
Resumen Latinoamericano/Revista Venceremos/David Pike – En un plenario previamente anunciado en Plaza de Mayo por una de las tres cabezas de la CGT para convocar un plan de lucha que incluya un paro general, finalmente se definió no oponerse conjuntamente sino negociar por sectores con el gobierno nacional una reforma laboral a cuentagotas. Las disputas internas dentro de la mayoritaria central obrera se definieron a favor del sector que accedió a discutir los convenios colectivos de trabajo, dejando atrás el planteo de que no negociarán los convenios para pasar a afirmar que no negociarán los derechos.
Está definición comenzó a concretarse luego de que el presidente Macri le quitará el control de la Superintendencia de Salud que maneja la plata de las obras sociales al echar al hombre de la CGT que la conducía. La detención del dirigente del sindicato de la construcción de La Plata, el Pata Medina; los trascendidos de que la justicia investiga a Víctor Santa María del sindicato de encargados de edificio por supuestas cuentas bancarias en Suiza y las amenaza del presidente de “avanzar sobre las mafias” puso el condimento para que los dirigentes obreros definan en su plenario con las “manos arriba” que negociarán la reforma laboral.
Esta reforma se negociará en el marco de las discusiones paritarias de cada sector condicionando las actualizaciones salariales. El gobierno tomará como modelo el acuerdo con el sindicato de petroleros conducido por Guillermo Pereyra para la explotación del yacimiento de Vaca Muerta, donde los trabajadores perdieron horas extras entre otros derechos. Sin embargo, lo objetivamente particular de dicho arreglo es que se dió en una coyuntura de fuerte crisis del sector que no es trasladable a la situación de otros sectores. El gobierno pretende reducir los aportes patronales a las obras sociales donde se atienden los trabajadores, revisar las cláusulas de antigüedad y escalas salariales reduciendo salarios y permitir las pasantías que irán en detrimento de nuevos puestos de trabajo o peor aún de los actuales. El fantasma de la reforma laboral brasileña que recortó fuertemente derechos funcionará de condicionante en las presiones del derechista gobierno de Macri.

Ausencias y Presencias
En el plenario estuvieron presentes 3 dirigentes por cada uno de los sindicatos más grandes, dos por los medianos y uno por los chicos. Estuvieron representados alrededor de cien sindicatos. Sin embargo, como nos tiene acostumbrados la CGT, el debate trascendió completamente ajeno al humor, opinión o participación de las y los trabajadores.
La ausencia de Pablo Moyano (de Hugo y de Facundo también) del sindicato de camioneros fue la expresión de disconformidad con las resoluciones del plenario que expresó el sector al que representa, el mismo que en la última movilización en Plaza de Mayo encabezó el llamado a armar un plan de lucha. A pesar de que no se haya expresado de tal forma en el plenario, el otro sector que pretendería iniciar acciones es la Corriente Federal que lidera el bancario Sergio Palazzo. Ambos sectores se mostraron juntos en los días previos al plenario y dan señales de pretender junto a la CTA de los Trabajadores y otros espacios gremiales y sociales conformar un frente de lucha, al viejo estilo del MTA que lideró en los noventa Hugo Moyano. Sin embargo, hasta ahora esa posibilidad no ha pasado de gestos, ambos sectores se han mostrado orgánicos a las decisiones de la CGT.
La presencia de los gremios del MASA, que orgánicamente no forman parte de la CGT, fue la mayor novedad del plenario. Este grupo, conducido por el histórico dirigente del gremio de peones de taxi Viviani, tiene entre sus filas sindicatos de gran peso como los ferroviarios de la Unión Ferroviaria, los mecánicos del SMATA, los trabajadores de la energía eléctrica de Luz y Fuerza, entre otros. Por lo cual no es menor su presencia y es una demostración de unidad ante un gobierno amenazante. Los sindicatos oficialistas de las 62 organizaciones conducidos por el sindicato de trabajadores rurales del fallecido Momo Venegas a pesar del acercamientos que tuvieron con la CGT en los días previos no se hicieron presentes.
El sector que logró imponerse fueron los Gordos que reúne al sindicato de comercio, sanidad, alimentación, entre otros. Este grupo logró traccionar a los Independientes, sector integrado por el sindicato de la construcción, los estatales de UPCN, entre otros. Este último grupo se había mostrado en Plaza de Mayo convocando a un plan de lucha del cual prontamente se bajó luego de que Macri echara a su hombre de la Superintendencia de Salud. Los Gordos y los Independiente son gremios tendientes al oficialismo, durante el kirchnerismo formaron parte de la CGT oficialista de Caló. Tras ellos se encolumnaron, el resto de los gremios como los barrionuevistas que ayer definieron negociar los convenios colectivos abriendo la puerta a una reforma laboral a cuentagotas y por sectores; y cerrando la posibilidad de accionar plan de lucha que saque del letargo a la CGT y la vuelva protagonista en estos duros tiempos para el pueblo trabajador empobrecido por la política económica neoliberal del gobierno.
http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/10/06/argentina-las-manos-arriba-la-cgt-negociara-una-flexibilizacion-laboral/
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