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Venezuela. Orson Welles: La invasión ha comenzado. La Guerra de IV Geneación y/o el Terrorismo mediático


Por Edgar Figuera

Ni siquiera en tiempos de la Guerra Fría ningún país padeció en “carne propia” la colosal embestida mediática y financiera del Imperio como lo está testimoniando toda Venezuela.

El 30 de octubre de 1938, minutos antes de las 8:00 p.m., Orson Welles entra al estudio Uno de la Columbia Broadcasting System (C.B.S.), en la ciudad de New York, para dar inicio a su programa de Radio, el cual consistía en “leer y comentar obras dramáticas”. Ese día, Welles se hace acompañar por el elenco de la Mercury Theatre, que él mismo dirigía, para leer parte del guión adaptado de la extraordinaria novela del escritor británico H.G. Wells, “La guerra de los mundos”. Estados Unidos de Norteamérica, para el momento de la entrada de Welles en escena de la radiodifusión, aún no se recuperaba de la “Gran depresión” que había estallado el 30 de octubre de 1929. También conocida como la “Gran Estafa” de la Bolsa de Valores de New York, en Wall Street, cuyas evidencias para ese entonces daban cuenta de 39.4% de desempleo, la pobreza crítica ascendía a 67.8% y la extrema a 32.5%; los productos alimentarios que bien podemos llamar “canasta básica” no se encontraban o no se producían por la quiebra en cascada de buena parte del complejo agroindustrial, secuela del Crack de 1929. Asimismo habían desaparecido los medicamentos, los servicios de asistencia médica y/o salud en su totalidad fueron privatizados en medio del colapso financiero; más de dos millones y medios de familias perdieron sus hogares presionadas por los bancos con medidas judiciales de desalojo. Aparecieron en todas las ciudades “grupos de voluntarios” que distribuían comida diariamente a los contingentes de personas que día a día hacían infinitas colas para recibir las miserias de Wall Street y las evidencias del progreso capitalista: agua caliente y unos mendrugos. Mientras, ese mismo día de la puesta en escena radiofónica de la “La Guerra de los mundos”, las élites financieras, capitalistas, oligarcas asistían a los exclusivos clubes de lujo para festejar las galas bailables del día de Halloween. En ese contexto de fragilidad humana Orson Welles haciendo uso de un medio de comunicación, la radio, desarrolla el guión en secuencia de “actos informativos” de la llegada de los extraños seres prestos a “invadir” a los Estados Unidos. La psiquis colectiva impregnada de falsas informaciones “produjo” un imaginario social y sus respectivas prácticas políticas llamado “infofrenia”.

Orson Welles haciendo uso de la radio y de un guión bien pensado y estructurado aterrorizó a todo un país con la transmisión en directo de una supuesta invasión alienígena. Los radioyentes escucharon secuencias de boletines de urgencia y/o avances informativos para hablar primero de unos extraños fenómenos vistos en el planeta Marte y, seguidamente, de la inminente llegada de un meteorito que en realidad era un artefacto extraterrestre del que surgían escalofriantes seres que emprendían la conquista de Estados Unidos armados con un rayo calórico y un gas asfixiante. Las consecuencias de esa hora de retransmisión son conocidas: muchos oyentes hicieron caso omiso a las advertencias de que se trataba de un relato de ficción, y cayeron en el pánico. Ciento de miles de personas salieron despavoridas de sus casas buscando refugios para escapar de los supuestos invasores y de sus armas letales. El caos y la violencia se expresaron de seguida en las calles y avenidas de las grandes ciudades: personas, familias enteras buscando refugios se enfrentaron a otras que igualmente tenían el mismo objetivo. El colapso de los servicios de emergencia fue dramático; personas sencillas, desempleadas, hambrientas, empobrecidas, desasistidas, sin viviendas muchas de ellas, en fin desamparadas, llamando aterradas para denunciar el ataque marciano. Los términos no se empleaban en la época por factores asociados a la mentalidad (formas de pensar y hacer la política, la sociedad, etc.), al desarrollo tecnológico, a las condicionantes de la geopolítica y del sistema-mundo hegemónico de entonces; pero, ciertamente, Orson Welles había dado inicio a la “Guerra de IV Generación” y al “Terrorismo mediático”.

