El anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de la destitución de John Bolton como asesor de Seguridad Nacional, pareciera a primer orden, señalar una nueva estrategia en el interés manifiesto de los Estados Unidos, señalado desde siempre, como un personaje belicista, responsable de acciones militares, planes de golpes de Estado y, en general, de la confabulación de la guerra imperialista en el Medio Oriente y en América Latina, Bolton deja el cargo ante un claro desprestigio del presidente Trump, que además, se encuentra camino a las elecciones buscando ser reelegido, ¿es la destitución de John Bolton una medida estratégica para cambiar la imagen de Trump en el mundo y en el seno mismo de la sociedad estadounidense?, pudiéramos afirmar que es muy posible, más aún, cuando la frustración evidente en Venezuela, en donde, acuñando las más viejas y conservadoras posturas de la política expansionista, se ha llevado a cabo una campaña abierta y violenta contra la Revolución Bolivariana presidida y orquestada por Bolton, campaña que ha significado un rotundo fracaso y claras humillaciones para los Estados Unidos.
Justamente ahora, grandes amenazas de un conflicto bélico entre naciones hermanas ronda la región sudamericana, la injerencia estadounidense orquestó desde tiempo atrás, una serie de pasos dirigidos a derrocar a la Revolución Bolivariana, uno de ellos, es la generación de guerras entre vecinos que justifiquen una intervención mayor militar, asimismo, el desconcierto regional generado por el avance de la ultraderecha, propició un clima tenso y violento al interior de muchos países latinoamericanos, pero ahora, habrá que tomar en cuenta, que algunos de esos gobiernos conservadores, se ven amenazados por la reorganización popular y política de los sectores progresistas, tal como sucede en Argentina, o, por ejemplo, en Brasil, donde si bien Jair Bolsonaro gobierna con descaro neofascista, hay que considerar que ya se manifiestan grandes sectores sociales sobre sus políticas ambientales, educativas y laborales, sus posturas racistas y genocidas, así como, su clara inclinación hacia los regímenes militares por sus alabanzas vertidas sobre las pasadas dictaduras latinoamericanas.
El panorama es complejo para los Estados Unidos, la salida de John Bolton, puede manifestar el deseo de modificaciones en sus formas de política exterior, el avance de China y Rusia, la guerra económica, la resistencia de los pueblos como el venezolano, los grandes flujos migratorios que evidencias nuevas crisis humanas, son temas en la agenda de un gobierno desprestigiado, repudiado y criticado en todo el mundo. Desde luego, no hay que ser ingenuos, el cambio de formas estratégicas no responde a un cambio de intereses, es en el sentido estricto, un reajuste basado en los análisis del contexto y los momentos coyunturales. Tendremos que esperar para ver el acomodo de las piezas en el ajedrez de Trump, su táctica nueva o la continuación de la misma en el plano internacional, y las respuestas que estas decisiones enfrentaran al interior de los Estados Unidos. Son tiempos definitorios de campaña, son tiempos de reacomodo de fuerzas regionales y, momentos para el establecimiento de nuevos planes a corto y mediano plaza entre los gobiernos del mundo.
La relaciones económicas entre Europa y los Estados Unidos se han estancando en cierto sentido, debido a los acontecimientos recientes en materia de relaciones internacionales, el apoyo incondicional de otros momentos a la política expansionista ha tenido reveces en los últimos meses, la crisis toca a la puerta del imperio, poco antes, de una nueva reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, podría pensarse también, que la fecha de la salida de Bolton está ligada a las inmediatas decisiones de mucho gobiernos sobre temas cruciales para los Estados Unidos, un sacrificio o una medida ya pensada, pues para nadie es un secreto los desacuerdos al interior del gabinete de Trump. Mientras estas cuestiones se aclaran y, más allá de las futuras coyunturas, se evidencia que el contexto mundial entrará en un repunte de las fuerzas progresistas y un repliegue estratégico del imperialismo y sus aliados. Mas no deben los pueblos del mundo tomar este reacomodo geopolítico como un cambio en la idiosincrasia de los conservadores, es en todo caso, el movimiento natural en el tablero del ajedrez global. Las cosas están aún por acontecer, mientras tanto, los pueblos del mundo han de seguir resistiendo para existir.
Cristóbal León Campos es integrante del Colectivo Disyuntivas
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