
Por: Alexis Ponce /Resumen Latinoamericano, 13 de agosto de 2023.
Anexo el vídeo que hoy día, 10 de agosto, circula en watsap, del periodista Andersson Boscán, del medio digital La Posta, quien denunció y destapó el escándalo del caso “León de Troya”, es decir el que develó que la violenta y poderosa Mafia albanesa, está ligada al Banco Guayaquil y a altísimos funcionarios de dicho banco y del gobierno de Lasso, incluyendo su cuñado y banquero Danilo Carrera, y ya por obvia conclusión, a él mismo: pues sin su consentimiento, no se hubiera entregado el país a la cosa nostra más violenta de Europa y quizás del mundo, Albania, que controla todo el tonelaje de la droga que sale del Ecuador cada semana rumbo a Europa entera.
El periodista, su esposa la periodista Mónica Velasquez y sus pequeñas hijas, debieron abandonar el país por las amenazas de muerte recibidas, de las que inculparon directamente al presidente Lasso, inepto eficaz del crimen organizado que se ha tomado las instituciones del Estado incluyendo policía, segmentos de las ffaa, fiscalía, justicia y ejecutivo.
Boscán acusa a Lasso de haber amenazado directo a Villavicencio de quitarle la protección estatal policial. Y señala, como la gente pensante analiza ya, en un país enfermo de primitivismo hepático, las anomalías en el protocolo de “seguridad”: porque justo en la mañana se le quita casco, auto blindado, personal de seguridad, guardaespaldas expertos, todo con el conocimiento de la Policía y sus altos jefes. Carrillo, el policía candidato a asambleísta, hombre de Romo, para salir del colegio quiteño privado, convertido en espacio proselitista electoral, es protegido totalmente con auto blindado, casco, chaleco antibalas y personal especial de protección saliendo por la puerta trasera, como lo hizo el candidato vicepresidencial de Lasso, Andrés Páez, en el 2017, en el estadio Atahualpa. Los chapas le abren la puerta a Villavicencio, sin proteger el perímetro ni rodear el auto. Se agachan en lugar de haber entrado primeros, cuando empiezan los disparos, dejando al blanco sólo y adentro del auto. Los disparos entran por la ventana y puerta anversa donde no había ni siquiera un custodio. Y, finalmente, policías negras, acordonando la calle para que no pase nadie, patean en la cara, disparan y matan al presunto sicario, que no hablará más, y lanzan el cadáver en la fiscalía para las fotos que se viralizarán en breve. Al estilo Lee Harvey Oswald “mexicanizado o colombianizado”.
He leído abundantes casos y he estado en miles más a nivel nacional e internacional, hasta mi “jubilación” obligada por el cáncer de Nelly y el PCI de mi hija. En todos los casos similares, estaba involucrada no la oposición política, y en éste caso: la oposición (RC) al narco-banquero más peligroso y cínico de los últimos 50 años; sino “policías negras” y agentes de los aparatos de Inteligencia penetrados por potencias extranjeras y narcotráfico. Es decir este caso es uno que perfila ésta tipología: ES UN CRIMEN DE ESTADO.
Oigan a Boscán, quien cita que estuvo en la reunión entre Lasso, Villavicencio y él mismo, donde el banquero amenazó con quitarle la escolta de seguridad y el anillo de protección. Por eso Boscán cita: “¿Y da su pésame público a la familia? Vea, métaselo…”. Porque el crimen fue prácticamente hecho, gracias al apoyo vía negligencia de las corrompidas estructuras policiales, fiscales y gubernamentales, que ahora culpan “al correísmo”, en muestra de cinismo total.
