Gran cantidad de ecuatorianos recibieron a Correa. | Foto: @relicheandres
Resumen Latinoamericano, 25 noviembre 2017
Hubo un choque entre partidarios y detractores del ex jefe de Estado en Guayaquil, donde Correa fue respaldado por centenas de ciudadanos que le mostraron su apoyo.
El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, volvió este sábado a su país para participar en una convención nacional del movimiento Alianza PAIS (AP), en medio de un tumulto en el aeropuerto de la ciudad de Guayaquil protagonizado por seguidores y detractores.
Correa, quien llegó pasadas las 24H30 (hora local), fue recibido en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo por cientos de seguidores que coreaban su nombre y se enfrentaron con el también expresidente Abdalá Bucaram.
“Llegamos, Patria querida. Cansado pero feliz. Lastimosamente cierta derecha y los pocos roldosistas que quedan, generaron incidentes antes de mi llegada”, expresó el ex jefe de Estado a través de uno de varios tuits publicados este sábado.
En el mismo mensaje publicado en su cuenta oficial de Twitter Correa se refirió también a los hechos relacionados con Bucaram, quien ofreció declaraciones a los medios de tinte peyorativo, al catalogar al exmandatario desde “cobarde” a “maricón”.
“Triste ver que, como en el viejo país, hasta un descalificado como Abdalá Bucaram, impunemente haga lo que quiera”, lamentó Correa.
“Que nada nos quite nuestra alegría, ni siquiera los duros momentos que la Patria y la Revolución están pasando. Muchas gracias a los miles de compañeros que me esperaron hasta la madrugada. Debemos ser pacíficos, pero firmes (…). Hubiera querido darles un abrazo a todos, pero fue imposible. Demasiada gente. Tuve que salir en carro. En realidad aprecio el esfuerzo de esperarme”, dijo.
Efectivamente una gran cantidad de personas acudieron a los alrededores del aeropuerto José Joaquín de Olmedo para recibir al líder de la Revolución Ciudadana.
Correa, quien gobernó Ecuador entre 2007 y mayo pasado, regresó por primera vez desde que abandonó el país en julio para participar el próximo 3 de diciembre en una disputada convención nacional de AP, y del que busca expulsar a su sucesor en la jefatura del Estado, Lenín Moreno, a quien acusa de haber traicionado la causa de la Revolución Ciudadana.
El expresidente tiene previsto ofrecer una rueda de prensa este sábado en Guayaquil, en la sede de AP, y durante su estancia visitará varios puntos de la nación la próxima semana para retomar el contacto con las bases del movimiento.

Actualmente, existen dos direcciones nacionales dentro del Movimiento, una cuya secretaria ejecutiva es la expresidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, y otra, electa durante sesión extraordinaria realizada en Guayaquil, hace pocas horas, en la cual adherentes a PAIS cercanos al mandatario decidieron sustituirla por el legislador Ricardo Zambrano.
DURAS DECLARACIONES DE CORREA
El expresidente ecuatoriano Rafael Correa afirmó que con su regreso a Ecuador este fin de semana busca una depuración del movimiento oficialista Alianza País (AP) ante la “traición” del actual mandatario, Lenín Moreno, sin descartar volver a la política, según dijo en una entrevista con Efe.
“Frente a esta traición es necesario cambiar y de hecho expulsarlo del movimiento y ratificar a Ricardo Patiño en la presidencia. Para eso hemos organizado la séptima convención, y para darle impulso mis compañeros me pidieron regresar”, indicó Correa.
Lo mejor es una depuración de Alianza País, una catarsis, que estemos menos pero que seamos más, insistió.
Para Correa, este regreso a su país tal vez es un retorno que no quería hacer a la política. “Porque yo quería retirarme unos años, tener paz, privacidad, seguridad con mi familia” expresó.
En cambio, consideró que su sucesor ha incurrido en una traición peor que si hubiese ganado la oposición, algo que le ha obligado a regresar al país.
Correa lamentó que el actual presidente haya tratado de apropiarse de la vicepresidencia metiendo preso al vicepresidente, Jorge Glas, inculpado por el caso de corrupción Odebrecht y a quien consideró un preso político por considerar que no hay pruebas en su contra.
También acusó a Moreno de dar un “golpe de Estado” con la organización de una consulta popular para eliminar la reelección indefinida que Correa impulsó, y que a su juicio sólo muestra debilidad del Gobierno al tratar de inhabilitarle, y de apoderarse de AP comprando gente, presionando, engañando.
“Por ello regreso, porque nuestros compañeros han sido perseguidos, agredidos, amenazados. Sin embargo, siguen ahí defendiendo los principios de la revolución”, subrayó.
Correa consideró que debe asistir a la convención de AP para cambiar la presidencia del movimiento, que está en manos de Lenín Moreno; “yo mismo lo impulsé”.
El exmandatario incluso animó a Moreno a impulsar un movimiento alternativo: “Que lo haga. No podemos tener no sólo el alto a la revolución ciudadana, sino la contrarrevolución en nuestras propias entrañas”, apostilló.
En su opinión “la ruptura está dada. No podemos caer en falsas uniones”.
Correa insistió en que razones familiares muy fuertes le llevan a seguir residiendo en Bélgica, de donde es originaria su esposa, y que su idea era probablemente retirarse definitivamente de la política.
“Siempre dijimos que todos debemos ser necesarios y que nadie debe ser imprescindible. Pero tal vez pecamos de ingenuos, de exceso de confianza, al final de vanidad, al creer que en diez años habíamos hecho lo suficiente para impedir que se nos regrese al pasado. Y en menos de seis meses lo han logrado”, indicó.
Por eso tenemos que seguir presentes, advirtió, y agregó que verán cómo se presentan las cosas en el futuro y que jamás se eludirán responsabilidades históricas.
Correa rechazó en principio que vaya a reunirse con Moreno: “De ninguna manera. Si él lo pide, con determinadas condiciones, yo me reúno hasta con una serpiente por mi patria, para buscar el bien común”.
No sólo no representa a la revolución ciudadana, sino que es la contrarrevolución, dijo sobre su sucesor.
En su opinión, al igual que en Brasil, se está desarrollando una estrategia a nivel regional de judicialización de la política en Ecuador, donde ya se tiene un capítulo con la traición del actual mandatario.
“Ha cumplido cero del programa de gobierno aprobado en las urnas, y probablemente el 100 % del programa de gobierno de la oposición derrotada en las urnas”, comentó.
Preguntado por la deuda conjunta de 50 mil millones de dólares que Moreno achaca a la herencia de Correa, el exmandatario aseguró que “este señor sumó peras con camellos, con platillos voladores, cualquier cosa para torturar los números y hacer creer que había sobreendeudamiento”.
“Dígame cuál es la deuda de los años anteriores, 2014, 2013, 2012. No existe porque nunca se ha medido así la deuda”, apuntó, y aludió a que “hasta su propio ministro de Finanzas frente a la Comisión económica de la Asamblea Nacional, donde no podía mentir, desmintió al presidente y dijo que la deuda es del 20 ó 29 % del PIB”.
Correa reconoció que su retorno a Ecuador implica un alto riesgo no sólo a nivel judicial: “Cualquier cosa puede pasar. También puede generar incidentes, violencia, para decir viene Correa y divide al país. Es la estrategia que se utiliza en Venezuela, que también se utilizó en Brasil”, comentó.
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