Por Maylín Vidal *
Buenos Aires (PL) Rafael Correa sueña con la Patria Grande, una América Latina unida, fuerte, con mayor equidad y justicia social para todos, y esa es una de sus luchas desde que se lanzó a la carrera política en Ecuador.
Buenos Aires (PL) Rafael Correa sueña con la Patria Grande, una América Latina unida, fuerte, con mayor equidad y justicia social para todos, y esa es una de sus luchas desde que se lanzó a la carrera política en Ecuador.
Esa deuda pendiente de los grandes próceres lo trae de nuevo a la batalla desde que dejó la presidencia de su país el pasado año, una cruzada que desde el rol de líder político en el continente asume con entereza y con la cual le envía un mensaje a aquellos desesperanzados que ven un panorama oscuro en el continente: la lucha sigue en pie.
Tenía decidido retirarse de la política y se fue a Bélgica, donde vive junto a su familia, pero la situación por la que atraviesa el continente no se lo permite, sabe que tiene que estar a la vanguardia.
A Argentina llegó el 20 de marzo procedente de Brasil tras participar en un evento en la frontera entre esa nación y Uruguay junto a otros grandes impulsores de transformaciones sociales para sus países.
Entre estos sobresalieron Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rousseff (2011-2016), de Brasil, y José Mujica (2010-2015), de Uruguay.
Desde Rosario hasta Buenos Aires, Correa no paró un instante en su intensa visita. Estuvo en la Universidad de Rosario, donde fue distinguido con el Doctorado Honoris Causa y ofreció una charla repleta de jóvenes que lo escucharon atentos.
En la capital vivió algo similar, fue distinguido con otro Doctorado, el de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), el número 18 de su carrera política y el quinto que le confiere una casa de altos estudios en Argentina.
Permanecer cerca de Correa es como estar al lado de un gran amigo con el que te sientes protegido. Resulta sencillo, brillante, modesto, prefiere incluso que lo llamen Rafael, a los títulos honorarios le resta importancia.
Quizás por eso es que, con el carismático líder -locuaz y con su verbo filoso para responder hasta las preguntas más picantes de la prensa-, la gente se siente tan identificada.
Tiene la paciencia y la gentileza de tomarse fotos con todo aquel que se le acerca pese al desbordante maremoto que se le viene encima en cada lugar visitado y así quedó demostrado en este viaje.
'Te necesitamos presidente, te necesitamos, eres nuestra esperanza', le gritaban en cada espacio que estuvo, en los que compartió con la expresidenta Cristina Fernández y otros líderes políticos, y por supuesto hizo una de las cosas que más le gusta, dar conferencias, porque la pedagogía, dice, 'es parte de mí. Amo la Academia'.
Vamos a volver para retomar la construcción pendiente de la Patria Grande, vamos a volver como proyecto, reconstruyendo en cada uno de nuestros países ese pueblo ciudadano que enfrente con éxito el poder de las corporaciones mediáticas y económicas y de las minorías del privilegio, dijo aquí en una de sus intervenciones.
Volveremos como organización, con unidad, sin sectarismos, con firmeza en nuestras convicciones para seguir haciendo justicia social, agregó.
'Unidos o dominados, esa sigue siendo la disyuntiva histórica, queridos jóvenes', remarcó en la conferencia que brindó en la UMET, donde por más de una hora habló de globalización, neoliberalismo, pero sobre todo de la dignidad del trabajo humano.
Y también dejó otro claro mensaje de aliento y firmeza tras subrayar que hoy se viven tiempos oscuros, duros, con gravísimos retrocesos. 'La restauración conservadora y neoliberal está en pleno despliegue, con su larga ristra de despojos, violencias y persecuciones, aunque vemos que su hegemonía política comienza a agrietarse en todas partes'.
Las derechas que se imponen, advirtió, recurren al contubernio con los factores de poder mediante el golpe mediático, judicial, parlamentario, o aquellos que llegan al gobierno por la vía electoral, todos comparten un programa y cuentan con procedimientos y herramientas similares.
