Contrariamente a su caracterización generalizada, inspirada puramente por el fundamentalismo religioso, el Daesh lo forman principalmente mercenarios a sueldo.
Por Kit Klarenberg
A sólo 24 horas tras el horrible tiroteo en el Ayuntamiento de Crocus de Moscú el 22 de marzo 2024, que dejó al menos 137 personas inocentes muertas y más de 60 gravemente heridas, los funcionarios estadounidenses culparon de la masacre a ISIS-K, la rama de Daesh en Asia Central y del Sur.
Para muchos, la celeridad de la atribución generó sospechas de que Washington estaba tratando de desviar decisivamente la atención del público occidental y del gobierno ruso de los verdaderos culpables, ya sea Ucrania y/o Gran Bretaña, el principal patrocinador de Kiev.
Los detalles completos de cómo los 4 tiradores fueron reclutados, dirigidos, armados y financiados, y quiénes lo hicieron, aún no se conocen. Los salvajes métodos de interrogación a los que han sido sometidos, y sin duda siguen siendo, tienen como objetivo arrancarles ésta y otras informaciones vitales. Como resultado, los asesinos podrían terminar haciendo confesiones falsas. En cualquier caso, es probable que ellos mismos no tengan ni idea de quién patrocinó realmente sus monstruosas acciones.
Contrariamente a la descripción de la mainstream, inspirada en un fundamentalismo puramente religioso, el Daesh lo forman principalmente mercenarios a sueldo. En el momento dado, actúan a instancias de una serie de donantes internacionales, vinculados por intereses comunes. La financiación, las armas y las órdenes, llegan a los combatientes de forma tortuosa y opaca. Casi invariablemente hay capas y capas de distanciamientos entre los perpetradores de un ataque reivindicado por el grupo y sus orquestadores y financistas últimos.
Dado que el ISIS-K está siendo desplegado actualmente contra China, Irán y Rusia (en otras palabras, contra los principales adversarios del imperio estadounidense), corresponde revisar los orígenes de Daesh.
Cómo Surgió y acabó el Daesh
Surgiendo aparentemente de la nada hace poco más de una década, antes de dominar los titulares de los principales medios de comunicación y la conciencia pública occidental durante varios años antes de desaparecer, en un momento el grupo ocupó vastas franjas de territorio iraquí y sirio, declarando un “Estado Islámico”, que emitió su propia moneda, pasaportes y placas de matrícula de vehículos.
Las devastadoras intervenciones militares lanzadas independientemente por Estados Unidos y Rusia acabaron con esa construcción demoníaca en 2017. Sin duda, la CIA y el MI6 se sintieron inmensamente aliviados. Después de todo, surgen preguntas extremadamente incómodas sobre cómo se extinguió completamente al Daesh. Como veremos, el grupo terrorista y su califato no surgieron como un relámpago en una noche oscura, sino gracias a una política dedicada y decidida ideada en Londres y Washington, implementada por sus agencias de espionaje.
2008 año Clave: “Continuamente hostil”
RAND es un “grupo de expertos” militares [Research ANd Develop, oficiales de la USAF] muy influyente con sede en Washington DC. Financiado por una suma de casi 100 millones de dólares [356 mill $ 2024] al año por el Pentágono y otras entidades del gobierno estadounidense. Emite periódicamente recomendaciones sobre seguridad nacional, asuntos exteriores, estrategia militar y acciones encubiertas y abiertas en el extranjero. La mayoría de las veces, estos pronunciamientos se adoptan posteriormente como política.
Por ejemplo, un documento de RAND de julio de 2016 sobre la perspectiva de una “Guerra con China” [Paper] predijo la necesidad de llenar Europa del Este con soldados estadounidenses antes de un conflicto “caliente” con Beijing, ya que Rusia sin duda se pondría del lado de su vecino y aliado en tal situación. Por tanto, era necesario inmovilizar las fuerzas de Moscú en sus fronteras. 6 meses después, decenas de tropas de la OTAN llegaron a la región, alegadamente para contrarrestar la “agresión rusa”.
De manera similar, en abril de 2019, RAND publicó “Extending Russia“. Establecía entonces “una amplia gama de posibles medios” para “incitar a Rusia a sobrextenderse demasiado”, con el fin de “socavar la estabilidad del régimen”. Estos métodos incluían: proporcionar ayuda letal a Ucrania; aumentar el apoyo estadounidense a los rebeldes sirios; promover el “cambio de régimen en Bielorrusia”; explotar las “tensiones” en el Cáucaso; neutralizar la “influencia rusa en Asia Central” y Moldavia. La mayor parte de lo mencionado sucedió después.
En este contexto, el estudio de la RAND “Unfolding The Long War” [Desplegando la Larga Guerra] de noviembre de 2008 resulta una lectura inquietante. En él se exploraban las formas en que la Guerra Global contra el Terrorismo de Estados Unidos podría llevarse a cabo una vez que las fuerzas de la coalición se retirasen formalmente Irak, según los términos de un acuerdo de retirada firmado por Bagdad y Washington ese mismo mes. Este acontecimiento, por definición, amenazaba el dominio anglosajón sobre los recursos de petróleo y gas del Golfo Pérsico, que seguirían siendo “una prioridad estratégica” aún cuando la ocupación terminara oficialmente.
