Por Deisy Francis Mexidor *
La Habana, (Prensa Latina) Canadá y la Unión Europea (UE) ratificaron que son parte de una fuerte alianza estratégica y seguirán ampliando la cooperación a fin de alcanzar un mayor crecimiento económico.
La Habana, (Prensa Latina) Canadá y la Unión Europea (UE) ratificaron que son parte de una fuerte alianza estratégica y seguirán ampliando la cooperación a fin de alcanzar un mayor crecimiento económico.
'Justin (Trudeau), eres el mejor amigo de Europa', fueron las palabras del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, al cierre la cumbre efectuada en la ciudad de Montreal, provincia de Quebec, y quizás constituye el mejor 'piropo' para dibujar las coincidencias.
En una declaración conjunta, Tusk y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, señalaron 'la amplia y profunda relación' entre las partes.
Seguiremos profundizando nuestra cooperación para lograr un crecimiento económico que beneficie a todos, combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente, subrayó el texto.
Además, ambos manifestaron sus puntos de vista comunes en cuanto a 'promover la paz y la seguridad internacional, así como la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer', acotó la declaración.
Segundo socio comercial y de inversión más importante de Canadá, la UE es un aliado principal en muchos asuntos de política exterior y seguridad internacional.
Algunas evaluaciones de la prensa dan cuenta de que los temas en los cuales hubo plena sintonía fueron el vinculado al beneficio que supone ya el acuerdo comercial entre las dos orillas (CETA), así como la necesidad de salvar y reforzar la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Incluso, para varios analistas no pasó por alto la frase que Tusk dedicó a Trudeau tras la cumbre bilateral del 17 y 18 de julio; ¿por qué Canadá y no Estados Unidos ocupa el lugar de 'mejor amigo de Europa?', se preguntaron.
Una semana antes de la cita, el primer ministro ya había anticipado con similares términos al del presidente del Consejo Europeo que 'Canadá y la UE son socios cercanos, aliados y amigos'.
Por lo que tantos elogios de un lado y de otro quizás presagie el comienzo de un cambio estratégico, especulan los observadores.
Tal vez una de esas transformaciones es la urgencia de potenciar la OMC y salvar el multilateralismo comercial, avanzando en numerosas áreas sin la presencia de Estados Unidos.
Quizás esa 'conexión' quedó a flor de piel en la recién pasada cumbre del G20, celebrada a finales de junio en Osaka, Japón.
Reportes periodísticos destacaron que en las reuniones de coordinación de los socios de la UE, Trudeau se sentó a la mesa y fue el único miembro de un país no europeo en hacerlo.
Asimismo, la UE y Canadá establecieron una Asociación Oceánica para mejorar la conservación y el uso sostenible de los océanos, la cual incluye compromisos claros para combatir los efectos negativos de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), la contaminación marina y el cambio climático.
También contribuirá a facilitar el desarrollo sostenible de los sectores marino y marítimo y la aplicación del Programa de Desarrollo Sostenible para 2030, en particular el objetivo 14 de ese plan de la ONU.
'Los grandes retos a los que se enfrentan nuestros océanos han sido una de las prioridades de mi mandato, desde el cambio climático hasta la contaminación plástica y la pesca ilegal', apuntó Karmenu Vella, Comisario Europeo de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca.
Según Vella, en el escenario actual 'ningún país, ni región, puede abordar estos problemas por sí solo' y las partes están 'abriendo camino hacia unos océanos más sanos'.
TRUDEAU QUERÍA SEDUCIR CON EL CETA
Según anticipaban medios locales, Trudeau quería seducir a los europeos con el Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Canadá (CETA, siglas en inglés de Comprehensive Economic and Trade Agreement) y hasta cierto punto lo logró.
El acuerdo entró en vigor casi totalmente de forma provisional en septiembre de 2017 y hasta la fecha lo ratificaron 13 Estados miembros de la UE y Canadá.
Durante la Cumbre en Montreal, ambas partes se comprometieron a aplicarlo plenamente, pues desde su arrancada potenció el crecimiento y el empleo a ambos lados del Atlántico.