Pero más allá de todo eso fue enfático al enviar una esperanza remarcada con una frase del fallecido presidente argentino Juan Domingo Perón: cuando los pueblos agotan su paciencia hacen tronar el escarmiento. El movimiento popular se recompone y el escarmiento popular no tardará en llegar, manifestó.
Para este líder sudamericano del siglo XXI, no podrá haber justicia social sin proteger la dignidad intrínseca del trabajo humano, lo contrario, dice, del paradigma neoliberal, la lucha hoy es lograr la unidad latinoamericana para poder enfrentar estos tiempos convulsos.
Y una de las batallas por la que hay que luchar, a su juicio, es por cambiar y mejorar la comunicación social y lograr tener mejores medios de prensa que no transmitan antivalores.
Los medios de comunicación proveen derecho y un derecho es algo que nadie te lo puede quitar, cuando hay conflicto entre proveer el derecho y el fin de lucro prevalece por definición el fin de lucro, eso es lo que ha pasado, dijo en respuesta a una pregunta de Prensa Latina durante un encuentro con periodistas desde la UMET.
No es solo lucro económico sino político, poder político, subrayó. 'Los medios son un poder sin contrapoder y eso no es bueno para la democracia, todos los poderes deben ser controlados por la sociedad por medio de leyes o tener un equilibrio'.
El líder político y estadista ecuatoriano significó que un gran paso para revertir esto es cambiar y mejorar la comunicación social. Cómo lograrlo, dijo, democratizando la propiedad de los medios.
A los jóvenes le dejó varios mensajes: prepárense en la universidad, con ciencia y con conciencia, con rigurosidad y compromiso, con razón y con corazón para transformar la sociedad.
En su visita a Argentina, Correa habló sin tapujos de múltiples temas en varios medios de prensa, dialogó con las nuevas y veteranas generaciones y hasta se animó para cantarle al Che la inmortal pieza Hasta siempre Comandante, de Carlos Puebla, en Rosario y en Buenos Aires.
'Infinitas gracias a Rosario, Santa Fe, Buenos Aires. Nos recibieron mejor que cuando era presidente. Volvimos con el corazón repleto de gratitud e ilusiones. ÂíHasta la victoria siempre!', escribió en twitter tras su regreso a Bélgica el 25 de marzo.
arb/may
*Corresponsal de Prensa Latina en Argentina.
Tenía decidido retirarse de la política y se fue a Bélgica, donde vive junto a su familia, pero la situación por la que atraviesa el continente no se lo permite, sabe que tiene que estar a la vanguardia.
A Argentina llegó el 20 de marzo procedente de Brasil tras participar en un evento en la frontera entre esa nación y Uruguay junto a otros grandes impulsores de transformaciones sociales para sus países.
Entre estos sobresalieron Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rousseff (2011-2016), de Brasil, y José Mujica (2010-2015), de Uruguay.
Desde Rosario hasta Buenos Aires, Correa no paró un instante en su intensa visita. Estuvo en la Universidad de Rosario, donde fue distinguido con el Doctorado Honoris Causa y ofreció una charla repleta de jóvenes que lo escucharon atentos.
En la capital vivió algo similar, fue distinguido con otro Doctorado, el de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), el número 18 de su carrera política y el quinto que le confiere una casa de altos estudios en Argentina.
Permanecer cerca de Correa es como estar al lado de un gran amigo con el que te sientes protegido. Resulta sencillo, brillante, modesto, prefiere incluso que lo llamen Rafael, a los títulos honorarios le resta importancia.
Quizás por eso es que, con el carismático líder -locuaz y con su verbo filoso para responder hasta las preguntas más picantes de la prensa-, la gente se siente tan identificada.
Tiene la paciencia y la gentileza de tomarse fotos con todo aquel que se le acerca pese al desbordante maremoto que se le viene encima en cada lugar visitado y así quedó demostrado en este viaje.
