Argelia
Tout sur l´Algérie
Traducido del francés para Rebelión por Alberto Nadal
Se toma o se deja. Tal parece ser el mensaje que quería enviar el poder a las y los argelinos a través de la convocatoria del cuerpo electoral para la celebración de las elecciones presidenciales el próximo 12 de diciembre.
En el discurso a la nación leído el domingo por la tarde por Abdelkader Bensalah, el Jefe de Estado interino, no ha habido la menor alusión a la posibilidad de decretar las medidas de apaciguamiento y de confianza unánimemente reclamadas incluso en el campo de quienes no rechazan totalmente la solución electoral.
No habrá siquiera cambio de gobierno, una concesión que la oposición y la sociedad civil creían posible.
Conforme al contenido del discurso de Bensalah y los últimos acontecimientos en la escena nacional, las elecciones presidenciales tendrán lugar en las condiciones deseadas por el poder, es decir, con un campo político y mediático más restringido que nunca, ataques flagrantes a las libertades y bajo la égida de las instituciones heredadas del antiguo presidente y de sus hermanos y de textos aprobados precipitadamente.
El poder no había dado nunca pruebas de tal extremismo desde el comienzo de la crisis . Ciertamente, se ha mantenido intransigente en “su” solución constitucional y la inevitabilidad de pasar por unas elecciones presidenciales, pero en ningún momento había cerrado la puerta al apaciguamiento del clima general.
En su discurso del 3 de julio, el Jefe de Estado había dado a entender que las medidas de confianza serían decretadas a la conclusión del diálogo al que acababa de convocar, en función de las propuestas de las y los participantes. Al recibir el 25 del mismo mes a los miembros del panel de mediación se había comprometido solemnemente a hacer lo necesario para liberar a las personas detenidas por delitos de opinión, levantar el bloqueo de la capital y abrir los medios públicos a la oposición. Pero nada de ello se ha cumplido tras el veto puesto públicamente por el Jefe del Estado Mayor del Ejército. Incluso el coordinador del panel de mediación, que había amenazado con dimitir si sus condiciones previas no eran aceptadas, ha tenido que tragarse su orgullo,
Un diálogo vacío de contenido
Aunque la terquedad del poder no haya llevado a Karim Younes (máximo representante de dicho panel de mediación ndt) a tirar la toalla, ha conseguido vaciar el diálogo de su sustancia disuadiendo a la casi totalidad de la oposición de tomar parte en él.
Parece que en las altas esferas se ha optado por la estrategia de los hechos consumados confirmada con esta convocatoria del cuerpo electoral que no deja ninguna posibilidad de marcha atrás.
No solo los pasos previos reclamados son ignorados, sino que se lleva a cabo una vuelta de tuerca suplementaria contra las libertades. Karim Tabbou, un político apreciado por el hirak (movimiento de revuelta) ha sido encarcelado y, el mismo día del anuncio de la fecha de las elecciones, veintidós jóvenes manifestantes detenidos en el trigésimo acto de la revolución popular han ingresado en prisión.
Una marcha contra las elecciones ha sido violentamente reprimida en Constantine. Tres manifestantes detenidos durante la manifestación comparecen este lunes (16 de septiembre) ante el juez.
Enésima burla de la protesta, la autoridad electoral, cuya puesta en pie es presentada como un avance monumental, es confiada a un antiguo Ministro de Justicia de Buteflika.
Se hace evidente que, después de haber fracasado en su intento de doblegar al hirak, el poder ha optado por la imposición. Una estrategia que, sin embargo, no deja de tener sus riesgos. Además del de exacerbar la cólera de la calle y de hacer derrapar a la protesta hasta ahora pacífica, las y los candidatos serios pueden no ser numerosos el 12 de diciembre en la línea de salida, lo mismo que las y los electores ante los colegios electorales.
Ali Benflis (antiguo jefe de gobierno y presidente del partido Talaie El Hourriyet ndt), uno de los pocos que ha dejado abierta la puerta a una participación en las elecciones, ha recordado algunas horas antes de la convocatoria del cuerpo electoral que seguía defendiendo las medidas previas de apaciguamiento y de confianza.
Un campo político y mediático restringido, candidaturas sin carisma y un boicot masivo, ¿qué credibilidad le quedará al proceso electoral y qué legitimidad podrá invocar el futuro presidente? Esto, en el mejor de los casos, es decir si las elecciones tienen lugar en la fecha prevista…
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https://www.rebelion.org/noticia.php?id=260573
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