La psicosis personal y colectiva provocada por la intencionalidad semiótica desde los contenidos informativos que los emisores (fuentes) globalizan a través de la “industria cultural”, llamada así por Ludovico Silva, es el escenario, el espacio-tiempo, donde la mediática internacional, asociada al complejo financiero-político-militar del sistema-mundo hegemónico anidan los referentes ideológicos que tienden a minar, a derrumbar, a debilitar los asideros geohistóricos de las culturas locales con la finalidad de apoderarse de los recursos energéticos, mineros, acuíferos, naturales, humanos, de los países de la llamada “periferia”, para sostener no sólo el sistema capitalista en tanto atributo constitutivo de la modernidad/colonialidad, sino, también las “formas de vida” que se organizan en las sociedades a partir del referido sistema. La finalidad de la “Guerra de IV Generación y/o del “Terrorismo Mediático” se oponga a los designios imperiales del hegemón es minar la resistencia política de toda sociedad, nación, así como alienar la conciencia histórica y cultural de estos pueblos para colonizarlos y dominarlos. Esta “invasión ideológica” permanente, teniendo como contexto planetario los escenarios de guerra y la militarización de la geopolítica (OTAN-UE), así como la manipulación mediática, para hacerse de los recursos antes referidos en diversas regiones del mundo, colma la vida cotidiana de todos los países que son poseedores de los ineludibles insumos que requiere la sustentabilidad del sistema capitalista y la vida consumista que de éste se decanta. La finalidad de esta “invasión ideológica” es abatir, distorsionar y/o manipular, en muchos casos “borrar”, toda fortaleza ética y cognitiva de la conciencia colectiva del Ser social relacionada con la noción de estado, nación, república, soberanía, historia nacional, independencia, identidad nacional, patria, diversidad cultural, tradiciones, costumbres, creencias, etc. Todo lo relacionado con la “conciencia nacional”, que sólo es posible a través del conocimiento histórico, se transforma en objetivo político-militar de las grandes potencias mundiales. Venezuela, toda su sociedad y diversidad cultural geohistórica no escapa a las fauces imperiales.

Desde la certificación de las reservas petroleras de la Faja Petrolífera del Orinoco “Hugo Chávez Frías”, como las mayores reservas del mundo de energía fósil, sí como la certificación de los diversos minerales del llamado “Arco Minero”, las estrategias del Imperio y sus aliados, internos y externos, no han descansado en los procesos de desestabilización de la sociedad venezolana. Una matriz mediática internacional incesante y constante de “guerra psicológica” y/o de IV Generación, contra país alguno después de la segunda guerra europea (llamada ideológicamente Segunda Guerra Mundial) que tuvo lugar entre 1939 y 1945, no se había visto como lo estamos viviendo, sufriendo y padeciendo en Venezuela. Ni siquiera en tiempos de la Guerra Fría ningún país padeció en “carne propia” la colosal embestida mediática y financiera del Imperio como lo está testimoniando toda Venezuela y, allende, los movimientos sociales. Todos los medios de comunicación, en todas sus expresiones, en manos del conglomerado político-financiero-militar global, junto a no pocos organismos multilaterales, OEA de la mano del impresentable Luis Almagro (Uruguay) a la cabeza y MERCOSUR de aliada, hacen un mismo frente para abatir a la Revolución Bolivariana de Venezuela. Ciertamente el bloqueo a nuestro País está en marcha. La “invasión ideológica” está en pleno desarrollo en la “industria cultural” mundial contra Venezuela. Son ciertamente tiempos de guerra, tiempos de revolución, tiempos de decisión: ¡o estamos con Venezuela y su independencia, su soberanía, su libre determinación como expresión constitucional inalienable del pueblo soberano o estás en contra de nuestra Tierra Firme! 

Edgar Figuera

Investigador y Profesor

Centro de Estudios Sociales y Culturales


Universidad Bolivariana de Venezuela

http://kaosenlared.net/venezuela-orson-welles-la-invasion-ha-comenzado-la-guerra-de-iv-geneacion-yo-el-terrorismo-mediatico/


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