CELAG
Uruguay tiene, al menos, dos grandes vecinos tan complicados como imprevisibles: Brasil y Argentina, cuyos panoramas generales empeoran con el pasar de los días pese -o gracias- a las políticas de sus respectivos gobiernos. Si bien en los últimos años Uruguay ha reducido su dependencia de ambos países al diversificar su economía, los riesgos de contagio parecen seguir latentes si se produce un gran estornudo.
Esta situación explica la reducción de las expectativas de crecimiento. Si en 2017 la economía experimentó una expansión del 2,7%, para 2018 el desempeño no sobrepasará el 2,5% pese a que el Gobierno, a inicios de año, se había fijado una meta de 3%. Desde el Ministerio de Economía, el recorte ha sido calificado de “realista”, dado el escenario de volatilidad.
Y es cierto, la economía crece. De confirmarse el crecimiento, este 2018 la economía uruguaya enlazará un ciclo de expansión ininterrumpida de 16 años. Sin embargo, a pesar del crecimiento, este:
- Lo hace de forma asimétrica entre sectores.
- Se concentra en otros de escaso derrame.
- Presenta debilidad en dos motores económicos clave, como el empleo y la inversión.
Según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), para junio de 2018 la tasa de desempleo era del 7,9% de la población económicamente activa, dos décimas menos que el 8,1% registrado en abril y mayo.
Sin embargo, dado el margen de error de la Encuesta Continua de Hogares, se recomienda una mirada comparativa con otros indicadores laborales, por ejemplo, los números de ocupación:
- La tasa de empleo promedio descendió de 58,1% a 56,9% en el primer trimestre de 2018, respecto al mismo período del año anterior.
- Esto representó una caída de casi 25 mil en el número de ocupados.
PobrezaParadójicamente, pese al deterioro de los números de empleo, la pobreza sigue decreciendo en Uruguay.
De acuerdo con datos del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), la cantidad de personas por debajo de la línea de pobreza pasó de 9,4% en 2016 a 7,9% en 2017, mientras que la pobreza de los hogares descendió un punto porcentual y se situó en 5,2%.
El descenso responde a dos razones fundamentales:
- Aumento de ingresos y, por tanto, de la capacidad de compra de los hogares (algunos por debajo de la línea de la pobreza) con respecto a los precios. Hay que resaltar que el salario real crece a un ritmo de 3% anual.
- Variación positiva en el nivel de ocupación y/o negativa en el desempleo de las personas con menor nivel socioeconómico
De acuerdo al documento, entre 2004 y 2017 más de la mitad de los hogares (56,6%) tuvo movilidad ascendente, es decir, mejoró sus ingresos y su estrato social, mientras que sólo un 38,1% de los hogares no modificó su estrato social y sólo el 5,2% tuvo movilidad descendente.
Asimismo, el estudio indica que también hubo mejoras sobre los logros educativos y el acceso a la propiedad de la vivienda; sin embargo, se constata una caída del apoyo a políticas públicas que apunten a la redistribución.
Reza el dicho: cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo. Uruguay está lejos de la fatalidad, pero no por ello deja de ser menos vulnerable. Es pertinente fijar una alerta sobre la inercia del mercado laboral, teniendo, además, en cuenta el nuevo ciclo electoral que se abre en el país el próximo año.
Crismar Lujano, investigadora CELAG.
Fuente: http://www.celag.org/la-economia-de-uruguay-a-prueba/
https://www.rebelion.org/noticia.php?id=245638
Periódico Alternativo publicó esta noticia siguiendo la regla de creative commons. Si usted no desea que su artículo aparezca en este blog escríbame para retirarlo de Inmediato



No hay comentarios.:
Publicar un comentario