“Esta prioridad interactuará fuertemente con la de proseguir la ‘Larga Guerra'”, declaró la RAND. El grupo de expertos propuso una estrategia de “divide y vencerás” para mantener la hegemonía estadounidense en Irak, a pesar del vacío de poder creado por su retirada. Bajo sus auspicios, Washington explotaría “las líneas de falla entre los diversos grupos salafistas yihadistas [de Irak] para volverlos unos contra otros y disipar su energía en conflictos internos”, al tiempo que “apoyaría a gobiernos suníes autoritarios contra un Irán continuamente hostil”:
“Esta estrategia se basa en gran medida en acciones encubiertas, operaciones de información, guerra no convencional y apoyo a las fuerzas de seguridad locales… Estados Unidos y sus aliados locales podrían utilizar a los yihadistas nacionalistas para lanzar campañas indirectas para desacreditar a los yihadistas transnacionales ante los ojos de la población local… Esto será una forma económica de ganar tiempo… hasta que Estados Unidos pueda volver toda su atención a la [región]. Los líderes estadounidenses también podrían optar por sacar provecho del conflicto sostenido entre chiítas y suníes… poniéndose del lado de los regímenes conservadores suníes contra los movimientos de empoderamiento chiítas en el mundo musulmán”.
‘Gran peligro’
Así fue que la CIA y el MI6 comenzaron a apoyar a los “jihadistas nacionalistas” en toda Asia occidental.
Al año siguiente 2009, Bashar Assad rechazó una propuesta de Qatar para dirigir las vastas reservas de gas de Doha directamente a Europa, a través de un gasoducto de 10.000 millones de dólares y 1.500 kilómetros de largo que atravesaría Arabia Saudita, Jordania, Siria y Turquía. Como lo documentan ampliamente los cables diplomáticos publicados por WikiLeaks, los servicios de inteligencia estadounidenses, israelíes y sauditas decidieron inmediatamente derrocar a Assad fomentando una rebelión local y comenzaron a financiar a grupos de oposición con ese propósito.
[Es decir, el proyecto amenazaba a toda la estructura de poder establecido en la zona].
Este esfuerzo fuer turbopropulsado en octubre de 2011, cuando el MI6 redirigió armas y combatientes extremistas de Libia a Siria, a raíz del asesinato televisado de Muammar Gaddafi. La CIA supervisó esa operación, utilizando a los británicos como intermediario para evitar notificar al Congreso sobre sus maquinaciones.
Posteriormente, en junio de 2013, con la autorización oficial del entonces presidente Barack Obama [premio Nobel de la paz], las connivencias con la infiltración y suberfugio de la Agencia en Damasco se formalizaron, y luego se admitieron, bajo el título de Operación “Timber Sycamore”.
En aquel momento, los funcionarios occidentales todavía se referían universalmente a sus representantes sirios como “rebeldes moderados”. Sin embargo, Washington era muy consciente de que sus surrogados eran peligrosos extremistas que buscaban forjar un califato fundamentalista en el territorio que ocupaban. Un informe de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) de Estados Unidos de agosto de 2012, publicado en virtud de las leyes de libertad de información, observaba que los acontecimientos en Bagdad estaban “tomando una clara dirección sectaria”, siendo los grupos radicales salafistas “las principales fuerzas que impulsaban la insurgencia en Siria”.
Estas facciones incluían al ala iraquí de Al Qaeda (AQI) y su rama matriz, el Estado Islámico de Irak (ISI). La pareja fue la que formaría el Daesh, una perspectiva que el informe de la DIA no sólo predijo, sino que aparentemente respaldó:
“Si la situación se desmorona, existe la posibilidad de establecer un principado salafista, declarado o no declarado, en el este de Siria… Esto es exactamente lo que las potencias que apoyan a la oposición quieren para aislar al régimen sirio… ISI también podría declarar un estado islámico a través de su unión con otras organizaciones terroristas en Irak y Siria, lo que creará un gran peligro”.
A pesar de preocupaciones tan graves, la CIA envió inexorablemente incontables cargamentos de armas y dinero a los “rebeldes moderados” de Siria, sabiendo muy bien que esta “ayuda” terminaría indefectiblemente en manos del Daesh. Es más, Gran Bretaña ún lleva a cabo simultáneamente programas secretos que costaron muchos millones para entrenar a los paramilitares de la oposición en el “arte” de matar, al tiempo que proporcionaba asistencia médica a los yihadistas heridos. Londres también donó varias ambulancias, compradas a Qatar, a grupos armados del país.
Los documentos filtrados indican que la inteligencia británica consideró el inevitablemente alto riesgo de que equipamiento y efectivos formados calleran en manos de Al-Nusra, Daesh y otros grupos extremistas en Asia occidental. Sin embargo, no existía ninguna estrategia para contrarrestar este peligro, y los programas ilícitos continuaron a buen ritmo. Casi como si entrenar y armar al Daesh fuera precisamente el resultado deseado.
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Notas
“El Error Estratégico de la RAND: de Overextend Russia a Doom America. Fake Intel” tarcoteca 16/10/2022
“Extending Russia” RAND 24/4/2019
“Unfolding The Long War” RAND 29/11/2008.
Traducido por Jano Ponte para Kaosenlared
Fuente: https://english.almayadeen.net/articles/analysis/how-cia-and-mi6-created-isis,
Medio: https://english.almayadeen.net/
Autorx
Kit Klarenberg 30/3/2024 Almayadeen.net
Título Original
How CIA and MI6 Created ISIS
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