
Po Juan Guahán, Resumen Latinoamericano 17 de julio de 2022
Semana de muchos y variados reclamos, matizados con anuncios y preparación de otros aun mayores. Falta de recursos y las luchas que se vienen. Crisis alimentaria se ahonda sin solución a la vista.
La fecha patria del 9 de Julio no trajo tranquilidad. Todo lo contrario. A partir de ese día se fueron desencadenando acontecimientos, que no por esperados dejaron de conmovernos.
La renuncia de quien se suponía que era el poderoso Ministro de Economía fue la principal señal. Martín Guzmán había llegado a ese cargo de la mano de Joseph Stiglitz, un economista keynesiano que llegó a ser primer vicepresidente del Banco Mundial. A nuestra cholula dirigencia política le pareció suficiente título para entregarle el manejo de la economía. Tal vez nunca se sepa si vino a buscar soluciones favorables a nuestro país o si su objetivo principal fue cubrir las espaldas de los funcionarios del FMI, firmantes del fraudulento endeudamiento que había tomado Mauricio Macri, para vergüenza de su función institucional y sacrificio de las grandes mayorías.
La nueva Ministra de Economía llegó rodeada de expectativas que le daban un halo de fortaleza que se disolvió más rápidamente que la blancura de las heladas que acompañaron la llegada del invierno. La señora Silvina Batakis venía con el pergamino de haber sido Ministra de Economía de un “gobierno peronista” (“peronista” como su jefe Daniel Scioli). Pero al momento de irse conociendo sus primeras medidas ellas traían sonoridades que las colocaban más cerca del pensamiento del renunciante Guzmán que de las aspiraciones del promedio de los peronistas, que las padecerían.
Debilitado el apoyo de quienes se supone que eran los “propios”, quedaba la posibilidad que en los portavoces del mercado tuviera una mejor recepción. Pero, de ese costado de la tribuna, vinieron más palos que aplausos. De allí en más, sus decisiones parecían más cerca de quien se propone “aguantar” que la de aquellos que piensan en alguna forma de continuidad o reelección.
De esta situación nacen los ejes de las próximas decisiones: del gobierno, de la oposición y de las luchas que preocupan al Ejecutivo, particularmente ante la escasez de recursos para seguir con las políticas que serían de su agrado.
LA FALTA DE RECURSOS
Las dificultades para reunir los recursos necesarios para mantener las políticas actuales se han constituido en el eje de los problemas que hoy acechan al gobierno. Un peronismo acostumbrado a gobernar cuando no faltan recursos.
Esas restricciones abarcan al dólar pero también se hacen sentir respecto del peso.
Antes de avanzar en estos señalamientos conviene recordar que el kirchnerismo se caracterizó, en los tiempos de las vacas gordas, en una redistribución de mayores recursos. Ahora tiene que gobernar bajo situaciones claramente opuestas. Tiene que hacerlo en medio de estas restricciones. Carente de voluntad política para torcer el rumbo de la economía, poniéndola al servicio de las mayorías, inclina la cabeza y queda en manos del poder económico y sus intereses.
Las políticas del gobierno se proclaman incapaces de responder a las vastas demandas populares. Declara no estar en condiciones para poner en marcha alguna forma de Ingreso Universal. En función de ello solo puede atender a una mínima parte de los sectores más vulnerables, los que fueron su natural base social. Los planes Potenciar Trabajo llegan a menos de un millón y medio de personas, sobre una cifra de personas con dificultades para sobrevivir que ronda los 9 millones. Aún para esa reducida proporción de beneficiarios no logra mantener el ritmo de incremento de la inflación.
Respecto a los sectores medios está lejos de satisfacer sus demandas. Por el contrario diariamente toma medidas que los alejan del gobierno. A partir del jueves aumentaron los impuestos a las compras de bienes y servicios fuera del país. Esta medida se extiende a ciertos consumos de aplicaciones de Netflix, Amazon y otras empresas semejantes, utilizadas por estos sectores.
La aplicación de ciertas medidas, condenadas por gran parte de la población, le restan credibilidad. En este sentido una de las más sentidas es la confirmación del Plan de Ajuste (aunque prefieran no usar esa palabra) oportunamente firmado con el FMI, el aumento de las tasas de interés y la segmentación de las tarifas, entre otras.
Las restricciones para contar con los dólares suficientes para mantener funcionando a pleno la economía están trayendo oscuras señales desde varios sectores productivos. La necesidad de contar con recursos para pagar a los barcos que traen gas está influyendo para que más de uno confíe en que los fríos se vayan lo más rápido posible.