'Te necesitamos presidente, te necesitamos, eres nuestra esperanza', le gritaban en cada espacio que estuvo, en los que compartió con la expresidenta Cristina Fernández y otros líderes políticos, y por supuesto hizo una de las cosas que más le gusta, dar conferencias, porque la pedagogía, dice, 'es parte de mí. Amo la Academia'.
Vamos a volver para retomar la construcción pendiente de la Patria Grande, vamos a volver como proyecto, reconstruyendo en cada uno de nuestros países ese pueblo ciudadano que enfrente con éxito el poder de las corporaciones mediáticas y económicas y de las minorías del privilegio, dijo aquí en una de sus intervenciones.
Volveremos como organización, con unidad, sin sectarismos, con firmeza en nuestras convicciones para seguir haciendo justicia social, agregó.
'Unidos o dominados, esa sigue siendo la disyuntiva histórica, queridos jóvenes', remarcó en la conferencia que brindó en la UMET, donde por más de una hora habló de globalización, neoliberalismo, pero sobre todo de la dignidad del trabajo humano.
Y también dejó otro claro mensaje de aliento y firmeza tras subrayar que hoy se viven tiempos oscuros, duros, con gravísimos retrocesos. 'La restauración conservadora y neoliberal está en pleno despliegue, con su larga ristra de despojos, violencias y persecuciones, aunque vemos que su hegemonía política comienza a agrietarse en todas partes'.
Las derechas que se imponen, advirtió, recurren al contubernio con los factores de poder mediante el golpe mediático, judicial, parlamentario, o aquellos que llegan al gobierno por la vía electoral, todos comparten un programa y cuentan con procedimientos y herramientas similares.
Pero más allá de todo eso fue enfático al enviar una esperanza remarcada con una frase del fallecido presidente argentino Juan Domingo Perón: cuando los pueblos agotan su paciencia hacen tronar el escarmiento. El movimiento popular se recompone y el escarmiento popular no tardará en llegar, manifestó.
Para este líder sudamericano del siglo XXI, no podrá haber justicia social sin proteger la dignidad intrínseca del trabajo humano, lo contrario, dice, del paradigma neoliberal, la lucha hoy es lograr la unidad latinoamericana para poder enfrentar estos tiempos convulsos.
Y una de las batallas por la que hay que luchar, a su juicio, es por cambiar y mejorar la comunicación social y lograr tener mejores medios de prensa que no transmitan antivalores.
Los medios de comunicación proveen derecho y un derecho es algo que nadie te lo puede quitar, cuando hay conflicto entre proveer el derecho y el fin de lucro prevalece por definición el fin de lucro, eso es lo que ha pasado, dijo en respuesta a una pregunta de Prensa Latina durante un encuentro con periodistas desde la UMET.
No es solo lucro económico sino político, poder político, subrayó. 'Los medios son un poder sin contrapoder y eso no es bueno para la democracia, todos los poderes deben ser controlados por la sociedad por medio de leyes o tener un equilibrio'.
El líder político y estadista ecuatoriano significó que un gran paso para revertir esto es cambiar y mejorar la comunicación social. Cómo lograrlo, dijo, democratizando la propiedad de los medios.
A los jóvenes le dejó varios mensajes: prepárense en la universidad, con ciencia y con conciencia, con rigurosidad y compromiso, con razón y con corazón para transformar la sociedad.
En su visita a Argentina, Correa habló sin tapujos de múltiples temas en varios medios de prensa, dialogó con las nuevas y veteranas generaciones y hasta se animó para cantarle al Che la inmortal pieza Hasta siempre Comandante, de Carlos Puebla, en Rosario y en Buenos Aires.
'Infinitas gracias a Rosario, Santa Fe, Buenos Aires. Nos recibieron mejor que cuando era presidente. Volvimos con el corazón repleto de gratitud e ilusiones. ÂíHasta la victoria siempre!', escribió en twitter tras su regreso a Bélgica el 25 de marzo.
arb/may
*Corresponsal de Prensa Latina en Argentina.
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