Los defensores del CETA esperan que el convenio impulse el comercio bilateral, elimine buena parte de las trabas arancelarias y administrativas e impulse una progresiva liberalización de servicios.
A su vez, se beneficiarían con una simplificación del acceso a los mercados recíprocos de contrataciones públicas.
Para Trudeau, quien ha promocionado este proyecto en medio del contexto electoral canadiense, el CETA resulta mucho más que la eliminación de obstáculos comerciales y la apertura de nuevos mercados, 'es un referente para nuevos tratados comerciales'.
Sin embargo, hay polémicas en el sector rural canadiense, mientras agricultores y activistas de Francia expresan una fuerte oposición al CETA, que se someterá a votación en la Asamblea Nacional.
Recientes movilizaciones en París, organizadas por la Coordinación Rural y con la presencia de integrantes del movimiento Chalecos Amarillos, denunciaron que el acuerdo será 'una verdadera catástrofe económica y social' para los agricultores y criadores de Francia y la UE.
Algunas fuentes aseguran que Trudeau ha presionado al presidente francés, Emmanuel Macron, durante más de un año para que presente el proyecto de ley del CETA ante la Asamblea Nacional.
Sindicatos agrícolas galos estiman que mediante el CETA llegarían a Europa unas 65 mil toneladas de carne bovina y unas 85 mil de porcina, afectando a los productores nacionales, hecho que provocaría la reducción de empleos en esa parte del mundo.
A su vez, los ecologistas también rechazan la propuesta comercial, bajo el argumento de que entrarían no solo en ese país sino en el resto del Viejo continente, productos que son el resultado de sustancias fitosanitarias prohibidas por su impacto ambiental.
Desde su puesta en marcha, las exportaciones de la UE a Canadá aumentaron 15 por ciento, en opinión de un funcionario europeo, citado por la prensa local.
Entretanto, las exportaciones canadienses a la UE crecieron 7,0 por ciento en 2018 en comparación con el año anterior, a tono con estadísticas de Ottawa.
El acuerdo representa 510 millones de personas en la Unión Europea y 35 millones del país norteamericano. Quienes lo aplauden, creen en general que significaría una victoria para el orden comercial internacional, bajo tensión debido a los desenfrenos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
arb/dfm
*Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.
En una declaración conjunta, Tusk y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, señalaron 'la amplia y profunda relación' entre las partes.
Seguiremos profundizando nuestra cooperación para lograr un crecimiento económico que beneficie a todos, combatir el cambio climático y proteger el medio ambiente, subrayó el texto.
Además, ambos manifestaron sus puntos de vista comunes en cuanto a 'promover la paz y la seguridad internacional, así como la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer', acotó la declaración.
Segundo socio comercial y de inversión más importante de Canadá, la UE es un aliado principal en muchos asuntos de política exterior y seguridad internacional.
Algunas evaluaciones de la prensa dan cuenta de que los temas en los cuales hubo plena sintonía fueron el vinculado al beneficio que supone ya el acuerdo comercial entre las dos orillas (CETA), así como la necesidad de salvar y reforzar la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Incluso, para varios analistas no pasó por alto la frase que Tusk dedicó a Trudeau tras la cumbre bilateral del 17 y 18 de julio; ¿por qué Canadá y no Estados Unidos ocupa el lugar de 'mejor amigo de Europa?', se preguntaron.
Una semana antes de la cita, el primer ministro ya había anticipado con similares términos al del presidente del Consejo Europeo que 'Canadá y la UE son socios cercanos, aliados y amigos'.
Por lo que tantos elogios de un lado y de otro quizás presagie el comienzo de un cambio estratégico, especulan los observadores.
Tal vez una de esas transformaciones es la urgencia de potenciar la OMC y salvar el multilateralismo comercial, avanzando en numerosas áreas sin la presencia de Estados Unidos.
Quizás esa 'conexión' quedó a flor de piel en la recién pasada cumbre del G20, celebrada a finales de junio en Osaka, Japón.
