
Colombia Informa /Resumen Latinoamericano, 9 de abril de 2023.
Este domingo se cumplen 75 años del magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán. Este acontecimiento cambió radicalmente la historia del país y fue considerado como el principio del largo conflicto social y armado que hoy sigue causando víctimas en Colombia.
Nacido en el barrio popular de las Cruces, en Bogotá. Su padre fue un vendedor de libros y su madre una maestra, quien lo educó hasta sus doce años. Gaitán se convirtió desde temprano en un hombre de ideas. Su pasión por la lectura y la escritura lo acercaron rápido a la política desde su profesión como abogado egresado de la Universidad Nacional, donde se graduó con su tesis: “Las Ideas Socialistas en Colombia”.
Después de hacer su doctorado y graduarse con honores en Italia, regresó a Colombia en 1928, momento álgido, debido a los levantamientos obreros y la violenta represión impuesta por el gobierno de Abadía Méndez. Como representante a la Cámara por el partido Liberal defendió en ese momento a trabajadores de la zona bananera de los abusos de la empresa United Fruit Company. Con sus debates y tras lograr varias indemnizaciones se convirtió en un líder popular conocido en todo el país.
Tuvo una sólida carrera política, fundó su movimiento Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR). En 1936 fue alcalde de Bogotá y en 1939 magistrado de la Corte Suprema de Justicia, además de Ministro de Educación y Presidente del Senado.
Los últimos años de su carrera logro convertirse en Jefe del Partido Liberal a pesar del rechazo de las elites de esa agrupación, y al mismo tiempo denunció la violencia “chulavita” y conservadora que comenzaba a gestarse en los campos luego de las reformas liberales implementadas en ese periodo.
Su gran simpatía entre las clases trabajadoras lo llevó a organizar a principios de 1948 la «Marcha del Silencio» para pedirle al Presidente Mariano Ospina que no hiciera omisión a la violencia conservadora en los campos, esta movilización marco un hito en la historia nacional al concentrar cerca de 100 mil personas “enlutadas” y en silencio en la Plaza de Nariño. Sus discursos en contra de la oligarquía y a favor de los excluidos incomodaron a la Elite tanto conservadora como también liberal, y para ese momento era claro que podía ganar la presidencia.
El nueve de abril de 1948, en su oficina ubicada en la carrera séptima 14-35 en Bogotá, fue asesinado cuando salía a almorzar. Este crimen produjo que Bogotá ardiera. El pueblo se lanzó a la insurrección contra el Palacio de Nariño, el comercio fue saqueado, incendiaron la iglesia, el Palacio de Justicia, la Gobernación, las sedes de la prensa conservadora, mientras la Radiodifusora Nacional era tomada para promover los levantamientos en todo el país. Tanques evitaron la toma del Palacio con ametrallamientos indiscriminados que dejaron cadáveres en las plazas, muchos policías y soldados al verse reducidos se entregaron a la causa popular. El saldo final fue de 3000 fallecidos y una centena de edificios destruidos.
En el campo se intensificó la guerra bipartidista que años más tarde, tras las traiciones a los acuerdos de paz con las guerrillas liberales y la continua represión Estatal contra las clases más excluidas, provocaron el surgimiento de la insurgencia revolucionaria con la aparición de Ejército de Liberación Nacional (ELN), las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y Ejército Popular de Liberación (EPL). Décadas más tarde aparecieron nuevos actores en conflicto promovidos desde el seno del Estado: el Paramilitarismo como estrategia contrainsurgente, el narcotráfico como su financiador y el apoyo bélico de Estados Unidos fueron factores que ayudaron al recrudecimiento de un conflicto que hoy pervive en todos los ámbitos de la sociedad colombiana.
En junio de 2011, se aprobó la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras en Colombia, que en su artículo 142 constituyó el nueve de abril como el Día de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas. La Comisión de la Verdad, la Justicia Especial para la Paz (JEP) y el Grupo de Análisis de Datos en Violaciones de Derechos Humanos (HRDAG) han presentado informes que indican que el conflicto ha dejado cerca de 8 millones de víctimas, entre ellas están, 450664 homicidios reportados entre 1985 y 2016 donde el 80% de esas víctimas fueron civiles desarmados. Los mayores responsables fueron los paramilitares con 45%. El informe de estas instituciones indica que, 121768 personas fueron desaparecidas entre 1985 y 2016. Según el Centro de Memoria, desde 1958 hasta el 2021 se ha registrado, 179076 asesinatos selectivos y 4237 masacres. Según el Registro Único de Víctimas (RUV), Colombia tiene un acumulado histórico de casi, 8219403 víctimas de desplazamiento forzado por eventos ocurridos desde 1985 hasta el 31 de diciembre de 2021.
En las últimas décadas, la JEP encontró que en los dos gobiernos de Álvaro Uribe, entre 2002 y 2008, se registraron por lo menos 6402 víctimas de ejecuciones extrajudiciales. De otro lado, en la última semana, según INDEPAZ, fueron asesinados 5 líderes sociales que se suman a los 41 casos del 2023 y los 1450 desde la firma del acuerdo de paz. Sobre los desmovilizados de las Farc, un informe de las Naciones Unidas señala que desde la firma 355 fueron asesinados.
El magnicidio de Gaitán fue el resultado del intento de profundizar reformas democráticas promovidas lentamente en los gobiernos liberales predecesores, que fueron frenadas con represión y violencia conservadora por parte de las elites. Actualmente, el país después de 75 años tiene un gobierno que pretende hacer cambios, reclamándose heredero y continuador de las ideas de Gaitán en favor de los sectores populares que han sido los más golpeados por la guerra y que esperan ser incluidos en futuros acuerdos de paz.
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