Sobre “el estalinismo radical” de Manuel Sacristán - Periódico Alternativo

Titulares

Home Top Ad

Contra la propaganda de las multinacionales Mediáticas

Post Top Ad

03 junio 2015

Sobre “el estalinismo radical” de Manuel Sacristán


Gustavo Bueno y el rigor filosófico


“El filósofo y su Fundación revisan el materialismo dialéctico a los 25 años del hundimiento de los soviets”. Es un titular de La Nueva España, de 2 junio de 2015. La información es de Rubén Ibáñez. En ella se da cuenta de un encuentro, de una conferencia de prensa en la que Gustavo Bueno Martínez, padre, confesó que "no me atreví a hablar en público contra la URSS nunca". La revelación “no pretendía ser una disculpa, ni una concesión al psicologismo, ni mucho menos un reniego, sino una descripción del inmenso peso del Diamat, el Materialismo Dialéctico, o sistema filosófico impulsada por el "imperio de la URSS durante 80 años". La apostilla: “Un impulso que, además, fue particularmente "difundido en España e Hispanoamérica por voluntad expresa del PC soviético", anotó por su parte Gustavo Bueno Sánchez”. 


Los dos Gustavo Bueno, Martínez y Sánchez, prosigue Ibáñez, “cerraron ayer el curso 2014-2015 de la Escuela de Filosofía de Oviedo y pusieron las bases para el trabajo del próximo periodo, el Seminario Diamat-Materialismo filosófico, o confrontación de ambos sistemas”, algo que el propio Gustavo Bueno padre había trazado ya en 1970, cuando publicó en Ciencia Nueva El papel de la filosofía en el conjunto del saber, libro que polemizó con otro anterior de Manuel Sacristán en Nova Terra, Sobre el lugar de la filosofía en los estudios superiores.

Las razones esgrimidas para el nuevo seminario: "Se cumplen 25 años del derrumbamiento de la Unión Soviética, con lo que hay una distancia para reflexionar, pero, además, hay jóvenes profesores y sovietólogos con importantes trabajos en los últimos años". Respecto al pasado del Diamat y a su crítica, Bueno aclaró que "en aquellos años había una especie de censura ambiental, "una realidad que te envolvía". Puso el ejemplo, positivo, de José María Laso. Sin embargo, y pese al ambiente, Bueno polemizó en el libro con Manuel Sacristán, "representante del estalinismo radical" (el periodista está citando al autor de Ensayos materialistas).

Dejo la restante información de lado (y hago mal) porque uno puede encontrarse con “perlas” como la siguiente: “En cuanto a la degradación de la política, da testimonio el tramo actual postelectoral, "de puestos, pactos, concejales..., de gallinitas picoteadoras", sentenció Bueno. "Es algo que carece de interés, salvo por cuestiones sociológicas o psicológicas", agregó. Y en términos semejantes, en los partidos de izquierda "no saben ni lo que dicen", ya que "tras el derrumbamiento de la URSS les quedan unas pocas ideas retenidas como dogmas". ¡Pocas ideas retenidas como dogmas! ¿De qué izquierda estarán hablando? O esta otra perla también: “el Diamat cumplía con los requisitos de los grandes sistemas filosóficos. A saber, contenía "un sistema de conceptos claros y distintos y un conjunto de ideas basados en unas disciplinas". Además, y fundamental, "detrás tenía una organización totalizadora, un imperio". Al calor de imperios como los de "Alejandro Magno, Roma, España o los soviets", se han acrisolado las grandes filosofías”. ¿Una gran filosofía necesita siempre un Imperio detrás? ¡Vaya por Dios y la filosofía!

Vuelvo al punto anterior. Unas observaciones sobre la afirmación-acusación y la justificación del silencio.

Gustavo Bueno padre confesó, como se ha indicado, que "no me atreví a hablar en público contra la URSS nunca". Vale, no se atrevió. No pasa nada pero otros sí. Por ejemplo, en esta carta de Manuel Sacristán, “el estalinista radical”, de 1968, cinco días después de la invasión de Praga por las tropas del Pacto de Varsovia, se afirma

Para completar la aproximación pueden leerse por ejemplo, hay más, los siguientes textos, todos ellos publicados en el volumen III de sus “Panfletos y Materiales”, Intervenciones políticas: “Cuatro notas sobre los documentos del abril del P.C. de Checoslovaquia” (1969), “Checoslovaquia y la construcción del socialismo” (1969) y “Entrevista con las Juventudes Comunistas de Cataluña sobre Checoslovaquia” (1978). Un ejemplo, es del primer texto:

