Chile / Cultura. IX Los viajes de Violeta Parra: entre la canción y la arpillera - Periódico Alternativo

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19 junio 2017

Chile / Cultura. IX Los viajes de Violeta Parra: entre la canción y la arpillera



Resumen Latinoamericano / Daniel Mathews, Resumen.cl / 19 de junio de 2017

Es costumbre antigua publicar los libros por entregas, en periódicos. Desde Balzac a Mariátegui se ha seguido esa rutina. Ahora, por invitación de mis amigos de Resumen, me sumo a la lista. Este es el 9° de 12 artículos sobre Violeta Parra que espero se pueda convertir luego en libro para celebrar el centenario de nuestra autora.

En el artículo anterior, hablando de los cursos que se dictaban en la carpa, vimos que Violeta Parra no solo enseñaba canto y música sino que también artesanía y artes visuales. Evidentemente para eso le sirvió el recorrido que hizo por los campos de Chile para recoger arte popular destinado al Museo que organizó en la Universidad de Concepción. Pero eso no hubiera bastado. Nadie enseña lo que no sabe hacer.

En 1958 una hepatitis puso en reposo a nuestra cantautora. Obligada a la tranquilidad pero inquieta como siempre, ella comienza a bordar, pintar, esculpir greda. Y le gusta. En los años, 1959-1960 viviendo en el barrio de La Reina aunque todavía no en la carpa, crea sus primeras arpilleras y pinturas. Esos mismos años hace su primera exhibición. Todavía no será la que hace conocidas sus arpilleras a nivel internacional. Se trata de su participación en la Feria de Artes Plásticas en el Parque Forestal en Santiago donde además canta, toca guitarra, pinta, borda esculpe sus gredas frente al público. Luego vendrán algunas muestras en galerías de arte de la capital.

En 1961, viaja a la Pampa argentina a la ciudad de General Picó donde es acogida por el gobernador de la ciudad don Joaquín Blaya. Su actividad aquí combinará lo musical con lo plástico. Da cursos de bordados, pinturas, cantos y danzas de Chile, hace exposiciones visuales y una serie de recitales. La recepción es tan buena que tiene que pasar a la capital, Buenos Aires, donde se relaciona con diversas personalidades de la cultura de ese país, continúa sus actividades, realiza exposiciones visuales, graba un disco de catorce canciones originales.

En 1962 es el Festival de la Juventud en Helsinki, Finlandia. Va con sus hijos y su nieta Tita. Lleva su cargamento de arpilleras, borda y compone música en esta travesía, enseña a bailar cueca a la delegación chilena que representará al país en este Festival, expone sus tapices en Berlín, República Democrática Alemana. Pero al mismo tiempo comienza a forjar un sueño: exponer sus trabajos en el Palacio del Louvre.

En 1964 es la comentada exposición en el Pavillon de Marsan del Museo de Artes Decorativas del Palacio del Louvre. Expone ahí toda su obra: 22 tapicerías o arpilleras, 26 pinturas al óleo sobre tela o madera prensada. 13 esculturas en alambre. El triunfo fue total. Es la primera artista latinoamericana que presenta una muestra individual en el Louvre.

Las arpilleras son telas bordadas con lanas coloridas sobre yute o arpillera o sobre telas comunes de algodón. En ellas Violeta Parra, siguiendo una vieja tradición popular, hace lo mismo que en sus canciones: contar historias. En un pueblo sin escritura es el dibujo y la canción lo que permiten transmitir la tradición de un pueblo a otro, de una generación a otra. Isabel Parra, en el catálogo de la Casa Museo dedicada a su madre nos cuenta de los temas:

Reflejan escenas de la vida cotidiana, quehaceres y oficios diversos, historias, leyendas, mitos, cuentos, personajes de la cultura popular: el manicero, el chinchinero, el payaso, la bailarina, los cantantes, la cueca. Hechos históricos de Chile, batallas, denuncias, represión, injusticias, temas religiosos, fiestas tradicionales, músicos, cantoras y cantores campesinos, tocadores de guitarrón, familiares, amigos, hijos, nieta.

Violeta regresa definitivamente en 1965 a Chile. Deja en Ginebra pinturas, óleos, máscaras, esculturas en alambre, los cuadros en relieve en papel maché, quedan en su casa-taller de la rue Voltaire en esa ciudad. Vive un tiempo en la casa de sus hijos Isabel y Ángel en la calle Carmen 340, donde funciona “La Peña de los Parra”. En una habitación de la casa, pinta pequeños murales con diversas figuras, rostros, animales. Luego vendrá la experiencia de la carpa de la que ya hemos hablado en el artículo anterior.

Aquí algunos de sus trabajos:


Cristo en Bikini


Árbol de la Vida



http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/06/19/chile-cultura-ix-los-viajes-de-violeta-parra-entre-la-cancion-y-la-arpillera/


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