Por Osvaldo Rodríguez Martínez *
Panamá (PL) Revivir ahora un atentado terrorista ocurrido en Panamá hace 24 años y culpar de su ejecución a la organización libanesa Hizbulah, ofrece más tintes de rejuego político que de nuevas evidencias del hecho aún no esclarecido.
Panamá (PL) Revivir ahora un atentado terrorista ocurrido en Panamá hace 24 años y culpar de su ejecución a la organización libanesa Hizbulah, ofrece más tintes de rejuego político que de nuevas evidencias del hecho aún no esclarecido.
La investigación reposaba en los archivos del Ministerio Público (MP) panameño, pero cobró actualidad tras la referencia del presidente Juan Carlos Varela recientemente, cuando sostuvo un encuentro en Tel Aviv con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
'Primer ministro, el 20 de noviembre recibí una carta de usted confirmando que perdí a mi compañero de habitación, un importante miembro de la comunidad judía panameña, en un ataque terrorista llevado a cabo por Hizbulah en Panamá hace algunos años', dijo en un video circulado por la embajada israelí en esta capital.
Sin hacer más comentarios sobre el tema, ni mencionar el hecho, el mandatario agregó: 'gracias por esa información, la compartimos con la familia y continuaré siguiendo el caso para asegurarme que se haga justicia'.
En cumplimiento de su compromiso, Varela declaró el 22 de mayo a medios panameños que ordenó abrir la causa 'ante informes de inteligencia que dejan claramente que fue un atentado terrorista, y que fue ahora confirmado', sin referir detalles.

Antes, el 18 de mayo, el diario local Crítica reveló el contenido de la misiva de Netanyahu a Varela: 'la inteligencia israelí confirmó que Hizbulah estuvo detrás del atentado contra un vuelo de la aerolínea Alas Chiricanas en el que murieron 21 personas' el 19 de julio de 1994, en la ruta entre la norteña Colón y la urbe capitalina.
El medio ofreció información del resultado de las pesquisas realizadas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), la policía de Nueva York y un análisis del Departamento de Estado, todos de Estados Unidos, y vinculó el asunto a otros supuestos planes terroristas en Panamá.
El 13 de diciembre de 2017, posterior a la carta mencionada, el sitio web argentino Infobae aseguró que el FBI 'descubrió la verdadera identidad del terrorista suicida que voló la nave y mató a 21 pasajeros', lo cual presenta como supuesta prueba de la autoría de Hizbulah.
Realmente el ente policíaco solo aseveró que se trataba de Ali Hawa Jamal, quien presuntamente se inmoló en la nave siniestrada, pero usó el nombre falso de Jamal Lya, y la web de la institución el 11 de agosto de 2017 señaló que 'se sospecha que trajo consigo la bomba a bordo del avión'.

Como elemento adicional, el FBI dijo que el único cadáver que no fue reclamado a la morgue, 'posiblemente' pertenece a Jamal, mientras solicitó de forma pública información de conexión del individuo 'con el atentado con bomba contra el vuelo 00901 de la aerolínea Alas Chiricanas'.
Insistió el reporte que 'las autoridades solicitan información referente al posible sospechoso, o sospechosos, y al crimen que se cometió'. Colocó un retrato hablado del sujeto, y señaló que 'parece ser' un ciudadano de Medio Oriente, no sabía inglés, ni español, 'pero es posible que hablara árabe', sin mencionar nacionalidad y tampoco a Hizbulah.
LO QUE DIJO ENTONCES LA PRENSA
Apenas tres días después del derribo cobró fuerza la hipótesis del atentado con un explosivo detonado dentro del avión, y de inmediato señalaron como el objetivo a Saúl Schwartz, administrador general de la empresa Simar Joyero Mayoristas, ubicada en Colón, mientras culparon al crimen organizado como autor.
Entre los reportes de prensa figuró el diario español El País que, en su edición del 21 de julio de 1994, relató que a Schwartz lo acusaron en Italia por supuesto contrabando de lingotes de oro, aunque no se probó tal crimen.
También fue secuestrado por unos desconocidos el año anterior, en un caso relacionado con el lavado de dinero procedente del Cartel de Medellín, según investigaciones de la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos y la policía italiana, aseveró la fuente.
El País además se refirió a su primo Aarón Schwartz, vinculado al negocio de la joyería, quien salió ileso de un atentado con bomba dos meses antes del siniestro aéreo; la policía panameña inició diligencias del hecho, pero pronto se corrió un tupido velo sobre el tema, aseveró el medio español.
Transcurridos cinco años del crimen, Crítica retomó el asunto sin resolver aún por la justicia y señaló entonces que el fiscal actuante 'maneja las hipótesis de que el atentado en el que murieron 21 panameños y empresarios hebreos pudo ser ejecutado por narcotraficantes o por grupos extremistas'.
