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30 septiembre 2019

El inexplicado viaje de Errejón



Nunca he entrado en el juego de llamar errejonistas o pablistas a quienes se sitúan al lado de uno u otro fundador de Podemos. Siempre me ha parecido que es una forma simplista de marcar el territorio del debate o bien de exhibir una especie de lealtad a la totalidad de cada personaje. En mi caso, con cerca de cincuenta años de actividad política no estoy para semejantes tonterías. Sin embargo, siempre me ha interesado identificar las diferencias política de Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, pero también sus coincidencias o acuerdos.

Desde que escribí el primer artículo sobre Podemos, “Una luz en la oscuridad”, al poco de su fundación, hasta el último titulado “El jardín de las plantas carnívoras” escrito y publicado en estos días, he procurado entender los distintos Podemos, sus puntos fuertes y los débiles; su proyecto político para un nuevo país; sus posiciones sobre el conflicto en Catalunya, punto en el que discrepo con algunas de las posiciones tomadas por parecerme poco comprometidas con el derecho democrático a decidir. Puedo decir asimismo que en ocasiones he puesto por escrito y publicado mis críticas, siempre desde el entendido que la participación crítica no es menos leal que el seguidismo, sino todo lo contrario. Así por ejemplo lo he hecho cuando no se aceptó la propuesta de una vicepresidencia y tres ministerios. No hacerlo creo que fue un error, por más que se diga que no tenían presupuesto y competencias suficientes. La izquierda alternativa cuando puede entrar en el gobierno debe hacerlo –salvo en casos muy excepcionales-. No debe ser indulgente consigo misma.

Lo cierto es que he simpatizado más con las tesis políticas de Errejón, al considerarlo más coherente con la idea de transversalidad, algo que desde mi enfoque no anula el eje izquierda/derecha, pero lo corrige y complementa de modo decisivo, en una ápoca en la que la clase obrera tradicional ha dejado paso a una multitud (no voy con Negri) diversa y compleja. Así por ejemplo observé que en Vistalegre II se dio un giro hacia una alianza preferencial con Izquierda Unida, fuerza política a la que respeto por su trayectoria de lucha, pero cuyo modelo considero agotado en el tiempo que vivimos. Sí, la transversalidad pienso que encaja bien con la necesidad de romper ese marco ya casi metafísico de izquierda/derecha que ni siquiera asusta a los poderes fácticos, por previsible.

Pero no, este tema no es el motivo de mi carta. A lo que voy es a reconocer que he estado más cerca de Errejón que de Iglesias. Sin embargo, hoy mi enmienda a la totalidad de Más Madrid primero y Más País después, es una denuncia a las incongruencias del propio Errejón. ¿Hubiera aceptado él un Podemos sin primarias, sin programa, sin bases funcionando de modo organizado? ¿Hubiera aceptado un Podemos apoyado únicamente en una figura mediática que es presentada como salvadora por sus seguidores que lo jalean, más por malestares personales acumulados que por proyecto político?

Siento que quienes han empujado a Errejón a la contienda electoral de una manera tan precipitada, encomendándose a su brillantez personal y a que le harán la campaña gratis, le han hecho un flaco favor. De momento alguien (no sé que alguien) ha logrado el objetivo de extender la división por las confluencias, no como resultado de un debate de líneas políticas, sino de hacer de la destrucción de Unidas Podemos un objetivo en sí mismo, por cierto coincidente con el deseo del PSOE.

No tocaba ahora desatar semejante tsunami que puede dar satisfacción personal pero contribuye muy poco a la salud estratégica de la izquierda alternativa.

Este paso dado por Errejón es negativo, aunque se presente con el argumento de combatir la abstención. De momento esto es sólo una promesa, mientras que lo cierto es ya la multiplicación de las divisiones. El segundo argumento habla de facilitar la gobernabilidad y debe ser desnudado para entender bien lo que de verdad quiere decir. Y lo que quiere decir es que Más País se propone ser funcional a un acuerdo con el PSOE de manera diametralmente opuesta a la manera de Unidas Podemos. Claro está que lo hará a cambio de acuerdos programáticos, no gratis, pero serán acuerdos cómodos para el PSOE, alejados de las propuestas de Unidas Podemos. Ahora se trata, básicamente, de ceder a las condiciones del PSOE para hacer más fácil la presidencia de Sánchez, aunque con ello se ponga a la izquierda alternativa al servicio del social-liberalismo. Justamente esta diferencia de comportamiento o posición ante el PSOE, con respecto a la llevada por UP es lo que justifica las prisas de Más País y de Errejón. Creo que Errejón debe explicar porque en cuestión de horas pasó del “sería muy precipitado” a la decisión de participar en estas elecciones. ¿Qué pasó entre medias? ¿Cuesta tanto decir las cosas claras?

Por cierto, yo sigo interesado en la idea-fuerza de la transversalidad y seguiré explorando en diferentes experiencias. Errejón no, su funcionalidad determinada por las necesidades del PSOE cierra toda posibilidad a un proyecto de los de abajo frente a los de arriba. El propio PSOE está más arriba que abajo, por más que su electorado sufra paro, desahucios y adelgazamiento del estado del bienestar-

Probablemente el daño ya está hecho. Pero esta no era la épica que necesitábamos. Era otro el momento, las formas y los contenidos, para dar un paso que no pudiera ser calificado de pequeña o de gran venganza.



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