En Observaciones 72, un documento para la discusión interna del PSUC, se pueden encontrar varias reflexiones de Sacristán sobre algunos de los procesos revolucionarios de orientación socialista del pasado siglo. Sacristán señala que la construcción del socialismo en la URSS y en todos los otros países donde la burguesía había sido derrotada por el ejército Rojo, así como en China y en Cuba, la planificación económica seguía el camino que en las sociedades capitalistas desarrolladas había conducido a un callejón sin salida, no sólo en el plano económico sino también en los terrenos del propio modo de vida y en el del asentamiento de la especie humana en la tierra. Y añadía:

Esto no se refiere sólo al pesadismo soviético tradicional, sino también a la elección de los multiplicadores económicos ya utilizados por las economías imperialistas, con la consiguiente decisión implícita acerca de los modos de vida. Por ejemplo, el 15-III-1972, Tele/Express reproducía una entrevista concedida al New York Times por el Dr. Agnelli, presidente de la FIAT, en la que este enemigo principal de la clase obrera en el estado italiano valoraba la intervención de su sociedad en la economía soviética. Entre otras cosas, decía. “No hemos tenido ningún interés económico en este negocio [la instalación del monstruoso centro de producción de automóviles para propiedad personal (¿o no se la puede llamar ya privada?) de Togliattigrad], pero hemos obtenido beneficios de otras muchas clases”.

En efecto, añadía MSL, el principal beneficio obtenido por lo que Agnelli representa es el haber remachado la coincidencia de la dinámica económica soviética con la capitalista-imperialista. La dificultad ilustrada por este ejemplo tenía incluso alcance teórico, porque probablemente obligaba a reinterpretar, revisar o negar la opinión de Marx (expresada en su defensa de Ricardo contra la crítica romántica del capitalismo) sobre la función de “la producción por la producción”. En segundo lugar, MSL apuntaba por la vía de reinterpretación del papel de los partidos comunistas, vía que debía incluir los nuevos problemas post-leninianos, y que si bien debía partir de lo pensado por los clásicos de la tradición respecto de la objetividad comunista, tenía también que reconocer el fracaso de la revolución cultural en la URSS, “al no pasar de ser un fenómeno, aunque de gran amplitud, sólo cuantitativo, no productor de una cultura nueva... y por la inseguridad o los muchos puntos dudosos de los hechos conocidos de lo que en China se ha llamado, tal vez con demasiado ambición, ’primera revolución cultural’”. Concluía Sacristán con el interrogante de si los problemas que para la teoría marxista representaban algunos de los nuevos fenómenos sociales no obligaba a preguntarse sobre si el denominado extremismo de izquierda comunista de los años veinte y treinta (Korsch, Pannekoek) no llevaba algo de razón, sugiriendo por ello el replanteamiento de las cuestiones que esta tendencia marxista había suscitado.

También, en Apuntes 74, otro documento para la discusión del progama del PSUC, MSL comentaba críticamente la concepción defendida en el “avant-projecte [anteproyecto] de programa del PSUC” sobre la época histórica que se estaba viviendo en aquellos años. En el documento se sigue pensando en clave de la fase de “esperanza democrática antifascista” del final de la II Guerra Mundial. En su opinión, esta fase había pasado hacía ya tiempo y fue sustituida, primero, por la guerra fría, y luego por el “entendimiento entre los gobiernos de Washington y Moscú (¿Y Pekín?), o sea, entre la gran burguesía capitalista norteamericana, la casta dominante rusa (¿y la casta dominante china?)”

Además, la identidad del modo de desarrollo civilizatorio entre la sociedad capitalista norteamericana y la soviética no excluía pugnas entre unos y otros. Pero “sí excluye todo optimismo acerca de un desarrollo histórico espontáneo -en la política internacional- en el sentido de la democratización de la vida política”.

En cuanto al estalinismo hay una conferencia del “estalinista radical” sobre el tema recogida en Manuel Sacristán, Seis conferencias, Barcelona, El Viejo Topo, 2005, con un prólogo que no hay que perderse de Francisco Fernández Buey.

Pocas críticas como ésta. La intervención data de 1978. Un fragmento:

Así, pues, a la manera euclidiana, como si fuera el compás final de una demostración de un libro de los Elementos: como está demostrado, todo un estalinista radical. Excelente ejemplo de rigor, la filosofía en estado puro de Gustavo Bueno. 







http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199531


Periódico Alternativo ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

No hay comentarios.: