El día que el sol cayó a la tierra - Periódico Alternativo

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"Contra la propaganda de las multinacionales Mediáticas"

06 agosto 2018

El día que el sol cayó a la tierra


North Field, Isla de Tinian


6 de agosto de 1945

01:45 AM


En lo que es prácticamente una rutina, tres aviones meteorológicos despegan para registrar e informar las condiciones climáticas sobre 3 objetivos posibles: Hiroshima, Kokura y Nagasaki. Comienza la Operación Centerboard.



North FieldPoco después, en la pista A de Tinian, un inusitado espectáculo estaba ocurriendo, algo extraño para una misión rodeada de misterios y especulaciones, los flashes de los fotógrafos, las voces exitadas y las risas y saludos de las personas que rodeaban al B-29 marcado con el nº 82, aportaban un raro clima en la oscuridad de la noche. Pero no eran estrellas de Hollywood ni deportistas famosos los sujetos de tanta atención, eran Paul Tibbets y su tripulación que lanzarían una nueva arma, desconocida para la mayoría de los presentes, no así para los científicos que formaban la mayor parte de las tripulaciones de esa noche.




La tripulación del Enola Gay


Momentos previos al despegue


Desde su puesto, Tibbets les pide a los fotógrafos que se quiten para poder encender motoresA las 02:45 AM el Enola Gay, comandado por Paul Tibbets, comienza su carrera de despegue por la pista A de Tinian, llevando a bordo a la bomba atómica bautizada como Little Boy en una no muy disimulada alusión al presidente Roosevelt ( la siguiente sería bautizada Fat Man por Churchill). Con el peso de los 4.500 kg de la bomba y los tanques de combustible llenos hasta el tope, el B-29 necesita casi toda la pista para despegar. Tres minutos después, por la pista B, lo sigue el Great Artiste de Charles Sweeney llevando a bordo a varios científicos e instrumentos de medición. El último en despegar utilizando a su vez la pista C, es el Necessary Evil de George Marquardt llevando equipo fotográfico. Los tres alcanzan una altitud de 1.400 m y se dirigen con rumbo a Japón en forma escalonada a 16 km de distancia uno del otro, será un largo viaje, Japón queda a 2.700 km.

A las 05:45 AM los aviones alcanzaron Iwo Jima, se reagruparon y corrigieron el rumbo. A bordo de las aeronaves todo es silencio, a excepción de alguna comprobación verbal de instrumentos y rumbo, no todos los miembros de las tripulaciones conocen la magnitud de la misión, solo los científicos, los pilotos y algunos tripulantes, pero todos van sumidos en sus pensamientos.

Aproximadamente a las 06:28 AM el Capitán de Fragata William Parsons, miembro del equipo que creó la bomba, se deslizó por el túnel que conectaba la cabina de mando con la fría y despresurizada bodega de bombas del Enola Gay, para comenzar a armar el artefacto o, mejor dicho, su tren de disparo.

La decisión de Parsons de armar la bomba estando ya en vuelo, se tomó el día anterior luego de que un B-29 se estrellara en la cabecera de la pista. Hasta ese momento, el procedimiento era despegar con la bomba ya armada, la posibilidad de que el artefacto explosionara por accidente y borrara Tinian de la faz de la tierra, lo llevó a pasar toda esa tarde practicando el armado del artefacto explosivo. Conectado con Tibbets por el intercomunicador, comenzó a introducir con sumo cuidado las cargas de cordita en el artefacto, sus lastimados dedos y articulaciones, dejaron de dolerle y perdieron la sensibilidad debido al frío reinante en la bodega de bombas.




Capitán William Parsons
Hiroshima

Presentimientos

Etsuko Kuramoto llevaba tres días con un persistente dolor de estómago, cursaba el 5º grado en la Escuela Primaria Nacional, no quería ir a la escuela porque insistía en que algo estaba por suceder y no quería dejar sola a su madre. Sumi, su madre, le dijo riendo: Bueno, moriremos juntas cuando debamos morir, sin embargo debía ir a la escuela aunque estuviera cayendo el diluvio universal. La niña accedió con la condición de que su madre le dejara usar ese día su mejor vestido. La última vez que Sumi vio a su pequeña hija con vida fue cuando se alejaba hacia la escuela, Etsuko lloraba.