La posible conexión del caso con asesinatos de joyeros en Panamá también figuraba en el expediente, según el rotativo; mientras en enero de 2001, La Prensa aseveró que el MP recopiló información de que el objetivo fue uno de los pasajeros, y no un atentado antisemita.
Este último diario, 11 años después volvió sobre el misterio del hecho y retomó las dos hipótesis: la del atentado de algún grupo radical islámico dirigido a la comunidad judía y la de que organizaciones de narcotraficantes actuaron contra alguno de los pasajeros.
EL FALSO OCULTAMIENTO DEL AVESTRUZ
La tragedia en Panamá, que cobró la vida de 12 judíos, cuatro de ellos residentes en Israel, ocurrió al día siguiente del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en Buenos Aires, donde murieron 85 personas y otras 300 recibieron heridas; tanto Estados Unidos como Israel intentan vincular ambos hechos a Hizbulah.
En su momento, Ansar Allah (Compañeros de Dios) se atribuyó los dos crímenes, pero los cuerpos de inteligencia israelí y estadounidense negaron que tal organización existiera, y la atribuyeron a un seudónimo de Hizbulah.
Una breve búsqueda en Internet demuestra la presencia de ese grupo inspirado ideológicamente en Al Qaeda, que promueve una guerra santa global, aunque permaneció relativamente desconocido hasta 2009, cuando enfrentó a las fuerzas de defensa israelíes al norte de la Franja de Gaza.
Este hecho lo reconoció el Centro de Información de Inteligencia y Terrorismo, perteneciente a la comunidad de los servicios especiales israelíes, en su boletín de noticias de principios de junio de ese año, cuando reportaron el ataque con explosivos y publicaron que lo ejecutó Ansar Allah.
Pero desde Estados Unidos e Israel insisten en que cuando el mismo grupo se adjudicó los atentados a la nave panameña y AMIA, era inexistente y 'descubrieron' que fue Hizbulah el autor, al cual intencionalmente mezclaron con el gobierno de Irán y la Autoridad Palestina.
Las pruebas para tal acusación parecen no importar a quienes hacen como el avestruz y esconden su cabeza en la tierra para ocultar las verdaderas intenciones, que al parecer apuntan a justificar la retirada de Estados Unidos del pacto nuclear con los iraníes, mientras los sionistas intentan validar su masacre contra los palestinos.
En política nada es casual, repiten los entendidos en la materia. Volver sobre un pasado que ronda el cuarto de siglo, sin duda intenta aprovechar cierta correlación de fuerzas para fabricar una 'verdad' sobre los cadáveres de las víctimas, presuntamente con el afán de favorecer intereses ideológicos y no a la justicia.
arb/npg/orm
*Corresponsal de Prensa Latina en Panamá.
'Primer ministro, el 20 de noviembre recibí una carta de usted confirmando que perdí a mi compañero de habitación, un importante miembro de la comunidad judía panameña, en un ataque terrorista llevado a cabo por Hizbulah en Panamá hace algunos años', dijo en un video circulado por la embajada israelí en esta capital.
Sin hacer más comentarios sobre el tema, ni mencionar el hecho, el mandatario agregó: 'gracias por esa información, la compartimos con la familia y continuaré siguiendo el caso para asegurarme que se haga justicia'.
En cumplimiento de su compromiso, Varela declaró el 22 de mayo a medios panameños que ordenó abrir la causa 'ante informes de inteligencia que dejan claramente que fue un atentado terrorista, y que fue ahora confirmado', sin referir detalles.

Antes, el 18 de mayo, el diario local Crítica reveló el contenido de la misiva de Netanyahu a Varela: 'la inteligencia israelí confirmó que Hizbulah estuvo detrás del atentado contra un vuelo de la aerolínea Alas Chiricanas en el que murieron 21 personas' el 19 de julio de 1994, en la ruta entre la norteña Colón y la urbe capitalina.
El medio ofreció información del resultado de las pesquisas realizadas por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), la policía de Nueva York y un análisis del Departamento de Estado, todos de Estados Unidos, y vinculó el asunto a otros supuestos planes terroristas en Panamá.
El 13 de diciembre de 2017, posterior a la carta mencionada, el sitio web argentino Infobae aseguró que el FBI 'descubrió la verdadera identidad del terrorista suicida que voló la nave y mató a 21 pasajeros', lo cual presenta como supuesta prueba de la autoría de Hizbulah.
Realmente el ente policíaco solo aseveró que se trataba de Ali Hawa Jamal, quien presuntamente se inmoló en la nave siniestrada, pero usó el nombre falso de Jamal Lya, y la web de la institución el 11 de agosto de 2017 señaló que 'se sospecha que trajo consigo la bomba a bordo del avión'.

