erogados entre 10 y 18 millones más.
Ante este caso, la Fiscalía de París abrió un expediente por falsificación, abuso de confianza e intento de fraude. La justicia trata de determinar si Sarkozy estaba al tanto de las irregularidades.
"Testigo asistido" es un estatuto intermedio entre el de simple testigo y el de inculpado, explican los especialistas. Permite la asistencia de un abogado y no es fijo, ya que puede cambiar en el transcurso del proceso.
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