Hiroshi Mori le dijo a su madre: Hiroshima será destruida hoy. Horrorizada, su madre Yoshiko le dijo que jamás repitiera esas palabras y que se preparara para ir a la escuela. Antes de partir Hiroshi le dijo a su madre que no pusiera comida en su morral, ya que hoy no necesitaría el almuerzo.

A las 07:00 AM, un solitario B-29, el Straight Flush al mando de Claude Eatherly, fue captado por los radares y observadores aéreos e hizo saltar las alarmas de ataque aéreo. Sin embargo, los operadores de radar no localizaron mas aviones, y como la presencia de solitarios aviones meteorológicos era ya algo habitual y el combustible para los cazas de interceptación era un bien escaso reservado para atacar a las grandes formaciones de bombarderos, la alarma cesó luego de 20 minutos. Los ciudadanos de a pie llamaban a las apariciones de los solitarios aviones enemigos "la visita del señor B".

A las 07:29 AM, el asistente de Parsons, el 2do Teniente Morris R. Jeppson quito el seguro de la bomba, desde el Enola Gay se emitió la palabra Dog, era la señal de bomba armada

A las 07:30 AM, el Straight Flush emitió el código C-1 que significaba: clima despejado, objetivo 1, es decir Hiroshima.



El Straight FlushEn esos momentos los tres aviones atacantes cruzaban la línea de la costa y comenzaban a ascender a 9.000 m para comenzar la corrida de bombardeo, el objetivo era el puente Aioi, que cruzaba el rio Ota en el centro de Hiroshima, fácilmente identificable para el bombardero de Tibbets, Thomas Ferebee, por su forma de T.



Parte central de la ciudad de Hiroshima antes del bombardeo atómico



El puente AioiMinutos antes del lanzamiento, a bordo de los tres aviones, se emitió la orden de colocarse las gafas oscuras. Antes de colocárselas, George Marquardt echó una mirada sobre la ciudad y la vio hermosa y pacífica con sus siete ríos atravesándola, en una de las mañanas más hermosas y soleadas que había visto, sin embargo lo asaltó el pensamiento de que eso llegaba a su fin.

Akiko Takakura había comenzado su labor diaria en el Banco Sumimoto a las 08:00 AM, la tarea de limpieza del banco estaba reservada a las cajeras del mismo, por eso llegaba media hora antes del horario de apertura. Tres días antes, el reloj de la Universidad de Hiroshima se había detenido a las 8:15, como todo el metal y mano de obra se había destinado a fines bélicos, no había recursos para repararlo.

Akiko y su amiga Asami bromearon acerca de que aquel reloj, congelado a las 8:15 representaba la futilidad deL todo.

En las escalinatas exteriores, comenzaron a sentarse las personas que venían al Banco esperando la hora de apertura, estaban a 250 m del hipocentro del estallido.



Akiko TakakuraA unas 6 manzanas al norte del hipocentro, en las cercanías del Castillo de Hiroshima, el soldado Shigeru Shimoyama trabajaba acomodando pertrechos en una bodega subterránea.

Akira Onogi cursaba el 2º año de secundaria cuando, como muchos otros estudiantes fue reclutado para trabajar en tareas militares con vistas a la batalla final en la planta Eba, de los Astilleros Mitsubishi, cerca de su casa, a unos 1.200 m del hipocentro, ese día no había ido a su lugar de labor.

A unos 3 km del hipocentro, el ingeniero naval Tsutomu Yamaguchi cruzaba un sembrado de papas, cerca de él circulaba una mujer vestida de negro. Escuchaba el zumbido lejano de un B-29, cuando de pronto la mujer miró al cielo y echó a correr, allá arriba se veían abrirse dos paracaídas.



Tsutomo YamaguchiA cerca de 4 km al sur del hipocentro y a unos 70 m por debajo de la altura de la explosión, en las colinas de Hiroshima, Isao Kita, encargado de la Oficina Meteorológica del Ejército, observaba la ciudad hacia el norte. Cumplía su turno de 48 horas, el viento, una brisa, le llegaba desde su espalda.

A las 08:14AM un agudo chillido emitido por el Enola Gay llegó a los auriculares de los tripulantes de los tres aviones, al detenerse, la bomba abandonó el bombardero y tres objetos cilíndricos abandonaron el Great Artiste, los instrumentos de medición se frenarían con paracaídas a unos 3.660 m de altura, Little Boy” caería con su mensaje de muerte un poco más.

Inmediatamente los tres bombarderos giraron 155º y picaron hacia la tierra para ganar velocidad y alejarse del lugar de la explosión.

A bordo del Great Artiste, Charles Sweeney descubrió que no podía ver los instrumentos con las gafas oscuras y se las subió hasta la frente, no quería descender demasiado y estrellarse. En el Enola Gay, Tibbets estaba concentrado en la maniobra de escape que el había inventado. En el Necessary Evil, Marquardt miraba por sobre su hombro la ciudad maldita, mientras en la otra punta del avión, en el puesto del artillero de cola, el físico Bernard Walkman alistaba su cámara para fotografiar el fenómeno.


08:15:15 AM

El Pika-don

La bomba estalló a unos 580 m de altura sobre el edificio de Ciencias Industriales de Hiroshima, en el interior de Little Boy las cargas explosivas que rodeaban el uranio 235, comenzaron a estallar, comprimiéndolo. Tres veces más pesado que el oro, aquellos 560 g de uranio ocupaban un volumen aproximado de 2 cucharadas de té.

Transcurridos 10 nanosegundos comenzó la fisión atómica, durante ese tiempo la luz surgió con tanta fuerza que la bomba pudo haber sido vista como un envase transparente... si alguien hubiera podido verla.

Un nanosegundo después se formó una esfera de unos 33 m de radio formada por rayos gamma, seguidos por neutrones, los electrones del aire fueron arrancados y arrojados contra la pared interna de la burbuja. Una bola de plasma, más brillante y poderosa que las que se forman en el núcleo del sol, comenzó a expandirse.

Los rayos X y Gamma comenzaron a dispersarse, polarizarse y siendo atraídos de nuevo, de tal manera que cuando la luz tocó el suelo, parecían provenir de todas partes.

Al siguiente nanosegundo, la burbuja alcanzó un radio de 300 m y una temperatura de 100.000º C en su parte más fría, la velocidad de expansión se redujo, sin embargo los sentidos humanos aún no podían registrarlo. 

Una diezmillonésima de segundo después, el rocío de neutrones generó un nuevo diluvio de rayos gamma, para ese entonces el fogonazo inicial había alcanzado los 30 km de radio y los camarones mantis comenzaron a percibir su luz en el fondo de las aguas del puerto.

47 milisegundos después, nuevos átomos generados por la fisión, un muestrario de todos los elementos existentes en la naturaleza pero de efímera vida, provocaron una tercera oleada de rayos gamma.

Una décima de segundo después de la detonación, los cables telefónicos y la ropa comenzaron a emitir un vapor negro, y la onda de choque golpeó la tierra a una velocidad de 2 veces la de la luz.

Los seres humanos hubieran necesitado 30 décimas de segundo para registrar el hecho y 10 décimas mas para protegerse, sólo las moscas vieron el destello 5 milisegundos después de que cayese a la tierra y 100 milisegundos después ya estaban refugiadas tras construcciones, plantas o personas.


En el cielo...

La bomba estalló a unos 20 km detrás del Great Artiste, Sweeney no tenía colocadas sus gafas ni miraba directamente sobre Hiroshima, sin embargo, el cielo delante de él se iluminó como si lo alumbraran 1.000 soles, cerró los ojos pero la luz penetró con tanta intensidad que le causó un dolor insoportable.

5 km por delante del Great Artiste, en el Necessary Evil, Marquardt se hallaba mirando directamente a la ciudad condenada. Por una millonésima de segundo antes de quedar enceguecido por el estallido, vio como el humo hervía alrededor del destello a medida que se elevaba, parecía como si el sol hubiera surgido de la tierra y explotado, por un minuto no fue capaz de ver a su copiloto y en su boca sintió un regusto a plomo. Mientras, en el puesto del artillero de cola, Walkman a pesar de cubrirse los ojos sintió la rojiza luz llenar su cerebro, tres segundos después del estallido retiró sus manos y fotografío la nube que ascendía rápidamente, mientras intentaba describir el fenómeno por el intercomunicador. Esa película resultó desenfocada y con manchas extrañas. Esas extrañas manchas y chispazos presentes en otras fotografías significaron el viaje a través del espacio de partículas radiactivas dispersas que alcanzaron a los aviones. Los emplastes dentales de sus tripulantes también fueron alcanzados.

En el Enola Gay, Tibbets vio la luz enceguecedora y sintió que era algo tangible, sintió y oyó el crujido de sus muelas, y su boca se llenó de un sabor a plomo.


...y en la tierra

Fuera del Banco Sumimoto, la gente comenzó a morir antes de darse cuenta. Su ropa comenzó a consumirse primero, pero milésimas de segundo después desparecieron al instante, dejando sus sombras impresas para siempre en las escalinatas y paredes. Akiko Takakura sintió más que vio el flash del estallido e inmediatamente sus pulmones se comprimieron y fue golpeada en su espalda por esquirlas de todo tipo, al instante quedó inconsciente.

El soldado Shimoyama acababa de ingresar a la bodega de hormigón cuando se vio lanzado por el aire al mismo tiempo que el piso era elevado, el techo era empujado hacia abajo y las paredes se doblaban hacia adentro.

Akira Onogi se encontraba sentado en el piso de un salón de su casa, leyendo junto con un amigo, cuando por el rabillo del ojo divisó un destello azulado similar a un cortocircuito o un arco eléctrico. Inmediatamente fue alcanzado por un golpe de aire caliente que lo arrojó, junto a su amigo hasta un salón contiguo.

Tsutomu Yamaguchi vio un estallido similar al flash de magnesio, instintivamente respondió a su entrenamiento antiaéreo y se lanzó al piso mientras rodaba hacia un canal de irrigación cercano, mientras se cubría los oídos con los pulgares y se tapaba los ojos con el resto de los dedos. Escuchó un tremendo estampido y la luz del estallido penetró hasta sus ojos, Tsotomu sintió como que el sol había caído a la tierra. El suelo tembló, rugió y escupió al ingeniero casi a un metro sobre el aire. Cuando Yamaguchi cayó a tierra, la bola de fuego hizo implosión y creó un vacío que lo hizo levitar por el aire y amenazó succionarlo. Por un instante observó a la distancia como hileras de casas se desintegraban y sus restos volaban hacia él. Luego cayó dentro del canal de irrigación.

Isao Kita, de golpe, se sintió sediento, hacia el lugar que observaba vio un destello opacado enseguida por unas nubes semejantes a los anillos de saturno, un poco por encima de la altura donde se hallaba. Kita lo recordaría siempre como un espectáculo de rara belleza: Era como si las glorias de la mañana azul hubieran hecho florecer el cielo. Como las capas de nubes estaban en movimiento, el aire alrededor de Kita comenzó a crujir y a expandirse y enseguida pareció como si hubieran abierto la puerta de un horno a pesar del cristal que estaba delante de él. Respondiendo a su entrenamiento, se agachó para protegerse y comenzó a contar los segundos. Había llegado a 5 cuando la ventana estalló en mil pedazos. Durante un instante observo el piso, luego vio el cielo y las nubes y... el cielo le rompió los dientes.


La muerte y la vida




Nube atómica sobre HiroshimaMiles de personas simplemente se evaporaron inmediatamente, cientos de casas fueron arrasadas, personas que vestían ropas negras o de un color oscuro se hallaron inmediatamente desnudas y horriblemente quemadas, las que vestían ropas claras o blancas sufrieron en menor medida las quemaduras.