Como elemento adicional, el FBI dijo que el único cadáver que no fue reclamado a la morgue, 'posiblemente' pertenece a Jamal, mientras solicitó de forma pública información de conexión del individuo 'con el atentado con bomba contra el vuelo 00901 de la aerolínea Alas Chiricanas'.
Insistió el reporte que 'las autoridades solicitan información referente al posible sospechoso, o sospechosos, y al crimen que se cometió'. Colocó un retrato hablado del sujeto, y señaló que 'parece ser' un ciudadano de Medio Oriente, no sabía inglés, ni español, 'pero es posible que hablara árabe', sin mencionar nacionalidad y tampoco a Hizbulah.
LO QUE DIJO ENTONCES LA PRENSA
Apenas tres días después del derribo cobró fuerza la hipótesis del atentado con un explosivo detonado dentro del avión, y de inmediato señalaron como el objetivo a Saúl Schwartz, administrador general de la empresa Simar Joyero Mayoristas, ubicada en Colón, mientras culparon al crimen organizado como autor.
Entre los reportes de prensa figuró el diario español El País que, en su edición del 21 de julio de 1994, relató que a Schwartz lo acusaron en Italia por supuesto contrabando de lingotes de oro, aunque no se probó tal crimen.
También fue secuestrado por unos desconocidos el año anterior, en un caso relacionado con el lavado de dinero procedente del Cartel de Medellín, según investigaciones de la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos y la policía italiana, aseveró la fuente.
El País además se refirió a su primo Aarón Schwartz, vinculado al negocio de la joyería, quien salió ileso de un atentado con bomba dos meses antes del siniestro aéreo; la policía panameña inició diligencias del hecho, pero pronto se corrió un tupido velo sobre el tema, aseveró el medio español.
Transcurridos cinco años del crimen, Crítica retomó el asunto sin resolver aún por la justicia y señaló entonces que el fiscal actuante 'maneja las hipótesis de que el atentado en el que murieron 21 panameños y empresarios hebreos pudo ser ejecutado por narcotraficantes o por grupos extremistas'.
La posible conexión del caso con asesinatos de joyeros en Panamá también figuraba en el expediente, según el rotativo; mientras en enero de 2001, La Prensa aseveró que el MP recopiló información de que el objetivo fue uno de los pasajeros, y no un atentado antisemita.
Este último diario, 11 años después volvió sobre el misterio del hecho y retomó las dos hipótesis: la del atentado de algún grupo radical islámico dirigido a la comunidad judía y la de que organizaciones de narcotraficantes actuaron contra alguno de los pasajeros.
EL FALSO OCULTAMIENTO DEL AVESTRUZ
La tragedia en Panamá, que cobró la vida de 12 judíos, cuatro de ellos residentes en Israel, ocurrió al día siguiente del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en Buenos Aires, donde murieron 85 personas y otras 300 recibieron heridas; tanto Estados Unidos como Israel intentan vincular ambos hechos a Hizbulah.
En su momento, Ansar Allah (Compañeros de Dios) se atribuyó los dos crímenes, pero los cuerpos de inteligencia israelí y estadounidense negaron que tal organización existiera, y la atribuyeron a un seudónimo de Hizbulah.
Una breve búsqueda en Internet demuestra la presencia de ese grupo inspirado ideológicamente en Al Qaeda, que promueve una guerra santa global, aunque permaneció relativamente desconocido hasta 2009, cuando enfrentó a las fuerzas de defensa israelíes al norte de la Franja de Gaza.
Este hecho lo reconoció el Centro de Información de Inteligencia y Terrorismo, perteneciente a la comunidad de los servicios especiales israelíes, en su boletín de noticias de principios de junio de ese año, cuando reportaron el ataque con explosivos y publicaron que lo ejecutó Ansar Allah.
Pero desde Estados Unidos e Israel insisten en que cuando el mismo grupo se adjudicó los atentados a la nave panameña y AMIA, era inexistente y 'descubrieron' que fue Hizbulah el autor, al cual intencionalmente mezclaron con el gobierno de Irán y la Autoridad Palestina.
Las pruebas para tal acusación parecen no importar a quienes hacen como el avestruz y esconden su cabeza en la tierra para ocultar las verdaderas intenciones, que al parecer apuntan a justificar la retirada de Estados Unidos del pacto nuclear con los iraníes, mientras los sionistas intentan validar su masacre contra los palestinos.
En política nada es casual, repiten los entendidos en la materia. Volver sobre un pasado que ronda el cuarto de siglo, sin duda intenta aprovechar cierta correlación de fuerzas para fabricar una 'verdad' sobre los cadáveres de las víctimas, presuntamente con el afán de favorecer intereses ideológicos y no a la justicia.
arb/npg/orm
*Corresponsal de Prensa Latina en Panamá.
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