Reportes periodísticos destacaron que en las reuniones de coordinación de los socios de la UE, Trudeau se sentó a la mesa y fue el único miembro de un país no europeo en hacerlo.
Asimismo, la UE y Canadá establecieron una Asociación Oceánica para mejorar la conservación y el uso sostenible de los océanos, la cual incluye compromisos claros para combatir los efectos negativos de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), la contaminación marina y el cambio climático.
También contribuirá a facilitar el desarrollo sostenible de los sectores marino y marítimo y la aplicación del Programa de Desarrollo Sostenible para 2030, en particular el objetivo 14 de ese plan de la ONU.
'Los grandes retos a los que se enfrentan nuestros océanos han sido una de las prioridades de mi mandato, desde el cambio climático hasta la contaminación plástica y la pesca ilegal', apuntó Karmenu Vella, Comisario Europeo de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca.
Según Vella, en el escenario actual 'ningún país, ni región, puede abordar estos problemas por sí solo' y las partes están 'abriendo camino hacia unos océanos más sanos'.
TRUDEAU QUERÍA SEDUCIR CON EL CETA
Según anticipaban medios locales, Trudeau quería seducir a los europeos con el Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Canadá (CETA, siglas en inglés de Comprehensive Economic and Trade Agreement) y hasta cierto punto lo logró.
El acuerdo entró en vigor casi totalmente de forma provisional en septiembre de 2017 y hasta la fecha lo ratificaron 13 Estados miembros de la UE y Canadá.
Durante la Cumbre en Montreal, ambas partes se comprometieron a aplicarlo plenamente, pues desde su arrancada potenció el crecimiento y el empleo a ambos lados del Atlántico.
Los defensores del CETA esperan que el convenio impulse el comercio bilateral, elimine buena parte de las trabas arancelarias y administrativas e impulse una progresiva liberalización de servicios.
A su vez, se beneficiarían con una simplificación del acceso a los mercados recíprocos de contrataciones públicas.
Para Trudeau, quien ha promocionado este proyecto en medio del contexto electoral canadiense, el CETA resulta mucho más que la eliminación de obstáculos comerciales y la apertura de nuevos mercados, 'es un referente para nuevos tratados comerciales'.
Sin embargo, hay polémicas en el sector rural canadiense, mientras agricultores y activistas de Francia expresan una fuerte oposición al CETA, que se someterá a votación en la Asamblea Nacional.
Recientes movilizaciones en París, organizadas por la Coordinación Rural y con la presencia de integrantes del movimiento Chalecos Amarillos, denunciaron que el acuerdo será 'una verdadera catástrofe económica y social' para los agricultores y criadores de Francia y la UE.
Algunas fuentes aseguran que Trudeau ha presionado al presidente francés, Emmanuel Macron, durante más de un año para que presente el proyecto de ley del CETA ante la Asamblea Nacional.
Sindicatos agrícolas galos estiman que mediante el CETA llegarían a Europa unas 65 mil toneladas de carne bovina y unas 85 mil de porcina, afectando a los productores nacionales, hecho que provocaría la reducción de empleos en esa parte del mundo.
A su vez, los ecologistas también rechazan la propuesta comercial, bajo el argumento de que entrarían no solo en ese país sino en el resto del Viejo continente, productos que son el resultado de sustancias fitosanitarias prohibidas por su impacto ambiental.
Desde su puesta en marcha, las exportaciones de la UE a Canadá aumentaron 15 por ciento, en opinión de un funcionario europeo, citado por la prensa local.
Entretanto, las exportaciones canadienses a la UE crecieron 7,0 por ciento en 2018 en comparación con el año anterior, a tono con estadísticas de Ottawa.
El acuerdo representa 510 millones de personas en la Unión Europea y 35 millones del país norteamericano. Quienes lo aplauden, creen en general que significaría una victoria para el orden comercial internacional, bajo tensión debido a los desenfrenos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
arb/dfm
*Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.
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