Algunos, muertos, vivos o que morirían poco después, vieron sus ropas y piel arrancadas y quedaron en carne viva, otros aparentemente ilesos o poco lastimados comenzaron a morir al poco tiempo de la explosión. La radioactividad, algo nuevo, malvado y desconocido, atacó sus órganos internos, médula y sangre y los fue matando lenta o rápidamente, placida o dolorosamente.

El aire se llenó de humo, polvo y una lluvia negra, fría y espesa comenzó a caer: era la humedad de cada planta, animal, insecto y ser humano que se evaporó con el estallido y, condensándose en capas más frías de la atmósfera, cayó a la tierra trayendo consigo una carga de rayos gamma. Un olor que muchos describieron como a calamares fritos, el olor de la carne quemada, se expandió por la ciudad.

Cuando Akiko Takakura recobro la conciencia, se encontró en plena oscuridad, de algún lugar lejano provenía un lamento, de pronto reconoció la voz de Asami, llorando por su madre. Poco después, reacciono al descubrir que habían sufrido un ataque enemigo.Temiendo ser atrapada por un incendio, busco a Asami para salir del edificio. Asami, sin embargo, no se sentía en condiciones de salir de allí y le dijo que tratara de salvarse sola. Akiko le dijo que no iba a salir sin ella, pero su amiga ni siquiera podía ponerse de pie.

"Mientras hablábamos, el cielo comenzó a aclararse. Entonces, oí correr el agua en el lavabo. Al parecer, las tuberías de agua habían explotado. Así que llene mi casco con agua y la vertí sobre la cabeza de Asami una y otra vez. Finalmente recuperó su conciencia plena y salió del edificio conmigo."

El espectáculo que esperaba a ambas mujeres en la calle era irreal: una neblina de humo y polvo cubría la vista, parecía como si no hubiera nadie alrededor, pero poco a poco comenzaron a distinguir negros bultos de carbón aquí y allá, así como pequeñas llamas donde la grasa de los cadáveres se quemaba, Akiko observo la blanda superficie que pisaba y descubrió una mano cuyos dedos ardían como velas.

"Primero pensamos en escapar hacia la plaza de armas, pero no pudimos porque había una enorme pared de fuego enfrente nuestro. Así que nos agachamos junto a una piscina de agua para la lucha contra incendios, en la calle transversal.

Hiroshima estaba completamente envuelta en llamas, nosotras sentíamos un terrible calor y no podíamos casi respirar. Después de un tiempo, un remolino de fuego se acercó a nosotros desde el sur. Era como un gran tornado de fuego que se extendió sobre todo el ancho de la calle. Todo lo que el fuego tocaba, donde tocó el fuego, se quemó. Me quemó la oreja y la pierna, no me di cuenta que me había quemado en ese momento, pero me di cuenta más tarde."

El soldado Shigeru Shimoyama sabia que luego de la explosión vendría un huracán de humo caliente y hollín, asi que decidio quitarse la camisa y orinar sobre ella para usarla de filtro para proteger los pulmones. Cuando intento mover sus brazos descubrió que algo había clavado su brazo derecho a una viga.

Akira Onogi recuperó poco a poco la conciencia para encontrarse en la más completa oscuridad, de pronto recordando su casa y su familia, comenzó a moverse y a retirar la tierra y escombros que lo cubrían, hasta que de golpe vio el cielo. Cuando pudo mirar a su alrededor quedó sorprendido con la visión que tuvo, las casas estaban arrasadas hasta donde alcanzaba su vista.

Escuchando gritos de auxilio, comenzó a excavar con sus manos y logró rescatar a su madre y sus hermanas. 

Tsutomu Yamauchi salio del canal de irrigacion para ver... prácticamente nada, el mundo parecía haber sufrido un eclipse de sol, el aire estaba saturado de humo y polvo y el ingeniero sintió como si mil agujas se clavaran en un lado de su cara, volvió al canal para ponerse fango en su cara.

