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Mejor que dolarizar, bolivianizar



CELAG


La revolución económica de Bolivia pasa también por las finanzas. Dueños de su soberanía y conscientes de ostentar una mayor estabilidad macroeconómica, los ciudadanos ahora confían más en su moneda y le dan preferencia sobre el dólar, ya sea para ahorrar o pedir prestado. Este cambio no fue por arte de magia. Desintoxicar la economía de vicios estructurales lleva tiempo y voluntad política.

Desde que asumió la presidencia en 2006, Evo Morales ha hecho de su gestión la era de la “bolivianización” de la economía, favoreciendo la estabilidad financiera, de precios, de mercado y estimulando el crecimiento del PIB de una manera inclusiva. La política económica no va dirigida para el beneficio de las élites minoritarias, sino que busca el interés de las grandes mayorías.

En el marco de una nueva política monetaria, el gobierno ha delineado medidas con las cuales ha logrado un cambio efectivo en la valorización de la moneda local al punto que diversas gestiones crediticias en la banca se operan directamente en bolivianos, reduciendo así la dependencia del hegemón de las divisas y la injerencia ejercida por la Reserva Federal de Estados Unidos. Esto supone un importante hito debido a la ruptura de la dependencia que mantenía Bolivia sobre la política monetaria de EEUU, que ejercía su influencia en la cantidad de circulante.

Este cambio no se hizo de la noche a la mañana y necesitó de la modificación del marco normativo que regula buena parte de las relaciones financieras del país. La política fiscal se dirigió a primar las relaciones en la moneda nacional, y desincentivar vía impuestos las transacciones en dólares estadounidenses. Entre las políticas que han permitido la bolivianización monetaria se encuentran:

– Modificar y ampliar la vigencia del impuesto a las transacciones financieras para imponer solo a las operaciones en dólares.

– Incentivar las operaciones en bolivianos a través de un impuesto a la venta de moneda extranjera.

– Reorientar líneas de crédito que otorga el Tesoro General de la Nación a través del Banco de Desarrollo Productivo a la moneda local.

La medida más reciente fue aplicada en abril pasado cuando el Banco Central de Bolivia presentó lo que llamó el ‘Bono BCB bolivianización’. La meta de esta herramienta es la de captar depósitos a plazo fijo en moneda extranjera que fueron colocados en la banca hasta el 21 de marzo de 2017.

Es decir, los ahorristas que tenían colocados este tipo de instrumentos de inversión en divisas hasta esa fecha fueron admitidos para comprar el ‘Bono BCB Bolivianización’ en un mínimo de US$ 146 dólares y un máximo de US$ 10 mil.

Entre las ventajas del Bono BCB Bolivianización se encuentran:

– Es una transacción extrabursátil, con lo cual no cesarán en la bolsa, sino en el banco.

– Ofrece una tasa de rendimiento anual de 6%.

– Para adquirirlo no se requiere pagar el impuesto a las transacciones financieras.

Todas estas políticas han permitido a la moneda boliviana recuperar funciones básicas que antes de la llegada de Evo Morales al poder residían en manos de la Reserva Federal estadounidense. Esta afirmación se sustenta en el hecho de que antes de la llegada al gobierno del Presidente Evo Morales, la economía boliviana estaba fuertemente dolarizada, lo que provocaba que el 100% de los préstamos, ahorros y operaciones en entidades bancarias fueran en el billete verde.

La ruptura de la dependencia monetaria de la economía boliviana permite minimizar la exposición del país a choques externos. Por ejemplo, en la actual coyuntura de bajos precios de las materias primas y apreciación del dólar, el choque externo puede provocar fuertes impactos en la balanza de pagos de una economía dolarizada.

Teniendo en cuenta los resultados, la bolivianización ya es una realidad:

– El 97% de los préstamos en el sistema bancario se realizan en bolivianos.

– El 84% de los ahorros están depositados en la moneda nacional.

Dos datos significativos para una economía como la de Bolivia, que – pese a la vulnerabilidad de los mercados internacionales- sigue reportando una estabilidad cambiaria, en parte gracias al mantenimiento de un estricto control sobre el tipo de cambio real a fin de evitar apreciaciones que puedan llevar a complicaciones financieras. Pablo Ramos, presidente del Banco Central de Bolivia, afirma que el tipo de cambio está próximo al equilibro, está alineado, lo que significa que no existe la necesidad de devaluar, porque la estabilidad es beneficiosa. Pero hay un punto extra: junto al proceso de la bolivianización monetaria también se logró incrementar la demanda interna que hoy, en medio de un frente externo recesivo, funge como el motor del crecimiento permanente de la economía boliviana.

Crismar Lujano, investigadora CELAG, @CLujan0



https://www.rebelion.org/noticia.php?id=229254


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