Mientras tanto la sociedad transita por una situación que nos acerca a la mentada frase de “bailando en la cubierta del Titanic”.
El “dólar barato” y lo que se denomina como el “factor nunca más” (la posibilidad que por largo tiempo esta situación no se vuelva a repetir) ha transformado a nuestro país en la sede de un Festival de shows artísticos extranjeros. Aquí, en medio de esta crisis se venden más entradas para ver espectáculos con artistas mundiales que los que vende Brasil, con una población 4 veces mayor, o Gran Bretaña, con todo su poderío económico. Coldplay; Guns N’Roses; Joan Manuel Serrat; Michael Bublé; Demi Lovato, son algunos de los nombres que desfilarán por las canchas de River y Vélez o el Movistar Arena, antes de fin de año. Según el Banco Central los dólares para pagar esas actuaciones y las trasferencias de jugadores de fútbol que vienen del exterior no provienen de fondos estatales, sino de los productores o de los clubes.
Tampoco sobran los pesos para pagar, a sus respectivos vencimientos, diversos bonos que vencen en los próximos tiempos. La cifra total ronda los 500 mil millones de pesos, la mitad de los cuales lo tienen organismos vinculados al Estado, por lo cual serán renovados. Un 25% -aproximadamente- es posible que se logre refinanciarlo, pero siempre queda ese otro 25% que habrá que pagar y ya están las autoridades monetarias haciendo malabares para hacerlo. Recordemos que el Acuerdo con el FMI y la Carta Orgánica del Banco Central, le pone límites al accionar de la “maquinita”.
Por todo lo dicho, circula en los pasillos oficiales la idea que el gobierno “hoy firmaría” tener para fines de año una inflación del 90% y un dólar paralelo a $ 400.
LAS LUCHAS QUE SE VIENEN
También el 9 de julio marcó una novedad en la presencia callejera. Ese día hubo, en diferentes lugares, manifestaciones contra el Acuerdo del gobierno con el FMI. Pero también se hizo presenta una movilización de opositores de Juntos por el Cambio (JpC) y sectores liberales. Allí se reclamó contra el gobierno con consignas pidiendo su renuncia.
Durante la semana que termina, el día miércoles 13, sectores del campo -convocados por la Mesa de Enlace- nuevamente se movilizaron, aunque no lo hicieron en la medida esperada por sus dirigentes. Los guiaron dispersas consignas lo cual, para el oficialismo, es una prueba del carácter político de dicha movida.
Al día siguiente, el jueves 14, hubo otra movilización. Había sido convocada por los sectores piqueteros más combativos. Lo extraño es que, a último momento, se le sumaron sectores oficialistas, particularmente del Movimiento Evita. Sus reclamos: Más planes Potenciar Trabajo y la denuncia contra allanamientos a merenderos y comedores, razón por la cual se habían reunido con el Presidente el día anterior. Pero allí no termina la cosa. Para el miércoles 20 están convocando estos mismos sectores, con el agregado de Juan Grabois. Para esa fecha se espera una marcha más que multitudinaria.
Estamos ante una situación novedosa, sus efectos son difíciles de predecir. Pero, ¿de qué se trata? En los últimos meses las principales marchas tuvieron como protagonistas a los sectores más humildes convocados –básicamente- por agrupamientos trotsquistas. Pero, digamos –aproximadamente- dos tercios de los integrantes de las mismas, eran idénticos sectores sociales a quienes venían acompañando a quienes constituían el grueso de las movilizaciones oficialistas. Ante la posibilidad de tener continuidad esta metodología de convocatorias unitarias, habrá que ver qué pasa, es posible imaginar que allí se abran tres tendencias diferentes. Que esta posibilidad de expresión unitaria no pase de ser un hecho puntual, sin mayores efectos futuros. Otra alternativa es que la dirigencia trotsquista transforme ese acompañamiento en un salto, con una masificación de su militancia y de su peso en la sociedad o –por último- que al verse juntos quienes vienen movilizándose en agrupamientos distintos se comience a desarrollar la idea de imponer esa masividad y sus necesidades por encima de las diferencias ideológicas existentes entre los núcleos dirigentes.
Para hacer cartón lleno, dirigentes de la CGT vienen anunciando que durante el mes de Agosto, posiblemente el 17, decretarían un Paro o Movilización Nacional, contra la inflación, pero no contra el gobierno. (raro, no?). Con la duda sobre la participación de las CTA.
De todos modos y más allá de las palabras, todo ello parecen demasiados reclamos para tan poco gobierno.
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