Isao Kita se dio cuenta que la onda de choque lo había hecho dar una voltereta en el aire y caer de cara al piso de cemento de su estación , había contado 5 segundos entre la explosión y el momento en que la onda expansiva alcanzó su puesto, teniendo en cuenta que la velocidad del sonido es de aproximadamente 330 metros por segundo, calculó que el impacto habia sido a mas o menos 1,5 km de su puesto (mas tarde llegaría a la conclusión que la velocidad de la onda expansiva fue aproximadamente dos veces más rápida que la velocidad del sonido).

"Cuando miré hacia la ciudad desde lo alto de la colina, pude ver que la ciudad había desaparecido por completo. La ciudad se había convertido en una pared de arena amarilla".

Akiko y Asami comenzaron a sentir fiebre y sed, una sed enloquecedora, Akiko comenzó a llorar y entonces empezó a llover. Gotas grandes como uvas comenzaron a caer con fuerza, ambas mujeres elevaron su rostro al cielo y abrieron sus bocas para beber. Las gotas lastimaban cuando golpeaban su rostro y Akiko vio que la lluvia teñía sus brazos de negro, incapaces de saciar su sed, encontraron una lata vacía, la llenaron y bebieron con avidez. Lo que nadie sabia ni podía imaginar, es que cada trago de lluvia negra bebida entre las 8:30 y 8:45 ha, contenía la suficiente radiación para suministrar durante 7 hs la mitad de la dosis necesaria para matar.

El soldado Shimoyama finalmente logro desclavarse dolorosamente de la viga y salir de la bodega. Cuando llego al exterior percibió densas columnas de humo, se quitó las gafas que milagrosamente habían permanecido en su lugar y procedió a limpiarlas con su camisa. Sorpresivamente cuando se las fue a colocar nuevamente, descubrió que no las necesitaba en absoluto, sea lo que fuere, la fuerza que cayó sobre la ciudad le había corregido la vista. Se dirigió hacia la orilla del río y desde allí, entre ramalazos de humo pudo ver que el Castillo de Hiroshima había sido arrasado. Pudo ver personas horriblemente quemadas, muertos y moribundos, una escena irreal lo dejó anonadado: un grupo de funcionarios, llevando en alto el retrato del Emperador, se habría paso entre los escombros humeantes rumbo a las ruinas del castillo, a su paso los heridos y moribundos detenían su deambular y saludaban y reverenciaban al emperador, unían sus manos y elevaban plegarias.

Un recuerdo fue abriéndose paso por la mente de Shigeru, una conversación mantenida con su cuñado dos años antes, en la cual éste le había dicho que en teoría podía construirse una bomba atómica de tal magnitud que podría destruir una ciudad entera, para lo cual se necesitaba una cantidad de Uranio del tamaño de una granada, pero se necesitaban unos 50 años para poder refinar esa cantidad.

"Alguien ha estado fraccionado átomos hoy" -pensó-"Puede haber mas bombas como éstas, debo abandonar Hiroshima y ver a mi hija por última vez".

Emprendió el viaje y en su camino se cruzó con un caballo rosado que alguna vez había sido blanco. Su piel había sido arrancada y dejado expuesta su musculatura e intentó seguir un trecho al soldado. Impresionado por la visión , que lo acompañaría en sueños por el resto de su vida, Shigeru, que era cristiano, recordó un pasaje del Apocalipsis de San Juan: 


"Y escuché la voz de la cuarta bestia decir:" Ven a ver".
Y miré.
Y he ahí un caballo pálido.
Y el nombre de su jinete era la Muerte.
Y el infierno lo seguía".



Junto con otras personas, Akira Onogi excavó intentando rescatar a otras personas, pero , sin herramientas, se hizo imposible, al poco tiempo un incendio los alcanzó y una fría lluvia negra comenzó a caer, se arrimaron al fuego para calentarse hasta que el agua lo apagó. Usando la ropa de los muertos vendaron las horribles heridas de las personas menos afortunadas. Akira sufriría pánico por los siguientes 10 años al chisporrotear de las conexiones de los tranvías, al flash de los fotógrafos, a los relámpagos.