Llegan a permitir un asesinato sicarial mafioso ya anunciado, de un candidato presidencial, con tal de que ese dantesco escenario permita impedir que la candidatura opositora, la de Luisa González y Andrés Arauz, que lleva 20 puntos de ventaja, sino más, a su contendiente más próximo, triunfe. Esa victoria lo sabía y lo sabe el país entero por todas las encuestas hechas, incluidas las del régimen y la élite, que llegan en la primera semana de agosto al punto máximo de desesperación cuando, faltando menos de 15 días, la tendencia se muestra y mostraba tan irreversible que su odiado enemigo correísta ganaría en una sola vuelta.
Y cuando éso sucede, es preferible cualquier cosa, en grande: incluso sacrificar uno de sus candidatos presidenciales, en medio de una violencia dantesca, terrorismo en vivo ante las cámaras, muerte del presunto asesino, disparos al estilo Colombia de los ’80, para que el planeta entero se entere que una tragedia gigante ocurre en el país más pequeño de Sudamérica, donde el uso permisivo de bandas sicariales es abyecto y donde los jefes y agentes policiales de la Unidad de Ciberinteligencia se usan para plataformas trolls de insultos y bajezas contra la candidata opositora, o se mira la mano de mago de la Fiscal, que saca conejos a la carta justo en campaña, y todo como parte de un escenario sucio de 5 ejes, incluido el uso escandaloso y escandalizador de los grandes medios privados de tv y prensa, que defienden a Lasso con descarada ausencia de escrúpulos.
Ese escenario lo anuncié en las escasas entrevistas a medios digitales contrahegemónicos y editoriales publicados en Radio La Calle Quito desde hace meses, que veríamos aplicarse porque el bloque de poder más peligroso de la historia, quiere evitar que haya un nuevo régimen que, de seguro, develaría tanta suciedad acumulada en 6 años de tapadera de la Fiscal, a cuyas oficinas institucionales lanzan el cadáver de un presunto sicario, tras patearlo, dispararlo en el suelo, matarlo y echar su cuerpo para la foto, al estilo narco-policial de Jalisco o Ciudad Juárez.
El infame banquero acusará al final del día, a “un partido político al que no permitiré que suba al poder”. Luego anuncia que “pedirá al FBI” gringo el apoyo “investigativo”. Y, ¡óh sorpresa!, con una velocidad y eficacia que no tuvo para proteger al candidato amenazado y a 4 mil ecuatorianos asesinados cada año de su nefasto régimen, a renglón seguido ya hubo la reunión, ya se la hizo y hace, triangulada, entre la cúpula policial “investigadora” de la acusada policía del Ecuador, la inteligencia policial colombiana en manos del Uribismo y… ¡los agentes del FBI!, rapidito, online, y como sede central de información: Colombia, donde antes se lanzó tres canallas y falaces operaciones de bandera falsa, una de ellas con Villavicencio y otra con Mario Pazmiño: a) caso computadoras de Reyes para blindar a Uribe contra Correa; b) caso computadoras de ELN contra Aráuz, y c) caso hijo de Petro, para bajarse a Petro y acusar a la RC.
Y, oh ¿qué “raro” no?, hoy anticipan resultados filtrándolos a la mediática e inescrupulosa revista Semana, la ultraviolenta revista del Uribismo y a los medios colombianos que también buscan bajarse al presidente Petro. Dos pájaros de un tiro. ¿Para? Ya lo veremos pronto. Por éso dejan en el aire éstos puntos suspensivos… “Se halló en los 6 sicarios colombianos apresados, sus llamadas telefónicas con políticos ecuatorianos”.
¿Adivinan a qué movimiento acusará en breves horas y con qué fuerza mediática total? A la RC, justo en la última semana del proceso electoral más violento y sucio que recuerdo haber presenciado desde 1978, donde la candidata electoral de oposición real, les vence con 20 puntos de ventaja.
Lasso, Moreno, cierta embajada obvia, el más feroz y lumpen bloque de poder oligárquico en el poder, se frotan las manos. Con tal de que esta muerte y éstas operaciones gigantescas al estilo Steve Bannon, sirvan para proteger los rincones oscuros de Carondelet, con otros rostros para ellos amigables. No importa a qué precio.
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