Por Fausto Triana
Santiago de Chile, 9 may (PL) Sin dudas son noticias poco agradables las recogidas por el papa Francisco en torno a los abusos sexuales de la Iglesia católica en Chile, pero algunos expertos consideran hoy que es una gran oportunidad.
Santiago de Chile, 9 may (PL) Sin dudas son noticias poco agradables las recogidas por el papa Francisco en torno a los abusos sexuales de la Iglesia católica en Chile, pero algunos expertos consideran hoy que es una gran oportunidad.
Con recursos propios y la clara orden de cada uno se paga sus gastos de viaje y alojamiento, 31 obispos (y uno ausente por enfermedad) de la Conferencia Episcopal de Chile comienzan a trasladarse a Roma para un encuentro crucial con el papa. Antonio Jesús Alvarado, experto en temas religiosos, comentó a Prensa Latina que la perspectiva de un escarmiento en Chile a raíz de los escándalos de pederastia, son muy interesantes para el accionar del sumo pontífice.
'Recordemos que Jorge Bergoglio se ha tomado el tema de los abusos sexuales con una seriedad absoluta, pero también con sabiduría, porque no es nada fácil romper con silencios y hermetismo en el seno de la curia papal', apuntó Alvarado.
A otra pregunta de Prensa Latina, el analista valoró la posibilidad del escarmiento, con la intención de marcar un punto de inflexión, que no sea únicamente relevante para Chile, sino para toda la Iglesia católica en el mundo.
Empero, nadie espera que sea un castigo a la usanza de los mecanismos legales de la sociedad civil. Las sutilezas y segundas lecturas probablemente dominen la tendencia en las medidas que adoptará el obispo de Roma.
'Al interior de las reuniones, seguramente los responsos de Francisco serán duros y verticales', opinó Alvarado.

Muchos apuestan a la salida definitiva del nuncio Ivo Scapolo, del retiro obligatorio del cardenal Ricardo Ezzati (de Santiago) y apartar al cardenal Francisco Javier Errázuri, miembro del órgano de confianza del papa, denominado G9.
Caerán también a priori, el obispo de la sureña ciudad chilena de Osorno, Juan Barros, manzana de la discordia que motivó los desencuentros con los fieles de Su Santidad durante la visita a Chile, en enero pasado.
Junto con Barros, acusado de complicidad con los abusos sexuales del defenestrado cura Fernando Karadima, también caerán a todas luces otros encubridores, Andrés Arteaga, Horacio Valenzuela y Tomislav Koljatic.
Karadima fue declarado culpable de abusos sexuales contra menores con violencia en un proceso canónico, concluido en 2011.

Al margen, el papa deberá renovar un cuarto de la Conferencia Episcopal, varios por haber cumplido la edad límite de 75 años.
Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, testigos claves que acaban de visitar el Vaticano, destacaron que 'el papa nos pidió perdón en nombre propio y de la iglesia', tras sus entrevistas y adelantaron que 'sin dudas adoptará medidas'.

No sabemos qué tipo de sanciones o castigos aplicará el sumo pontífice, pero tenemos esperanzas de que reflexione con la conciencia de saber con certeza todos los abusos cometidos, comentó Cruz, uno de los sufrió los desmanes en el caso Karadima.
oda/ft
'Recordemos que Jorge Bergoglio se ha tomado el tema de los abusos sexuales con una seriedad absoluta, pero también con sabiduría, porque no es nada fácil romper con silencios y hermetismo en el seno de la curia papal', apuntó Alvarado.
A otra pregunta de Prensa Latina, el analista valoró la posibilidad del escarmiento, con la intención de marcar un punto de inflexión, que no sea únicamente relevante para Chile, sino para toda la Iglesia católica en el mundo.
Empero, nadie espera que sea un castigo a la usanza de los mecanismos legales de la sociedad civil. Las sutilezas y segundas lecturas probablemente dominen la tendencia en las medidas que adoptará el obispo de Roma.
'Al interior de las reuniones, seguramente los responsos de Francisco serán duros y verticales', opinó Alvarado.

Muchos apuestan a la salida definitiva del nuncio Ivo Scapolo, del retiro obligatorio del cardenal Ricardo Ezzati (de Santiago) y apartar al cardenal Francisco Javier Errázuri, miembro del órgano de confianza del papa, denominado G9.
Caerán también a priori, el obispo de la sureña ciudad chilena de Osorno, Juan Barros, manzana de la discordia que motivó los desencuentros con los fieles de Su Santidad durante la visita a Chile, en enero pasado.
Junto con Barros, acusado de complicidad con los abusos sexuales del defenestrado cura Fernando Karadima, también caerán a todas luces otros encubridores, Andrés Arteaga, Horacio Valenzuela y Tomislav Koljatic.
Karadima fue declarado culpable de abusos sexuales contra menores con violencia en un proceso canónico, concluido en 2011.

Al margen, el papa deberá renovar un cuarto de la Conferencia Episcopal, varios por haber cumplido la edad límite de 75 años.
Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo, testigos claves que acaban de visitar el Vaticano, destacaron que 'el papa nos pidió perdón en nombre propio y de la iglesia', tras sus entrevistas y adelantaron que 'sin dudas adoptará medidas'.

No sabemos qué tipo de sanciones o castigos aplicará el sumo pontífice, pero tenemos esperanzas de que reflexione con la conciencia de saber con certeza todos los abusos cometidos, comentó Cruz, uno de los sufrió los desmanes en el caso Karadima.
oda/ft
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