El ingeniero Yamaguchi comenzó a sentir fuertes dolores y una intensa sed, se arrimó al río que olía a muerte y bebió con desesperación. Al mirar a su alrededor vio unos niños a los cuales parecía haberles crecido pelos por todas parte. Luego de un instante se dio cuenta que lo que él creía pelo eran en realidad briznas de pasto que el inclemente viento había clavado en sus lacerados cuerpos. Trató de ayudarlos pero vio como se debilitaban rápidamente y morían. Los que quedaban vivos se unieron a las largas hileras de heridos que iban caminando sin destino aparente. Yamaguchi no tenia el menor deseo de unirse a los "caminantes hormiga" sus pensamientos solo eran ocupados por su esposa e hijo. Siempre llevaba un par de galletas por si algún retraso lo retenía mucho tiempo, pero al primer mordisco sintió nauseas y vomitó, decidió solo beber agua. Decidió volver a toda costa con su familia, buscaría un tren, un vehículo, un caballo o simplemente caminaría hasta donde vivían, y hacia allí se dirigió: Nagasaki.

Isao Kita comenzó a ver gusanos en la nube de polvo en la que se había convertido Hiroshim. Luego de unos instantes descubrió que esos gusanos eran chorros de humo y fuego, pequeños torbellinos que giraban vertiginosamente. En la dirección de la estación de trenes y el puente Misasa, parecía haber caído la noche, más cerca de Kita, el polvo fue asentándose y dejando al descubierto los montones de escombro y ruinas de la ciudad. Comenzó a ver personas moviéndose por todas partes, miles de personas en ese paisaje desolado.

Las personas deambulaban con heridas espantosas, aquellos que vestían ropa clara fueron más afortunados ya que repelió gran parte de la radiación, los desafortunados que vestían ropas oscuras sufrieron las heridas mas espantosas, a miles el calor y la radiación les tatuó los dibujos de las ropa que vestían en su piel. Los mas afortunados simplemente se volatilizaron, a otros la onda expansiva les arrancó miembros o les quitó la piel dejándoles la carne al descubierto. La radiación fue debilitando y enfermando a miles, los cuales irían muriendo al cabo de los años. 

Sentado en el puesto de copiloto del Enola Gay, el capitán Robert Lewis no podía pensar en otra cosa que: "Dios santo, ¿que hemos hecho?", sin embargo notó que, a diferencia de otra misiones exitosas, no había aplausos ni señales de júbilo entre los tripulantes. A su lado Tibbets parecía concentrado en pilotar el avión, tiempo después diría que su primer pensamiento fue: "ahora hay muchos menos de ellos"

A bordo del Necessary Evil, su navegante Russell Gackenbach notó un ánimo aún más sombrío.

Charles Sweeney sobrevoló la ciudad con el Great Artiste, para permitir a los científicos fotografiar los efectos de la bomba, observando la base del "hongo" atómico, podía jurar que veía colores que jamás había imaginado.

La nube atómica de unos 5 o 6 kms de altura se asemejaba a un monstruo, un gigantesco monstruo que acababa de nacer. Media hora después, cuando la formación se hallaba a unos 320 kms de Hiroshima, recién dejó de ser vista desde el puesto de los artilleros de cola de los B-29.




Explosión atómica de Hiroshima el 6 de agosto de 1945
En su locura
una madre llora
“Dejé a mis hijos en las llamas.
Ahora todo lo que tengo
Es mi propia vida.”

Tanka (poema japonés) de Shinoe Shoda

Imágenes:



Fotografía tomada aproximadamente a las 10:OO AM, desde un hospital militar ubicado unos 10 km al sur


Hiroshima momentos después de la explosión


La sombra de una mujer en algunos escalones a la entrada de un banco en Hiroshima



Ilustración de Akira Onogi realizada muchos años después



Victimas despues de la explosión



Hiroshima después de la explosión



Victima de Hiroshima



Fotografía de reconocimiento tomada después del ataque

Fuentes:

El último tren de Hiroshima. Charles Pellegrino. Grupo Editorial Norma. ISBN 978-958-45-3272-5
B-29, la superfortaleza. Carl Berger. Editorial San Martín. ISBN 84-7140-130-4
Archivos personales


Unidad: Fuerzas de Desembarco de la Marina Japonesa

https://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php?t=15195


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